ASSA el incansable lastre en la aviación mexicana

Sin democracia, con malas interpretaciones estatutarias, compadrazgos con un partido político, voto condicionado, terrorismo sindical, violación a los derechos, vigilancia permanente en redes sociales de los agremiados, son algunas de las características de la actual administración encabezada por el Secretario General de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), Ricardo del Valle Solares.

Y es que, desafortunadamente en nuestro país, existe una regulación muy desnutrida hacia los sindicatos privados, careciendo de transparencia en su accionar y blindados por una autonomía corrupta a placer de los caciques que lideran las agrupaciones.

Recientemente, a través de una asamblea general extraordinaria se logró reformar los estatutos que le permitieron a Ricardo del Valle reelegirse, consiguiendo un cambio estratégico para permanecer durante tres periodos consecutivos de tres años, es decir, apoderarse de la silla de ASSA durante 9 años. Anteriormente, ningún miembro con algún cargo podría permanecer por más de 6 años en el sindicato.

Pareciera una paradoja que éstas agrupaciones son los peores enemigos de los agremiados, y un vía crucis para quienes desean postularse… más bien dicho concursar como asistentes de vuelo.

Las famosas “masivas” son concursos mal organizados, donde el aspirante tiene que pagar una cuota –sin reembolso- para someterse a un burocrático proceso, donde no existe lugar para los denominados “de la calle”, quienes por no tener algún conocido o familiar en las filas de alguna aerolínea o sindicato pueden laborar; con sus pocas excepciones.

Un maquiavélico plan para recaudar fondos millonarios y seguir operando en sus distintas actividades sindicales, amén de las cuotas que los más de 4 mil agremiados que pagan mensualmente. ¡Un negocio redondo!

Pocas muestras de una correcta labor sindical se logró tangibilizar con en el caso Mexicana de Aviación, donde la defensa del sindicato fue un fracaso. Ciertamente, algunos sobrecargos de la extinta lograron tener un lugar en Aeroméxico, pero fue principalmente, por amistad y muestras de lealtad hacia del Valle Solares, el obtener una plaza, violando todo reglamento de selección y no haciendo pública la convocatoria.

Los resultados son visibles para cualquiera que se suba a un avión y sepa realmente cuáles son las labores de los sobrecargos. El trabajo –sin generalizar- de los nuevos “talentos” en ocasiones deja mucho que desear, y es que subirse a un vuelo y ver a un sobrecargo que apenas domina el verbo “To Be”, es una muestra clara que los procesos de selección continúan siendo deficientes.

¿Cuál será el interés de Ricardo del Valle en permanecer tanto tiempo en ASSA? ¿No se lograron los objetivos en 6 años? ¿Existe compadrazgo entre Aeroméxico y ASSA? Las respuestas son fáciles.

  • Sentencia

El nuevo modelo de negocio de las compañías aéreas difícilmente permite la adhesión de sindicatos en su estructura. Como dirían los “marketeros”, las empresas 2.0 cada vez más quieren optimizar sus recursos y eliminar la corrupción y/o burocracia en sus procesos, situación que los sindicatos aún no conciben.

Cada vez más los sindicatos necesitan a las empresas que las empresas a los sindicatos. Las aerolíneas que aún mantienen relaciones sindicales, lo hacen para mantener la paz laboral “a veces”, por instrucciones de los gobiernos que concesionan los permisos de operación.

Cómo diría Joaquín Gamboa Pascoe, quien fuera Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México:

A partir de la Revolución Mexicana de 1910, el modelo del sindicalismo permeó en todas las estructuras laborales del país”. “Los trabajadores se agremiaron para luchar por sus derechos, lo cual era bueno, el problema es que con el paso de los años, el idealismo de la lucha social se murió y por el contrario, los líderes dejaron de servir a los trabajadores para ahora sólo servirse a sí mismos”.

Feliz 2017.

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