¡Cuidado con lo que pides!… Empresarios que no saben despegar y aterrizar una aerolínea

Warren Buffett es la segunda persona con más dinero en Estados Unidos y la tercera en el mundo, según el ranking de Forbes.

Estudió una carrera en Ciencias del Arte en su natal Nebraska y tiene un Master en Ciencias por la universidad de Columbia.

Es el socio mayoritario de una prestigiosa corporación llamada Berkshire-Hathaway, la cual, en 1996 adquirió el renombrado Centro de Adiestramiento llamado: FlightSafety así como de la muy amplia NetJets, aeronaves ejecutivas.

Recientemente anunció la adquisición de una gran parte de acciones en Delta, American y United, rompiendo así con la maldita y mal entendida tradición de que “los millonarios no deben invertir en aerolíneas”.

Bill Gates y Warren Buffett (Derecha).

Pero la jugada de Buffett no es solamente tener un cúmulo de acciones y tener presencia mayoritaria en los consejos, su jugada va más allá.

Está entre Delta, Southwest o United la opción de compra total como nueva línea de negocio para Berkshire-Hathaway.

Lo anterior en otros tiempos, debería darnos gusto; pero si hacemos un recuento del tiempo que ha transcurrido desde la gran depresión de industria a partir el 2002, observamos que la intención de comprar aerolíneas no es precisamente con la idea romántica de hacer aviación, sino negocio.

Como ejemplo de lo anterior, tenemos a Continental Airlines.

Rescatada de sus múltiples quiebras, en 1993 Gordon Bethune, Director y Piloto, logró rescatar y reposicionar a la última aerolínea en la lista de las peores para dejarla como la número uno en servicio, conexiones y flota hasta que, en 2008, iniciaron las pláticas para la fusión con United.

Es decir, Bethune sin proponérselo, arregló Continental de tal manera que los miembros del consejo venderían sus acciones a United a precios exorbitantes, después de años de inversión y alto retorno.

Obvio decir, que Gordon Bethune ya no cabía en los planes de United-Continental retirándose como CEO en 2009 despidiendo a más de 150 Pilotos por el reajuste de la fusión.

Gordon Bethune, Continental CEO y Piloto.

Ahí empezó la distorsión entre invertir y hacer crecer una aerolínea, y hacer de una aerolínea sólo un fragmento de negocio sin espíritu… sin alma.

Así nos encontramos hoy con la industria: aerolínea que no hace dinero rápido y en grandes cantidades, no tiene la venia empresarial para ser capitalizable.

Regresando a México, ¿cuantos años esperamos para que las dos empresas insignia tuvieran finalmen

te una fuerte palanca de inversión y se contuviera la incertidumbre en la muy turbulenta industria aérea nacional?

Ahora que Delta se prepara para obtener el control total del caballero águila, y por añadidura, la basta inversión de Warren Buffet, en lugar de celebrar, debemos reflexionar el ¿por qué quieren tener una aerolínea?

No puedo asegurar que los nuevos dueños de Aeroméxico no piensen en el servicio, calidad, confort y seguridad de sus pasajeros, pero tampoco creo que tengan esa visión tradicional de industria que conocimos, esa industria donde el pasajero era el alfa y la omega, sobre de cómo iba a reaccionar el pasajero acerca del servicio, donde importaba la crítica del servicio y las recomendaciones de los Comandantes eran tomadas muy en serio por la administración.

Hoy en día todo se resuelve en un Call Center y en un tweet manejado por un Community Manager que no conoce ni los fundamentales de la física que permite a una aeronave estar en vuelo.

Por lo anterior creo que, aunque económicamente Warren Buffet va por alguna de las tres grandes aerolíneas, lejos de celebrar, la sola visión empresarial no ayudará en nada para mejorar el servicio a bordo y de ello doy testimonio, al haber sido cliente de FlightSafety, donde el Piloto no es lo principal ni importante, sino un medio para generar recursos, derivado de una necesidad de capacitación y adiestramiento.

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