NAICM: Pugnas y realidades de un escenario controversial

El 1 de septiembre del 2014 la admiración del actual Presidente de México, Enrique Peña Nieto anunció con bombo y platillo la creación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), jamás se imaginaron que con la llegada de los comicios presidenciales durante el 2018 en México, esta magna obra se habría de convertir en uno de los escenarios más controversiales.

Esto, no solo por las grandes interrogantes en su factibilidad técnica, ni por la opacidad en la adjudicación de contratos en emplazamiento de obra, sino también, por los tal vez razonables embates contra tal construcción vertidos al medio político del país al exhibir sus inconsistencias.

Y es que los históricos estudios técnicos realizados por Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) –experta en la materia-  que datan incluso desde antes del fallido intento de construcción durante el sexenio Foxista del NAICM, han arrojado constantemente la inviabilidad de construcción en el terreno lacustre del vaso de Texcoco, pues los análisis de mecánica de suelos arrojan invariablemente hundimiento, situación que ratifica la experiencia ASA.

Las condiciones de suelo en la Ciudad de México y algunos de sus alrededores son particulares; tan sólo dentro del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) Benito Juárez, sus ambas terminales se hunden promedio 15 centímetros al año, incluidas ambas pistas.

Monstruoso costoso

Durante la presentación del mega-proyecto de poco más de $169 mil mil millones de pesos (de inversión inicial) el Secretario de Comunicaciones y Transportes, dio a “conocer” las bondades, donde el efecto del “fluido de embudo” –por ser más las preguntas que entran y menores las respuesta que salen-, mostró las cualidades y capacidades de la construcción que, se espera pueda movilizar hasta 120 millones de pasajero anuales contra los 35 millones del ya saturado AICM.

El panorama financiero inicial ha cambiado dramáticamente, ahora su inversión es de $186 mil millones de pesos, un 10% más del valor inicial, lo que representa 17 mil millones de pesos extras, según datos de la SCT y Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM).

Como dato, el Aeropuerto Internacional del Rey Khalid en Arabia Saudita, cuya expansión es de 225 kilómetros cuadrados y considerado el más grande del mundo, se construyó con una inversión de $8,250 millones de dólares, precio considerablemente menor en comparación con nuevo Aeropuerto de México.

Pésimos precedentes

Como es del conocimiento público, de los ocho postores ganadores de las licitaciones figura el británico Norman Foster y al Arquitecto Mexicano, Fernando Romero, este último yerno del magnate Carlos Slim y “representante” de empresas de construcción.

Sin embargo más allá de toda suspicacia del vínculo, Fernando Romero aún bajo su calidad de arquitecto carece de la especialidad en infraestructura aeroportuaria, mientras que Norman Foster a pesar de su experiencia durante su intervención en el aeropuerto de Pekín, solo se centra en los acabados estéticos y  NO en los estructurales.

Si bien es cierto dicho suelo inestable bien podría ser neutralizado por alguna técnica avanzada –incluso los japoneses construyeron un gran aeropuerto en el océano-, pero toda técnica por muy innovada, debe cumplir con todo cabal alcance técnico, y por supuesto donde los actos de corrupción no sean parte de los cimientos de la obra, situación cultural que en México es difícil de aplicar.

Actualmente, al proyecto se le han practicado siete auditorías que desafortunadamente han arrojado irregularidades de “tan solo” $1 mil millones 831 mil pesos, según datos de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) realizadas al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM). De ese monto, $389 millones 670 mil pesos corresponden a dinero sin declarar para la construcción de una barda.

Ni Santa Lucia

Pero el medio político no podría quedarse atrás y no faltan las voces de algunos protagonistas que con todo desconocimiento del tema, promueven la viabilidad del Aeropuerto Militar de Santa Lucia en Zumpango, Estado de México, dónde la situación es peor.

Sus limitantes técnicas no sólo radican en la escasa infraestructura –aun habilitando una pista adicional-, o su falta de conectividad, sino por la simple ubicación geográfica que no brinda las condiciones para una eficaz operación de grandes escalas. En todo caso es mejor continuar en el AICM.

El beneficio de la duda

Más allá de todo cuestionamiento, la decisión del Gobierno Federal ha hecho patente que el NAICM sea construido en el vaso de Texcoco y con esa inversión. En la actualidad, el 38% de los avances de obra que ha sufrido la demora de un año y tres meses aproximadamente, retraso principalmente atribuido a la complejidad del costoso aplanado y compactación del terreno.

Si bien es cierto que a pesar de que el NAICM habrá de poner en desuso tanto el actual AICM como al Aeropuerto Militar de Santa Lucia, por cuestión de trayectorias de vuelo, también habremos de reconocer que este representa una importancia trascendental en el medio aeronáutico del país.

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