A más de 80 años confirman que los restos óseos localizados en Nikumaroro si pertenecen a Amelia Earhart

La revista Forensic Anthropology, publicó recientemente nuevos indicios del misterio de la aviatriz Amelia Earhart que hace 81 años desapareció cuando intentaba dar la vuelta al mundo a bordo de su aeronave Lockheed Electra 10-E, con su acompañante el mecánico Fred Noonan.

Amelia intentaba realizar una travesía de proporciones épicas y que pudiera haber quedado en los libros de historia, pero desafortunadamente no fue así. Su desaparición ocurrió poco después del 20 de mayo de 1937, antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A más de ocho décadas aún se desconocen los motivos del accidente.

Un nuevo estudio encabezado por el profesor emérito de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee, Richard Jantz, confirmó que los restos óseos hallados en el atolón coralino de Nikumaroro pertenecen a la aviatriz, desmintiendo los estudios realizados desde 1940, cuando se aseguraba que los huesos encontrados en el lugar pertenecían a un hombre.

Si bien la información del profesor puede ser para muchos el principio del fin en las investigaciones, para otros tantos es una pieza más de un rompecabezas que aún no termina de armarse. El Grupo Internacional para la Recuperación de Aviones Históricos, que ha trabajado en el proyecto “The Earhart Project”, concluyó hace varios años que los restos óseos encontrados en Nikumaroro, si pertenecían Earhart, así como algunos otros artículos hallados en la isla, como una botella de licor y una caja de un sextante.

Durante las decenas de investigaciones a lo largo del tiempo sobre el caso Earhart, han apuntado en varias hipótesis, algunas de ensueño y otras tantas con tintes más apegados a la realidad. Una de ellas sugiere que la aviadora se pudo haber quedado sin combustible o experimentado alguna  falla mecánica lo que provocó un amarizaje cerca de la isla Nikumaroro, lo que le permitió permanecer en tierra con vida y desde ahí realizar al menos 100 llamas de auxilio sin éxito.

También, por la cercanía al comienzo de la Segunda Guerra Mundial otras hipótesis sugieren que pudieron haber sido capturados por los japoneses, creyendo que eran portadores de una misión secreta.

Hasta el momento y científicamente hablando, se confirmó a través del estudio llamado ‘Fordisc’, que los restos óseos pertenecen en un 99% a la aviatriz Amelia Earhart, una pieza más de un rompecabezas que aún no consigue armarse.

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