Antes que el MH370, un B727 también desapareció misteriosamente

De mercenarios y empresas fantasma.

Hasta antes de la desaparición del B777 de Malaysia (8 de marzo de 2014) no se había hecho referencia de otro caso similar.

El día de hoy, permítanme relatar brevemente la historia de un B727 que despareció después de despegar en Luanda, Angola, en el año 2003.

Es la historia de un B727-200 que perteneció a American Airlines y que después de terminar su tiempo de servicio en esa aerolínea, una empresa carguera adquirió la aeronave para efectuar servicios pendientes de mantenimiento y preservación, pero ahora, como aeronave de carga.

Al haber sido removidos la totalidad de los asientos, la aeronave matrícula N844AA, despegó de Estados Unidos hacia África realizando varias escalas antes de llegar al destino donde prestaría servicios de carga, el aeropuerto de Quatro de Fevreiro en Luanda, Angola.

El tema de fondo no es en si la desaparición de la aeronave, sino el cómo la historia de adeudos y fraudes entre los diferentes prestadores de servicio, dueños de la aeronave y “brokers” de contratos de carga, jugaron en la trama de esta historia.

Desde antes de efectuar el vuelo a Luanda, a la tripulación de pilotos ya se les adeudaba el 70% del sueldo con la promesa de que entregando la aeronave en el aeropuerto Quatro de Fevreriro se les pagaría el total de lo acordado, pero esto no sucedió.

La empresa de carga (si se le puede llamar de esa manera) en Angola que debió proveer de alojamiento a la tripulación del B727 arregló que los 4 miembros de la expedición pasaran las subsecuentes noches y sus días en un departamento sin los servicios básicos de agua, drenaje, luz y otros básicos.

Esto, aunado al adeudo que se tenía desde la salida del vuelo en EUA, pronto hizo pensar a la tripulación que el trabajo era menos que serio por lo cual, al día siguiente salieron de Luanda con destino a Europa para transbordar a los EUA, todos excepto uno.

El tripulante que no regresó a EUA se trató del Ingeniero de vuelo Ben Charles Padilla, antiguo FE (Flight Engineer) de American Airlines y Piloto con licencia FAA Privada.

Charles Padilla quedó a cargo, por decirlo así, de la suerte que correría el N844AA, en tanto la tripulación original ya había abandonado Luanda, se contrató a par de Pilotos locales para hacer los vuelos del B727 que consistía en volar a pistas remotas no preparadas con bidones de agua, cargados con combustible, para las máquinas que trabajaban en las minas de Angola.

Los problemas en Luanda no cesaban, el B727 sufría de un pleito entre “socios” quienes habían arrendando la aeronave a segundas y terceras personas, por lo cual, ahora no había un solo, sino varios dueños puesto que las leyes angoleñas así lo estipulaban.

Parecía que las cosas iban a mejorar pues el dueño original del B727 firmó un contrato para que la aeronave prestara sus servicios en Johannesburgo, para lo cual, tripulación perteneciente a la empresa arrendadora, llegó a Quatro de Fevrerio para tomar los controles de la aeronave y salir a Sudáfrica.

En la madrugada del 25 de mayo de 2003, el B727 despegó de Quatro de Fevreriro pero no hacia Johannesburgo ni tampoco con la tripulación sudafricana.

Fue Ben Charles Padilla junto con otra persona de nombre John Mikel Mutantu (mecánico congolés) quienes despegaron en el N844AA y no se supo más del paradero del B727.

A 14 años del evento, no hay una sola evidencia del posible paradero de la aeronave o sus tripulantes.

No se corrió con la misma “suerte” del B777 de Malaysia, cuyos restos han ido apareciendo en las costas de Mozambique, a miles de kilómetros fuera de su ruta original.

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