¿Por qué en México no tenemos una aviación chingona?

No existe nada que festejar en este mes patrio, abrumados con la pérdida del peso frente al dólar, las “regadas de tepache” del señor presidente Enrique Peña Nieto y lo vulgar de los pocos avances de un gobierno federal que poco ha hecho por la aviación mexicana, aunque, anuncie lo contrario.

Hablar de un crecimiento del 16% anual en la industria aeronáutica, no exime criticar la mezquindad con la que el Gobierno Federal ha actuado en este y pasados sexenios. ¿De qué crecimiento hablan los intelectualoides en la materia?

“Hacernos wey” no va a cambiar el panorama en el que vivimos, aun tenemos aeropuertos “avioneteros” y estamos inmersos en una aviación muy secundaria y llanera. Si bien “todo va junto con pegado”, los 80 millones de pasajeros que se pronostican serán movilizados este año, no obedece a un efecto derivado de inversión y mucho menos a un plan de crecimiento e infraestructura; gracias a la guerra de precios entre las ‘low cost’, más mexicanos tienen opción a volar, comparando, claro, con años anteriores cuando este modelo de negocio no existía.

El tema de competitividad tiene que caminar de la mano entre el sector privado y gobierno, que poco han hecho para hacer más atractivos sus destinos, ofreciendo inseguridad y terminales aéreas alejadas por varios kilómetros de las capitales, además aeropuertos que carecen de capacidad para asistir operaciones de gran envergadura.

Estamos alejados de potencias mundiales, si hacemos un comparativo de la flota aérea comercial mexicana, ni siquiera se acerca a la cantidad que tiene por ejemplo American Airlines. ¿Quién va a ocupar mejor el convenio bilateral?

La inversión de capital privado y estímulos federales al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, no es (ni será) la panacea, para un crecimiento exponencial. Mientras tanto los demás 63 Aeropuertos Internacionales y 11 Nacionales se encuentran en el olvido.

Es penoso que un Secretario de Comunicaciones y Transportes, haya utilizado como foro, la presentación de un avión, para parlotear de las “bondades” que el gobierno y su gestión han tenido con la aviación, si el panorama refleja atrasos, omisiones, leyes no terminadas, falta de inversión, poco que decir y poco que festejar.

No existe un plan de desarrollo en infraestructura aeroportuaria; no hay suficientes pilotos  en el país para atender la futura demanda; el gobierno federal no apoya al sector privado; los centros de formación y capacitación sufren de vulnerabilidad en el sector empresarial; un imperio de corrupción en la Dirección General de Aeronáutica Civil y una muy kitsch visión de lo que es la aviación.

La Sentencia.

El Director de la Cámara Nacional de Aerotransportes (CANAERO), Alejandro Cobián Bustamante “piensa” que el incrementar la competitividad con más horas al personal de vuelo es la solución… no podrá estar más equivocado.

Otro grandísimo soñador es Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones y Transportes, que imagina que el crecimiento se logrará sin ningún plan de desarrollo en infraestructura.

Para no quedarse atrás Miguel Peláez Lira, titular de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), supone que trabajar con hartazgo, ambigüedades en sus procesos y corrupción, serán la clave para tener una mejora en la seguridad operacional.

¡Viva nuestra muy mexicana aviación del tercer mundo!

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