La incidencia del combustible en el precio de los pasajes: Fuel Hedging

La semana pasada, American Airlines presentó los números del primer trimestre del año y puso sobre la mesa una verdad que, hace rato, la industria viene barriendo abajo de la alfombra: el combustible viene subiendo parejo, y ejerce una presión directa sobre los costos de los pasajes.

La situación es la siguiente: las proyecciones de este año indican que los costos asociados al combustible crecieron un 60% en relación con los del año pasado. Claramente, la relación con el crecimiento del precio del barril de petróleo es directa, pero no lineal: la cantidad de procesos de refinado que tiene el combustible aeronáutico hacen que el costo crezca exponencialmente.

Este costo fue creciendo en los últimos años, como se puede ver en el siguiente gráfico:

Después de tocar el mínimo histórico a fines de 2015, el incremento de precio fue constante, con algunos descensos estacionales.

Para American, los 412 millones adicionales en combustible se proyectan a 2300 millones para todo el año, y varias compañías tienen proyecciones similares. Sin embargo, los precios de los pasajes todavía no se movieron. ¿Cuál es la razón?

La respuesta es compleja, y requiere incorporar un concepto: Fuel Hedging. O, en buen criollo, la estrategia de acopio y provisión de combustible que cada compañía diseña para abastecerse del insumo fundamental de la industria aerocomercial.

Como imaginan, no existe tal cosa como una estación de servicio donde el Comandante de cada vuelo para entre escalas a cargar, la planificación de disponibilidad del combustible es algo que se determina con un buen tiempo de anticipación. La otra variable es que, siendo las rutas conocidas y programadas con muchísimo tiempo de anticipación, con el número de vuelos planificados y los kilómetros que las rutas recorren (sumando los márgenes de seguridad requeridos), la estimación de la necesidad de JP1 es bastante precisa.

Es entonces cuando una aerolínea -en este caso, pero el modelo se aplica a otras industrias- contrata con un proveedor un precio futuro del combustible, durante un período de tiempo determinado. Es decir, fija el precio por litro durante la duración del contrato.

Claro, esto es un arma de doble filo: aún en un escenario de crecimiento constante, el precio determinado puede ser excesivo para el primer segmento del contrato, y la compensación sobre lo que se paga de más en un principio puede aparecer recién al final del mismo.

En el gráfico siguiente, una compañía pacta un precio futuro de 1,72 dólares por galón en abril de 2017. De acuerdo a sus cálculos, el precio del galón superará el dólar con 85 centavos un año después. Hacia noviembre de 2017, el precio de mercado supera el precio futuro pactado, por lo que podemos suponer que a partir de ahí, está ahorrando. Pero en una primera etapa, pagó consistentemente de más por el mismo combustible.

Básicamente, hay varios tipos de contrato de Fuel Hedging. Repasemos conceptualmente los más comunes.

El primer método es el más común, y se llama Swap. Fija un precio futuro y durante el tiempo del contrato, se paga ese precio. Es el que explicamos con los gráficos de ejemplo.

Current Oil

La clave es cuándo se fija el precio: hoy. Este tipo de contratos fija el precio actual en futuras compras en un período relativamente corto de tiempo.

Call Options

Lo que permite una call option es la posibilidad de establecer un techo y un piso, en el que la compañía tiene la libertad de abandonar el precio fijo y salir a buscar combustible a valores de mercado. Si bien los límites funcionan en ambos extremos, nadie abandonaría la seguridad del precio máximo, pero todos romperían el piso para ir a buscar combustible en el mercado, si estuviera debajo del precio pactado.

¿Cómo impacta esto en el precio de los pasajes? Simple: el precio de reposición del combustible presiona sobre el precio de los pasajes. Y si bien, por ahora, nadie quiere ser el primero en ajustar los tickets y perder cuota de mercado frente a la competencia, en algún momento bastante cercano en el horizonte, la presión será insostenible.

En un próximo artículo, repasaremos casos de éxito en los que se ahorraron miles de millones de dólares, y situaciones en las que la estrategia no fue la correcta y representó una pérdida monumental. Para empezar a entender, la clave es saber que el precio del combustible va hacia arriba y más tarde o más temprano, habrá que ir renovando contratos. Y trasladando esos costos.

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