2018, año de cambiar o estancarse

Muchas felicidades a todos por este inicio de año, que sea un 2018 lleno de éxitos personales y profesionales. Un especial saludo a los Colegas de Chihuahua quienes tienen a bien leer estas líneas y comentarlas cada oportunidad que nos encontramos en alguna “misión”.

El pasado 21 de noviembre, me permití escribir sobre el gran pendiente que le quedaba a la actual administración del señor presidente Enrique Peña Nieto y este era, el de echar a andar la Agencia Federal de Aviación. Pero ahora que estamos en el “remolque y encendido o retroempuje y puesta en marcha” de este nuevo año, más retos aparecen que no parece se podrán cubrir en tan solo 365 días.

Vamos a segmentar por áreas:

1. Aerolíneas, operadores privados, aviación general

Aquí tenemos el tema de reclutamiento, capacitación, oferta laboral y crecimiento. Porque al parecer los permisionarios están entendiendo paulatinamente el problema de la escasez de personal, algo se ha podido corregir sobre la marcha.

Al parecer, el bloqueo que se tenía con respecto al tema de la expedición de cédulas profesionales y todo lo que ello implica, se pudo destrabar a decir de Colegio de Pilotos Aviadores de México; se pudo llamar la atención de la Secretaría de Educación Pública para que se atendiera este largo “impasse” y aunque falta muchísimo por corregir, el proceso vuelve a tomar impulso lentamente.   

Obvio decir que falta tratar el tema de las convalidaciones y el tortuoso proceso de obtención de licencia comercial y si no unimos fuerzas, no podremos avanzar en el tema.

Tienen el reto de las jubilaciones que se acercan masivamente, en los Estados Unidos de América, ya se prepara la modificación a la ley de jubilación para tripulantes aeronáuticos, la cual sube de 65 a 70 años precisamente por los problemas de alimentación de nuevos pilotos hacia las aerolíneas regionales y a su vez, a las aerolíneas “legacy”.

Aunado a lo anterior, todos los permisionarios en México deberían considerar la modificación y mejora de oferta laboral, incremento en prestaciones y sueldo lo cual se justifica desde el momento en que las tripulaciones aeronáuticas se han comprometido a seguir en sus puestos y permitir el crecimiento de las empresas con la significativa baja de Pilotos que emigran al extranjero. Sea por las causas que fueren, menos Pilotos abandonan el país porque saben que esta época es de crecimiento mutuo, es decir, tanto de los inversionistas como del personal de vuelo, vean los recientes ejemplos en Southwest y American Airlines.

2. Escuelas de vuelo

Tienen un enorme reto para no caer en los vicios del pasado y terminar con accidentes como los que atestiguamos a lo largo del 2017.

La capacitación no debe quedarse en prácticas de antaño, las escuelas de vuelo tienen la obligación de innovar, capacitar a sus instructores y sobre todas las cosas: actualizarlos. En algunas escuelas se siguen manejando libros de texto y material audiovisual de 1950; suponemos que algo ha cambiado en la aviación desde el siglo pasado.

Tienen el peso moral y jurídico de invertir en mantenimiento y mejora de equipos de vuelo, así como en los sistemas de navegación.

Queda el gran tema de los paquetes económicos y laborales para los instructores y que estos, no desistan de serlo porque las condiciones laborales y de emolumento no son las más dignas. Sabemos que los casos son muchos, aunque afortunadamente no todos.

En el caso de los alumnos, que ese gran producto terminado sea el estandarte de la escuela que dignamente representan. Se necesita que inviertan más tiempo en los entrenadores sintéticos de vuelo y ahí, junto con la práctica en vuelo aplicar los conocimientos que se adquieren en el salón de clases. Esto implicaría, modificar los programas de estudio ante la DGAC, pero todo se puede si es en abono a la seguridad. 

Aquí, hago un respetuoso llamado a la Dirección de Escuelas de la DGAC de quien estoy SEGURO podrá sentarse a platicar y planear las estrategias que permita dar ese gran salto a la actualización de los programas de estudio combinándolos con teoría y práctica reforzando así los conocimientos adquiridos; todo es buscar el acercamiento, la pelota está en la cancha de las escuelas de vuelo.

3. Autoridad Aeronáutica

México es un país de suma importancia para las comunicaciones aéreas; por nuestra ubicación geográfica en el continente, todos los vuelos que pretenden comunicar Canadá, Estados Unidos con Centro y Suramérica, navegan por espacio aéreo mexicano.

Una autoridad proactiva, que fomenta el diálogo con los operadores aéreos y el sector en general, es una autoridad que se convierte en líder y son ellos, los líderes quienes impulsan los grandes cambios que permiten la mejora estructural y beneficio de todas las partes.

La Dirección de Aeronáutica Civil y todos sus departamentos, saben que la aviación es sinónimo de crecimiento y mejora; saben que ellos como autoridad son quienes deben generar los espacios para el cambio y proveer a los operadores de guía jurídica para que estos cambios queden en firme, es decir, se conviertan en reglamento y leyes.

Pero lo que le falta a este país es que los permisionarios se comprometan a dialogar frecuentemente con la autoridad y que esta, conozca las intenciones de los primeros lo cual, abre el canal de comunicación; que ese dialogo no se quede solo en dos ocasiones al año o misivas privadas.

Una autoridad líder, que provee los canales adecuados y la guía estructural para que los operadores pongan en marcha las modificaciones que habrán de abonar a la seguridad y a la prosperidad mutua, es una autoridad que será recordada y premiada, más allá del final de un sexenio.

¡Vuelos seguros para todos!

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