Rompiendo barreras: Pilotos afroamericanos comparten triunfos

En tiempos de intensa segregación racial y de género en los EE.UU., Bessie Coleman se convirtió en la primera mujer afroamericana en obtener una licencia de piloto de aeronaves, allá por los años 20.

Los aviadores de Tuskeegee trataron de demostrar que, contrario a lo que pensaba la Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial, tenían la capacidad cognitiva y las habilidades para convertirse en pilotos. Surge así el “Experimento de Tuskegee”, en Alabama.

La actuación de los llamados “Pájaros Negros con colas rojas” no sólo fue sobresaliente y distinguida, sino que se ganaron el reconocimiento y respeto de sus compañeros de la 15a. Fuerza Aérea y la 12a. Fuerza Táctica del Ejército norteamericano.

En 1963, Marlon Green fue el primer piloto de línea aérea comercial afroamericano.

Otra historia de éxito de los afroamericanos: Stephanie Johnson, la primera mujer afroamericana en convertirse en comandante en la aerolínea Delta Airlines.

En Delta, otros dos pioneros afroamericanos están entre los que han asegurado su lugar dentro de la historia de la aviación, ellos son Cal Flanigan y Rachelle Kerr. Cada uno comenzó su carrera en décadas diferentes, y ninguno de ellos tomó la tradicional vía para convertirse en pilotos.

Primer Oficial Rachelle Kerr.

Cal Flanigan comenzó trabajando en Mantenimiento en Delta Airlines, en 1968, cuatro años después de que la Ley de los Derechos Civiles se aprobara y los afroamericanos comenzaran a romper ésa “barrera del color.”

Siempre creí que la habilidad no es relativa al color de la piel. Si eres hombre o mujer, sin importar tus antecedentes o religión”, señala Flanigan. “Si tienes la capacidad, el impulso y el deseo, nada más importa.”

En los años 70, Delta contrató a su primer piloto afroamericano, Sam Graddy, quien fue una inspiración para Flanigan y le sirvió, finalmente, para convertirse en piloto de Delta Airlines en 1976. Años más tarde, sus carreras se interceptarían en otro momento histórico para la aerolínea.

Pilotos como Graddy y Flanigan ayudarían a despejar el camino para Rachelle Kerr, quien se enfrentó a sus propios estereotipos en su sueño de llegar a la cabina de mando.

Rachelle comenzó su carrera en Delta en 1994 como personal de rampa, pero su verdadera vocación no estaba en tierra”. “Era una industria predominantemente dominada por hombres, no estaba segura de cómo me tratarían cuando llegara a volar; pero llegó un momento en el que ya no me importaba, decidí que conseguiría mis alas y siempre con la vista hacia adelante”, señala Kerr.

Rachelle completó su formación de piloto y en 2009 llegó a ser comandante de la aerolínea regional Athlantic Southeast Airlines (ASA), una filial de Delta Connection. En ASA, Rachelle y su tripulación sentaron precedentes en la historia de la aviación tras realizar un vuelo integrado exclusivamente por una tripulación afroamericana en febrero del 2009, conmemorando el Mes de la Historia Afroamericana.

Flanigan y Kerr esperan que sus historias inspiren a otros, “puedes ser lo que te propongas ser, si estás dispuesto a trabajar y sacrificarte”, dice Flanigan.

Rachelle cree que es importante liderar con el ejemplo, mostrando a otras mujeres que una carrera en la aviación puede ser una realidad. “No permitas que nada ni nadie te impida alcanzar ésa meta.”

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