Todo lo que tienes que saber sobre el piloto y escritor Antoine de Saint-Exupéry

El vuelo de un universo emocional: Antoine de Saint-Exupéry

“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos” El Principito.

Pocas son las personas que no conocen el libro de “El Principito”, obra publicada en abril de 1943 y pocas son también, las que saben que lo escribió un piloto. A través de generaciones, este relato –que expone a través de la voz de un niño, cómo los adultos al crecer van perdiendo su capacidad de soñar, así como su imaginación- ha contribuido, quizá, a que sus lectores adquieran otra percepción del mundo y recuperen o conformen un espíritu libre.

Así era Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry, una persona libre de mente, y probablemente eso fue lo que lo llevó a perseguir el sueño de convertirse en piloto aviador, luego de que, siendo un niño de doce años, lograra volar por primera vez y sobre lo cual escribiría: “Las alas temblaban bajo el soplo del atardecer. El motor con su canto mecía el alma adormecida y el sol nos rozaba con su luz lívida”.

Sin embargo, esa libertad y arrojo fueron también los que llevaron a Antoine a la muerte a una edad temprana (44 años) en un accidente de avión ocurrido en el mar Mediterráneo cerca de Marsella durante un vuelo de reconocimiento que le encomendaron al sureste de Francia, luego de la liberación de ese país por los nazis. Despegó con un avión Lockheed Lightning P-38 de Córcega y no regresó más.

Antoine aprendió el oficio de aviador durante su servicio militar, el cual no ejerció de inmediato porque el padre de su novia no consintió en que se incorporara al ejército del aire. Esto frenó su pasión por unos años, en los que desempeñó otros trabajos y fue desarrollando su habilidad de escritor, aderezada por una personalidad sensible heredada de su madre y una avidez por la cultura, también aprendida de ella.

El año de 1926 marca su vida al publicar su primer relato “El aviador” en la revista francesa Le Navire d’Argent, al entrar como piloto de línea en una sociedad de aviación, y al convertirse en responsable de la filial de Aeropostale en Argentina, lo que le permitió convertirse en uno de los precursores del correo aéreo postal a nivel internacional.

A la par de su pasión por los aviones, el ímpetu literario de Saint-Exupéry creció y se fueron desarrollando ambos de manera paralela, la primera para alimentar a la segunda y así, en adelante, sus experiencias de vuelo serían plasmadas conforme las vivía.

Así el aviador escribió el libro “Vuelo Nocturno” (1931), que aborda la sensación de soledad de un piloto que vuela de noche para poder entregar el correo aéreo. Antes ya había publicado su primera novela “Correo del Sur”, en 1928, siendo jefe de estación aérea en el desierto del Sahara.

El cierre de la compañía francesa Aeropostale en 1931, cesó a Saint-Exupéry pero él ya no dejó de volar, ya sea como piloto de pruebas, de riesgo, o de guerra, volaba sobre todo con la imaginación y con un cierto halo de romanticismo.  Pero también escribía. Artículos y reportajes, además de poesía, lo internaron en el vasto mundo de las letras, del cual tampoco salió hasta el final de sus días.

La combinación de sus vivencias en el aire con la escritura se hizo tan habitual que prácticamente todos sus libros revelan hechos clave en la vida del piloto, quién también gustaba de las mujeres y por quienes su esposa Consuelo Suncín –representada en El libro El Principito como la rosa que siempre cuidó—padeció enormemente durante su matrimonio con él.

“Tierra de hombres” (1939), es en gran parte una recopilación de artículos publicados por separado después del grave accidente que sufrió Antoine en Guatemala en 1938 y que le dejó secuelas físicas. Antes, en 1935 tuvo otro, el que inspiró El Principito: El 30 de diciembre de ese año a las 14:45, después de volar durante 19 horas y 38 minutos, el aviador y su navegador (André Prevot) tuvieron un aterrizaje forzoso en la parte de Libia del desierto del Sahara en una aeronave Caudron C-630 Simoun n7041 (matrícula F-ANRY). Trataban de romper un récord de tiempo de París a Saigón pero cayeron en el desierto y padecieron de deshidratación, al grado de sufrir alucinaciones hasta ser rescatados por un beduino.

Finalmente, el 31 de julio de 1944, Exupéry salió para hacer una misión de reconocimiento durante la Segunda Guerra Mundial, a bordo de una aeronave que salió de Borgo, isla de Córcega y unas cuantas horas después, desapareció de los radares para siempre. El mar resguarda el cuerpo y alma de quien fuera uno de los próceres de la aviación mundial y un gran escritor que supo plasmar sus historias de vuelo, sus sueños, sus emociones y sus dolores, pero, sobre todo, su amor por volar.

Muchos años después apenas han podido encontrarse indicios de lo que no se sabe si fue un accidente o un ataque: un pescador encontró una supuesta pulsera del aviador e investigadores detectaron una pieza que pudo ser de su avión, pero al parecer, sus mismos familiares no hay querido reconocer los restos de personas encontradas, prefieren que se mantenga el misterio. Hoy la SMEAL conmemora con este texto los 73 años del fallecimiento de este mítico piloto.

Antes de aquéllos fatales hechos, el autor de uno de los libros más famosos de todos los tiempos, para quien sólo puede verse con el corazón porque lo esencial es invisible a los ojos, escribió: “Si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Yo nací para jardinero”.

Listado de obras de Antoine de Saint-Exupéry:

  • El aviador (L’aviateur), 1926
  • Correo del Sur (Courrier du Sud), 1928
  • Vuelo nocturno (Vol de Nuit), 1931
  • Tierra de hombres (Terre des Hommes), 1939
  • Piloto de guerra (Pilote de Guerre), 1942
  • Carta a un rehén (Letter to a Hostage), 1944
  • El principito (Le Petit Prince), 1943

Póstumas

  • Ciudadela (Citadelle), 1948
  • Letras de juventud (Lettres de jeunesse), 1953
  • Cuadernos (Carnets), 1953
  • Cartas a su madre (Lettres à sa mère), 1955
  • Escritos de guerra (Écrits de guerre), 1982
  • Manon, bailarín (Manon, danseuse), 2007
  • Cartas a lo desconocido (Lettres à l’inconnue), 2008

Escrito por: Adriana Cruz Toledo

Directora de Comunicación y Relaciones Públicas de la SMEAL

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