Escuelas de vuelo “patito”, una amenaza para la aviación mexicana

La formación y capacitación en la aviación mexicana, posee grandes rezagos educativos; algunas Escuelas de Vuelo “patito” ofertan carreras de piloto privado, piloto comercial, sobrecargo, despachadores, etc. Y son realmente una pesadilla para el bolsillo de los padres y para algunas aerolíneas que suelen no encontrar el talento adecuado.

La carrera de mayor inversión en la industria aeronáutica (por lo menos en México) es sin duda la de Piloto Aviador; hicimos la tarea y le preguntamos a algunas escuelas de formación, cuál es el costo – inversión actual, y las cifras van desde los 40 mil hasta los 50 mil dólares.

A nivel nacional existen aproximadamente 70 centros de capacitación y adiestramiento, según lo revela el último programa de verificaciones técnico–administrativas 2015, y que conforme al cumplimiento de la legislación vigente de la Dirección General de Aeronáutica Civil, se llevó a cabo 301 verificaciones a nivel nacional.

En este sentido, la Auditoria Superior de la Federación, reveló desde el año 2008 hallazgos preocupantes sobre el incumplimiento por parte de la autoridad en los procesos de verificación de estos centros; la ambigüedad con la que se realizaban las inspecciones y se determinaban las sanciones. La autoridad contribuye a potenciar las deficiencias, ya que precisamente las verificaciones técnico–administrativas, son las que deberían de encargarse en hacer valer la reglamentación, cumplimiento, niveles de formación y capacitación; desafortunadamente esto está fuera de la realidad.

Es fácil detectar que la mayoría de las escuelas de vuelo y centros de adiestramiento, apenas y operan con lo esencial para ofrecer una “instrucción”.

Los rezagos educativos son diversos, aquí algunos:

  • La autoridad no considera evaluar las aptitudes y conocimientos del instructor, lo que convierte al personal en todólogos.
  • No existe una evaluación seria para conocer el nivel de rendimiento y/o académico del alumno y tampoco del instructor.
  • Se desconoce el número “ideal” de aeronaves que debe de tener una escuela para una instrucción adecuada.
  • No existe una adecuada metodología del aprendizaje acorde a las necesidades de la época.
  • No se cuenta con simuladores certificados por la autoridad, en su mayoría son “hechizos”.
  • Existen violaciones a la legislación vigente y reglamentos dentro de las verificaciones técnico – administrativas, por la corrupción imperante entre los inspectores y dueños de los centros.

A nivel nacional no contamos con un órgano garante especializado que evalúe el rezago educativo y las carencias, pero basta comprender y observar el comportamiento de la autoridad, escuelas de vuelo y centros de capacitación, para darnos un panorama general del terrible fracaso en la instrucción y formación mexicana.

Ante esta  perspectiva, el futuro piloto mexicano se convierte, para muchas escuelas y centros de capacitación, en una “minita de oro”, haciendo promesas falsas y es cuando la carrera y/o formación se torna un calvario, con pocas esperanzas de progreso. 

Por último, la ASF sentencia a la Dirección General de Aeronáutica Civil en diferentes rubros (que ya les estaré escribiendo), pero en el caso de las verificaciones, en su último dictamen, concluye que la DGAC, padece aun de irregularidades, como: falta de seguimiento,  estructura de verificación, concentración de documentos, seguimiento de los hallazgos y sanciones, cumplimiento al 100% de las verificaciones, entre otras.

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