DGAC México, el imperio de la corrupción

La corrupción le cuesta a México 347,000 millones de pesos al año, lo que significa 9% del Producto Interno Bruto Nacional (PIB), de acuerdo con el último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2015, de Transparencia Internacional (TI), y ocupamos el lugar 95 de 167 países.

María Amparo Casar en  el libro “México: Anatomía de la Corrupción” publicado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad AC, define a la corrupción como “aquellas conductas apartadas de la ley y merecedoras de un castigo, que se practican a la sombra o de manera clandestina”. En pocas palabras, “es el abuso del poder público para beneficio privado“.

Hagamos un recuento, el Gobierno Federal promulgó la Ley de Aviación Civil en el año 1995, la cual establecía las facultades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para llevar a cabo el correcto desarrollo del sector aeronáutico relacionado con la eficiencia del transporte aéreo.

La realidad está tan alejada de ese ejercicio, y a provocado la incursión en omisiones que han costado, por ejemplo, la degradación de México por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) en materia de seguridad en junio del año 2010; la falta de seguimiento y dictamen de incidentes o accidentes aéreos; la ambigüedad y corrupción con la que realizan las verificaciones técnico administrativas; la carencia de un plan de desarrollo de infraestructura que no corresponde a los millonarios presupuestos asignados cada año por la federación. Acciones que ponen a la industria aeronáutica mexicana muy alejadas de la competencia de primer mundo. 

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) desde el 2008, arrojó información contundente sobre el desempeño de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Dirección General de Aeronáutica Civil, que deja al descubierto actividades perezosas y corruptas.

En el último informe del Sistema de Evaluación del Desempeño, que realiza la ASF, reveló las siguientes omisiones, de la SCT y DGAC en diferentes rubros:

  1. No existen elementos constructivos, indicadores u objetivos en el programa de Verificaciones Técnico–Administrativas.
    • Se constató que la SCT carece de un registro confiable que permita conocer el número de concesiones, permisos y operadores de servicios aéreos que operan en el país.
    • La SCT no dispone de la evidencia documental sobre el total de hallazgos que se detectaron con la ejecución del Programa de Verificaciones Técnico Administrativas.
  1. La autoridad careció de mecanismos para evaluar los avances en el seguimiento de las irregularidades detectadas con las acciones de supervisión.
    • No se cuenta con mecanismos para el resguardo, protección y control de la información; la implementación de sistemas de información oportuna y confiable, así como el establecimiento de un mecanismo para evaluar el funcionamiento del control interno.
  2. La SCT carece de mecanismos adecuados para coordinar el flujo de información programática-presupuestal.
    • Se omitió el diseño de objetivos, indicadores y metas que permitieran evaluar las acciones de regulación y supervisión del transporte aéreo.
  3. La SCT no dispuso del Programa Nacional de Normalización del Transporte Aéreo de 2014, el cual debe contener el diagnóstico de necesidades en materia de regulación del transporte aéreo.
    • No se pudo evaluar si las acciones registradas por la dependencia en la emisión y actualización del marco jurídico en ese ejercicio son acordes con las necesidades que requiere el sector.
  4. La SCT no dispuso del registro del número de accidentes e incidentes, así como de su dictaminación.
    • No fue posible evaluar el comportamiento de dichos sucesos en el periodo 2010-2014.
    • Carece de un sistema que le permita emitir información confiable para recopilar los datos relativos al número de accidentes e incidentes que ocurren en el transporte aéreo, lo cual limitó la evaluación del comportamiento de los sucesos que ocurrieron en el periodo 2010-2014, del cumplimiento de los parámetros de los índices de accidentes e incidentes, así como las acciones que estableció la SCT para disminuir su ocurrencia.
    • No existe confiabilidad de los registros utilizados por el área encargada de proporcionar la información. Sobre el particular, el personal de esa dirección señaló que: “existen diferencias respecto de la ocurrencia de los accidentes e incidentes en el transporte aéreo debido a que los encargados de notificar los siniestros del transporte aéreo no cuentan con procedimientos adecuados para la pronta, correcta y completa notificación en tiempo y forma”.

Estos son algunos de los hallazgos que la ASF detecto tanto a la dependencia federal como a la DGAC, quien es la encargada de realizar todas estas actividades.

Pareciera que la DGAC poco ha entendido lo importante y valioso de la pulcritud y de la correcta ejecución de  su trabajo.

Estas tipo de prácticas nocivas a nivel general a puesto a México entre los 10 países menos competitivos, de acuerdo con el Índice de Competitividad Internacional (ICI) 2015, el cual explica que este estancamiento se debe en gran parte a la corrupción.

Después de esta triste lectura no me queda más que concluir lo evidente: México está muy lejos de una competencia real con el mundo exterior; aerolíneas minúsculas, autoridad omisa, incumplida y corrupta, infraestructura retrasada acorde a las necesidades, rezagos educativos en materia aeronáutica, escuelas de vuelo, centros de capacitación y/o adiestramiento que gracias a la práctica del soborno siguen operando, y poca oportunidad laboral… Un panorama poco prometedor.

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