La aviación vive una época de precaución… más no de cuidado

Difiero de mí querido amigo Roberto Martínez cuando escribe que vivimos en una “era fascista” en la administración Trump.

Y difiero porque Roberto no conoció lo que era vivir en un régimen casi comunista, me refiero al México de los años 70, donde no había más que lo que el Gobierno quería que hubiera ya sea por decreto o vanidad.

La actual administración Trump no es vista (al menos en el espectro político serio) como fascista, es una administración determinante y probablemente unidireccional, lo cual no lo hace peligroso pero si amerita tener precaución.

¿Por qué escribo lo anterior? Porque lo que la presidencia del Sr. Donald Trump está ejerciendo un poder que ya se nos había olvidado que existía y el cual se llama “Orden”.

Orden porque al implementar las restricciones de viaje a los ciudadanos de 7 países que a decir del Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security) fundada a raíz de los atentados del 9/11, dichos países representan un riesgo a la seguridad en los Estados Unidos y a su aviación.

Les platico una anécdota post 9-11 cuando viajar a Estados Unidos significaba miedo, riesgo e incomodidades:

Como miembro de Tripulación era verdaderamente aterrador ser registrado en el arco detector de metales previo al abordaje de la aeronave por personal de la recién creada TSA y por elementos del ejército americano portando armas largas, de esas que solo vemos en las películas de guerra, pero en efecto, ahí estaban presentes y ellos nos veían como posibles figuras de riesgo, la desconfianza era absoluta, volar hacia los EUA se volvió un viacrucis.

Pasaron los años y las medidas de seguridad se fueron relajando, pero sin descuidar la amenaza de que algún terrorista volviera a poner de cabeza a la aviación.

El Presidente Trump no fue quien puso de cabeza a las aerolíneas ni a los pasajeros con las medidas de “Veteo” y restricción de viaje. Quienes lo hacen son esos grupos que quieren seguir infringiendo terror a costa del sufrimiento y el impacto al utilizar las aeronaves -y las personas a bordo- como armas de destrucción.

Las administraciones Bush y Obama, implementaron medidas parecidas a los pasajeros y tripulantes latinoamericanos, es decir, las restricciones son casi las mismas que se aplicarán a aquellos países que se consideran santuario de terroristas: negación de visa, toma de huellas, verificación de documentos, prueba de control y confianza.

Con la apertura del mercado aéreo y la benevolencia de los convenios internacionales, es prácticamente más fácil volar de Terán a Nueva York que de Guadalajara a la misma ciudad, no se entiende por qué si México ha demostrado trabajar en pro de las medidas de seguridad en la frontera, se le den privilegios a las aerolíneas del Golfo, aerolíneas que no sólo quieren intervenir en el mercado americano sino incluso, tomar control de las aerolíneas americanas

El pasado jueves 9 de febrero, se dieron cita en la Casa Blanca la mayoría de los CEO`s de las aerolíneas americanas para sostener una reunión con el Presidente Trump. La primera solicitud que le hicieron fue detener el libre paso a las aerolíneas del Golfo.

No fue Trump quien les impuso la norma, fueron las empresas tradicionales quienes pidieron el amparo del Gobierno ante la embestida de las aerolíneas árabes, es decir, quieren que se ponga orden, el mismo orden que el Presidente Donald Trump está implementando en el sistema político de los Estados Unidos y del cual, debemos tomar el ejemplo para que, en cada decisión ejecutiva, nuestros países no caigan en zona de cuidado pero sí, en estado de precaución.

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