Reprueba la DGAC México en seguridad operacional

Según estadísticas de la Administración Federal de Aviación (FAA), en 2015, 384 personas fallecieron en 238 accidentes de aviación general por pérdida de control de la aeronave, es decir cada día y medio ocurrió un accidente en los Estados Unidos.

Y es que habla de Factores Humanos en la aviación, continúa siendo un mero trámite administrativo, dejando a un lado la cultura de seguridad operacional, donde algunas autoridades de aviación son participes de esta mala práctica.

Si bien la FAA promueve un cambio cultural a través de diversos programas como #FlySafe, arroja datos estadísticos interesantes y revela sus investigaciones; en otros países de tercer mundo no podemos decir lo mismo.

Lo que no se mide no se puede mejorar, y es que conocer los informes preliminares y finales de un accidente/incidente o datos estadísticos, no deberían de ser “archivos clasificados”, o desconocidos para la comunidad aeronáutica. Hacer valer el derecho de acceso a la información es de vital importancia para promover la seguridad aérea.

En México, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), se mantiene reprobada en la difusión y promoción de la cultura de seguridad, así como la publicación de los datos anteriormente mencionados. Tan sólo ingresar al portal de la dependencia deja al descubierto los constantes descuidos y falta de interés del quien se supondría que vela por la seguridad aérea.

No existen campañas de concientización, no hay datos estadísticos, informes, datos duros… ¡nada! Y si piensan que la información sólo debe centrarse en la actividad de tráfico y carga en los distintos aeropuertos mexicanos, están muy equivocados. Las presentaciones estudiantiles de Power Point, los pocos datos alojados en archivos Excel (con faltas ortográficas) son los entregables a los cuales nos tienen acostumbrados, y que de nada sirve ese nivel de información al personal técnico aeronáutico.

El hecho de no promover la cultura de seguridad operacional es un acto de barbarie. La verdad es que no sé cómo aprueba la OACI a México y con base en que criterios son sometidos a las evaluaciones; y es que si tan simples acciones son imposibles para la autoridad ¿cómo se enfrentan a grandes retos y cómo los solucionan?

Irónicamente, para obtener información se tiene que acceder a la Plataforma Nacional de Transparencia, por conducto del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), quienes son los que “obligan” a las dependencias a revelar los informes a quienes los solicitan, con un máximo de 20 días hábiles para su entrega.

Por ejemplo, gracias a ellos accedimos al informe de los pilotos que equivocadamente aterrizaron en el Aeropuerto del Norte, cuando su destino era el Aeropuerto Internacional Mariano Escobedo en Monterrey Nuevo León, de la aerolínea Aeroméxico.

Si estos datos se tuvieran a la mano, las aulas estarían llenas de buenas historias contadas por hechos sustentados y no imaginativos; los alumnos en formación o capacitación comprendería y analizarían a profundidad los errores del ayer, para no cometerlos en el mañana. Eso es uno de los tantos ejemplos que la difusión de esos temas tiene como objetivo. 

  • Sentencia

¡Ya pónganse a trabajar! Alto a la burocracia, a las horas nalga, a la corrupción… Exigimos desde esta editorial, se promueva compañas de cultura operacional. Que se conviertan en entes 2.0, y que comiencen a mandar correos, activen sus redes sociales, cambien la estructura de su portal y que informen oportunamente de los accidentes e incidentes, como un claro ejemplo de lo que NO se debe hacer.

Sumen en vez de restar, no continúen siendo ese lastre que la aviación mexicana tanto sufre.

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