Vesna Vulovic, la auxiliar de vuelo que cayó del cielo y vivió para contarlo

Son las 17:05 horas, del día 26 de enero de 1972. Vesna Vulovic, una joven auxiliar de vuelo, está a bordo de un DC-9 operando el vuelo JAT 367, de Yugoslav Airlines cuya altitud es de 33,000 pies, cubriendo la ruta Copenhague – Belgrado con 28 personas a bordo.

Vesna Vulovic se encontraba en ése vuelo por razones fortuitas, pues ése día se había confundido con la asignación de otra auxiliar de vuelo, que también se llamaba Vesna.

Una bomba oculta en uno de los compartimientos de carga colocada por un grupo nacionalista croata llamado Ustashe explota, partiendo en miles de pedazos el DC-9 que quedó esparcido sobre Srbrská Kamenice, en la actual República Checa.

Todas las personas que viajaban a bordo fallecen, excepto Vesna. Que se salvó milagrosamente de la caída a unos 33,300 pies de altitud, mientras el DC-9 yugoslavo se partía en pedazos.

Al llegar al sitio del accidente, un hombre alemán que había sido médico en la segunda guerra mundial, encontró los restos del avión y pasajeros muertos, excepto a Vesna, que yacía fuera de la parte posterior de la aeronave, con el cuerpo de otro auxiliar de vuelo encima de ella, y un carro del galley clavado en su espina dorsal.

Se estima que Vesna podría haber caído a una velocidad superior a los 280 kilómetros por hora. 

Vulovic, contra todo pronóstico sobrevivió, no sólo a la caída, sino a sus graves lesiones: el cráneo roto, ambas piernas rotas, tres vértebras trituradas, un brazo roto, lesiones en sus riñones y pérdida temporal de la memoria. Fué trasladada a un hospital de Praga, donde 27 días después, Vesna salió del coma y lo primero que solicitó fue un cigarrillo.

No recordaba nada de lo que le había ocurrido a ella o al JAT 367, se encontraba paralizada desde la cintura para abajo, pero su recuperación fue asombrosamente rápida. Tras algunas cirugías, Vesna pudo volver a caminar, hablar correctamente y comer.

Vulovic posteriormente fue inmortalizada en el Libro de los Récords Guiness, por ser el único ser humano en sobrevivir a una caída a ésa brutal altitud, y más aún después de un atentado a bordo.

Nunca volvió a volar, aunque siguió siendo su más grande pasión; fue asignada a un puesto de oficina de la aerolínea y nunca experimentó trauma psicológico posterior al accidente; ni siquiera experimentó miedo a volar.

Treinta años después del accidente, Vesna declara en una entrevista:

“No tengo suerte. Todos piensan eso, pero se equivocan. Si tuviera suerte, ése accidente nunca habría sucedido, y tendría la suerte de tener a mis padres vivos. El accidente arruinó sus vidas como las vidas de las familias de ésas 27 personas que murieron. Decir que ‘podría ser peor’ es una pequeña comodidad para los pragmáticos, porque yo pienso que mi vida podría ser mucho mejor.”

Hace 8 años, un grupo de periodistas alemanes intentó desmentir que Vesna cayó desde 33,000 pies, un hecho del cuál Vesna nunca recuperó los recuerdos; por lo que se especuló (aunque nunca se comprobó por expertos militares) que el DC-9 fue derribado por la Fuerza Aérea checoslovaca por error, pero para disimular dicho fallo, el Servicio Secreto Checoslovaco inventó la historia de Vesna Vulovic, la auxiliar de vuelo que cayó del cielo y vivió para contarlo.

El pasado 23 de diciembre del 2016, Vesna Vulović falleció a la edad 66 años en Belgrado, Serbia.

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