A tres años del terrible ataque en contra del vuelo MH17

El primer atentado contra un avión comercial en la historia de la aviación ocurrió en el año de 1933, cuando una bomba explotó en el interior de un Boeing 247 de United Airlines llevándose la vida de los únicos siete ocupantes. A 84 años de ese trágico suceso, desafortunadamente, la aviación comercial continúa siendo blanco de ataques terroristas.

El vuelo de Malaysia Airlines, MH17 que realizaría la ruta entre el Aeropuerto Internacional de Ámterdam hacia Kuala Lumpur, Malasia, fue derribado –supuestamente- por un misil aire tierra, en los límites entre la frontera de Ucrania y Rusia.

El Boeing 777-200 matrícula 9M-MRD comenzó a desvanecerse de los radares cuando los datos del Transponder no fueron fiables a las 13:18 UTC, y cuando se encontraba a un nivel de vuelo de 33.000 pies.

El hecho ocurrido el 17 de julio del 2014, y terminó con la vida de 283 pasajeros y 15 miembros de la tripulación, además, dejando una devastadora crisis al interior de la aerolínea, ya que tan sólo cuatro meses antes, otro Boeing 777 (MH370) de Malaysia Airlines desapareció en el Océano Índico sin dejar rastro –hasta el momento- en lo que supone uno de los grandes misterios de la aviación moderna.

Las pérdidas multimillonarias de Malaysia Airlines casi la llevaron a la quiebra, naturalmente, después del derribo del MH17, ningún pasajero quería subirse a un avión de la compañía. De hecho, tuvo que cancelar varios pedidos de aviones y regresar otros tantos –como los A380- para poder sobrellevar la crisis.

La aeronave se desintegró en el cielo y comenzó a caer extendiéndose sobre un área de por lo menos 15 kilómetros de diámetro alrededor de las aldeas de Hrabove y Shakhtarsk, en Ucrania. No fue sino hasta el 20 de julio –dos días después del atentado- que un equipo de salvamento y servicios de rescate ucranianos tuvieron acceso a los restos y cuerpos, debido a que la zona se entraba en conflicto bélico.

La confirmación del manifiesto de pasajeros a bordo del vuelo, fue divulgada por la aerolínea a través de un comunicado de prensa un día después del atentado; se dio a conocer las nacionalidades y se confirmaría que nadie había sido capaz de sobrevivir al impacto.

Posteriormente, el presidente ucraniano dijo que el Boeing 777 había sido derribado como resultado de un acto terrorista y confirmó que las fuerzas militares de su país no estaban involucradas en dicho atentado.

Las imágenes difundidas en todas la cadenas televisivas y redes sociales, suponían un derribo deliberado de una aeronave civil, pero no se podía determinar si el responsable se trataba de un avión de combate, si había sido un misil tierra-aire o una bomba a bordo. Las conjeturas y especulaciones antes de las investigaciones empezaron a alimentar una confusión de las que hasta ahora se evidencia a pesar de los informes finales.

Los problemas políticos en la zona, los conflictos bélicos y los constantes combates, hacían de esta investigación un reto aún mayor para los expertos, quienes tendrían que negociar con grupos armados para poder trabajar.

Inicialmente, se recuperaron 196 cuerpos y los rescatistas tuvieron la autorización de llevarlos a un lugar seguro; fueron transportados en trenes que conducía a una ciudad separatista, posteriormente los restos de la aeronave también fueron transportados.

Las primeras investigaciones arrojaron que parte del fuselaje del Boeing 777 contenía material explosivo, pero los inicios de las investigaciones no podían confirmar nada en concreto. Además, era alimentado un rumor de que el avión había sido derribado por un AN-26 de las fuerzas ucranianas.

Las investigaciones se tornaban confusas y entre los países involucrados se adjudicaban el atentado terrorista. Inicialmente, el presidente ucraniano Petró Poroshenko, y el exmandatario de EE.UU., Barack Obama, culparon a las milicias de Donbás del derribo de la aeronave.

Fue hasta el 28 de septiembre del 2016, cuando el grupo internacional Joint Investigation Team (JIT), dio a conocer un informe preliminar de las investigaciones realizadas, confirmando que el vuelo MH17 fue derribado por un misil serie 9-M38, lanzado por un sistema antiaéreo Buk, desde un campo que se encuentra cerca del pueblo de Pervomáiskoye, controlado en ese momento por las autoridades de la autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD).

También, se comentó que la tripulación, a pesar de tener en su poder un NOTAM con restricciones en el espacio aéreo por altitud, el mensaje no fue claro y carecía de sentido, dejando al descubierto que la tripulación de vuelo no tenía conocimiento que el espacio aéreo estaba restringido por actividades bélicas.

A pesar de cualquier informe preliminar, hasta la fecha, ninguno ha sido capaz de determinar quien lanzó el misil y si éste tenía una intensión real de derribar a una aeronave civil. Lo cierto es que, este atentado quedará marcado por el terror y la obscuridad de su información, poniendo de manifiesto que el curso de la investigación fue “alterado”, por intereses particulares.

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