¿Y por qué debemos invertir en cultura aeronáutica?

Por: Juan Antonio José

Miembro activo de la SMEAL

Cada día hay menos interés y por ende, menos tiempo y presupuesto para la cultura, incluyendo aquella propia relacionada con lo que hacemos profesionalmente. La industria aeronáutica, tan apasionante y tan rica en esta materia no se escapa desgraciadamente de esta perniciosa tendencia, que además parece ser global y generalizada.

Con tristeza vemos como los promotores culturales en el seno de las organizaciones o aquellos que hacen esfuerzos independientes para desarrollarla, ven frustradas sus buenas intenciones en los despachos de los titulares de las finanzas, la planeación estratégica, la comercialización, la capacitación o los de las direcciones de las entidades públicas y privadas.

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Escritor español Manuel Ruiz Romero-Bataller

Solamente el esfuerzo de algunos incansables investigadores, periodistas, historiadores, académicos y entusiastas parece dar frutos en libros y revistas impresas, portales electrónicos, seminarios, exposiciones, asociaciones, medios de comunicación y sólo esos pocos logran reconocimientos de la industria

El problema es que estos hombres y mujeres no son eternos; la muerte apenas este año de Don Manuel Ruiz Romero, nos marginó de un verdadero líder y una gran inspiración en la promoción cultural aeronáutica. Y es que vender la idea de la cultura o de desarrollar nuevas generaciones interesadas en ella no es tarea fácil, me consta, porque lo intentado.

¿Y por qué debería ocurrir lo contrario? ¿Qué argumentos existen en favor de invertir en temas culturales en una industria tan técnica, dinámica y siempre tan presionada económicamente como la aérea? ¿Cómo convencer a quienes tienen los medios y la autoridad para promoverla? ¿Cómo invitar a los estudiantes a interesarse?

A fin de responder estos planteamientos me permitiría hacer algunas precisiones, comenzando por el hecho que la cultura es un conjunto de conocimientos, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales y las tecnologías que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver sus necesidades de todo tipo, uniendo así a los seres humanos en torno a un interés común.

Asimismo, por su valor educativo, ofrecer un sano y atractivo entretenimiento y su capacidad de facilitar la integración y el entendimiento, la cultura debe ser vista como una parte fundamental en la formación a todos los niveles.

Entreteniendo, integrando y formando, las inversiones en materia cultural se justifican, en especial hablando de esa última faceta, toda vez que al educar al profesional aeronáutico, en realidad lo estamos capacitando, acción que es una de las bases de la seguridad, principal valor de las operaciones aéreas.

Resalta entonces la imperiosa necesidad de asegurarnos que al comenzar cualquier proceso de inducción en una empresa aeronáutica, el tema cultural sea considerado como parte esencial de la agenda de bienvenida al nuevo integrante y que ésta se mantenga vigente tanto en capacitaciones recurrentes como en el ámbito de la gestión normal de la organización, donde la exposición constante a la cultura debe fomentarse para reforzar arraigo y una nueva visión enfocada hacia temas de seguridad, sin la cual, las compañías de nuestra industria simplemente no tienen futuro.

En el ámbito social, el patrocinio cultural debe ser visto como una efectiva herramienta de generación y atracción de talento profesional -muchas veces escaso-, que nutrirá el futuro de la organización y hasta como herramienta de promoción comercial, empleando la creatividad publicitaria.

Es así que por sus dividendos, invertir en cultura no debe ser opcional para una entidad aeronáutica.

 

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