Homenaje al inmortal “Capitán Cruz”, a 60 años de su partida

“¡Cuando me muera, me quiero morir volando, compadre!” Fueron las proféticas palabras del destacado actor y apasionado aviador Pedro Infante Cruz, “Capitán Cruz”, como decía su nombre de rol en la empresa Transportes Aéreos Mexicanos S. A. (TAMSA), de la cuál se hizo socio y donde  podía ejercer una de sus varias aficiones: la aviación.

El Capitán Cruz acumuló unas 2989 horas de vuelo y desde sus humildes orígenes en el norte de la República Mexicana llegó a convertirse en uno de los íconos de la Época de Oro del Cine Mexicano, donde interpretó diversos personajes que lo convertirían en el Inmortal Pedro Infante.

El actor, cantante, pugilista, carpintero y aviador, pereció en la aeronave que copiloteaba (una Consolidated B-24 Liberator, matrícula XA-KUN) cuando cayó en el momento del despegue en la Ciudad de Mérida, Yucatán.

El Capitán Cruz ya había tenido dos percances en otras aeronaves en ciudades diferentes; el primer incidente, sucedió en el año de 1948, cuando Pedro aún no tenía su licencia de piloto (la adquiriría más tarde ése mismo año), pero no le impidió tomar los mandos de su aeronave Bellanca Cruisair con matrícula XB-DIB,  en la zona de Guasave, en el estado de Sinaloa. Al despegar, la aeronave no ganó suficiente empuje ni altitud y terminó rodando sobre un campo de maíz.

De éste incidente, al Capitán Cruz sólo le quedó una lesión en el mentón y una buena anécdota para contar.

El segundo incidente ocurrió un año después, pero ésta vez venía volando desde el puerto de Acapulco hacia la Ciudad de México a bordo de un monomotor Cessna T-50, a lado de su compañera sentimental, la actriz mexicana Lupita Torrentera.

El tiempo era precario, Pedro intentaba escuchar las estaciones radiofónicas para deducir su ubicación, sin éxito. La densa nubosidad impedía la navegación y sin suficiente visibilidad, se perdieron. Pedro pensaba que estaba sobrevolando la zona del estado de Morelos, cuando en realidad estaban en la región de Zitácuaro, Michoacán. El combustible estaba ya agotándose.

Intentando un descenso controlado, el Capitán Cruz advierte a su pasajera: “Chaparrita, cúbrete la cara y ponte éste cojín para que te protejas. Hazte bolita (sic)”.

Un terreno aparentemente firme sirvió como pista de aterrizaje improvisada para Pedro, pero en realidad la tierra era inestable y el Cessna prácticamente se clavó de nariz y dio una vuelta completa sobre su eje longitudinal.

Los lugareños acudieron a su auxilio inmediatamente. No hubo fuego pero Pedro salió tan mal herido que una placa de platino fue colocada para arreglar su cráneo.

El destino ya le había mandado dos advertencias, pero no le perdonó la tercera: en la mañana del 15 de abril de 1957, El Capitán Cruz estaba en su querida ciudad de Mérida, en el sureño estado de Yucatán, y planeaba regresar a la Ciudad de México para atender asuntos personales.

En ésta ocasión, la aeronave era un Consolidated B-24 Liberator que había servido de bombardero años antes durante de Segunda Guerra Mundial. Una vez terminado el conflicto, TAMSA lo acondicionó como avión carguero.

A los mandos del vetusto avión, estaba el Capitán Victor Manuel Vidal Lorca, acompañado del mecánico Marciano Bautista. Así, Pedro Infante Cruz fungiría a los mandos como copiloto del aparato.

El avión y su carga despegan cerca de las 8 de la mañana del ahora Aeropuerto Internacional de Mérida “Manuel Crescencio Rejón”.

Al despegar, los cuatro motores del Consolidated funcionaban a tope, pero la aeronave comenzó a desplomarse sobre las casas aledañas al aeropuerto de la “Ciudad Blanca.”

Testigos presenciales mencionaron que el avión cayo casi en espiral, porque ese tipo de avion tenía la propiedad de elevarse muy lentamente y no logró.

A pocos minutos de su despegue, el avión se precipitó a tierra entre las calles 54 y 87 de esa ciudad, de manera casi vertical, dado que quedó enterrado en el lugar de su caída y posteriormente se incendió debido a que iba a tope de combustible.

El personal de lucha contra incendios llega al lugar y al combatir las feroces llamas, se nota que, además de las dos víctimas en tierra, las tres personas a bordo de la aeronave han fallecido. Uno de los cuerpos, que quedó aplastado y reducido a unos pocos restos, es reconocido por los testigos: unas alas de aviador, una placa de platino, un anillo de oro sosteniendo los mandos, y una esclava de oro con un nombre grabado: Pedro.

La estación de radio local XEMH difunde la noticia que después recorre todo el país: “Esta mañana del lunes 15 de abril de 1957, Pedro… Nuestro querido Pedro Infante, se confirma, ha muerto en un accidente aéreo en la ciudad de Mérida, Yucatán.”

Ante la incredulidad de los testigos, de los radioescuchas, de sus amigos, de los curiosos. Pedro Infante Cruz, había muerto. Y su leyenda nacía.

Nunca se esclarecieron las causas de la caída del Consolidated. Sólo hay rumores. La causa “oficial” fue que “el accidente se debió a un error de maniobra, al realizar dos vueltas rumbo a la cabecera del Aeropuerto de la Ciudad de México, sin cumplir las especificaciones y procedimientos de distancia, y por debajo de las altitudes y velocidades prescritas. Este error fue agravado por un probable desplazamiento de la carga de la aeronave debido a que su fijación fue indebida.”

Pero uno de ésos rumores pone en duda la pericia del Capitán Cruz.

Pedro estaba a los mando de ése mismo Consolidated días antes del accidente fatal. El avión partió de la Ciudad de México y al llegar a Mérida, aterrizó bruscamente, lo que  causó que el Consolidated rebotara, causando daños en el patín de cola.

TAMSA convocó a una junta de pilotos, donde acordaron que a partir de ese día, el Capitán Cruz era relevado de los mandos del Consolidated, por lo que sólo se le permitiría fungir las opiniones como copiloto del mismo. Sin embargo, aún podría seguir a los mandos de las aeronaves DC-3.

El rumor indica que el Capitán Vidal, amigo cercano de Pedro, desobedeció dicha orden de evitar que el Capitán Cruz tomara los mandos del Consolidated, por lo que dicha decisión les costó la vida.

Sea como fuere, el ahora Inmortal Pedro Infante es homenajeado cada 15 de abril en diversos puntos de la República Mexicana. En Mérida, se hace una romería y se cantan los temas que hicieron famoso al ídolo de México. Un busto fue erigido en el punto donde la aeronave cayó.

En Guamúchil, también es motivo de fiesta cada 15 de abril y 18 de noviembre (fecha de su nacimiento en ésa ciudad del noroeste mexicano)

TAMSA cesó operaciones en 1966.

Los restos del ídolo de México yacen en el Panteón Jardín, el punto de reunión de cada día 15 de abril para aquellos quienes mantienen vivo el recuerdo del Capitán Cruz. Nuestro Inmortal Pedro Infante.

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