Si alguna vez has visitado Las Vegas y arribaste a través del Aeropuerto Internacional McCarran, cuando te encontrabas en la sala de bandas de equipaje, seguramente te diste cuenta de que en la parte superior de este lugar se encuentra un Cessna 172 ¿Qué pasaría si te dijera que en este avión se rompió el Récord Guinness del vuelo más largo de la historia?, así como lo lees.

Todo comenzó como una «loca idea» de Warren “Doc” Bailey, que era el propietario del primer hotel-casino familiar en Las Vegas, llamado “La Hacienda”, en charlas con sus empleados recibió una gran idea (que parecía absurda), y era patrocinar un vuelo de resistencia sobre los desiertos de California y Arizona. Después de mucho recapacitar le pareció una gran idea.

A la semana siguiente ya había desembolsado 100 mil dólares para realizar esta hazaña. Al mando del avión estaría un experto comandante de bombarderos de la Segunda Guerra Mundial Robert Timm y como su copiloto estaría John Cook de 33 años.

Finalmente, el 4 de diciembre de 1958, los dos pilotos despegaron del Aeropuerto McCarran Field para realizar un vuelo que duró 64 días, 22 horas y 19 minutos, sobre los cielos de Nevada. El avión que utilizaron fue un Cessna 172 al que bautizaron «Hacienda» matrícula N9172B.

Para lograr esto, Timm que también era un mecánico decidió modificar el Cessna, agregándole un tanque adicional de 431 litros además le cambió el motor, por uno más potente y decidió instalar dos sistemas de aceite así como filtros. Con esto el avión se le podía cambiar el aceite, además podría repostar el combustible sin necesidad de apagar el motor. El interior también fue modificado para incluir un colchón y un pequeño lavabo.

Para que este vuelo fuera posible, se realizó un elaborado plan para que el avión siempre estuviera abastecido de combustible y para que los pilotos siempre tuvieran que comer. Dos veces al día, el Cessna 172 volaba justo encima de un camión Ford Thunderbird a alta velocidad, a través de una manguera se bombeaba combustible al avión, además en ese momento abastecían a los pilotos con los víveres necesarios mediante cuerdas.

Y si te lo preguntas, hacían sus necesidades en un baño plegable de campamento, todo era almacenado en bolsas de plástico que eran desechadas a través de las ventanas en bolsas de plástico, que eran recogidas cuando se repostaba el combustible.

Además recibían un litro de agua para bañarse, una toalla grande y jabón cada dos días. Los pilotos rotaban sus funciones cada 4 horas, al final de su travesía ambos presentaban estragos físicos severos, debido a los efectos del insuficiente sueño, la falta de actividad física así como las emisiones sonoras constantes del motor.

En entrevistas posteriores mencionaron que «era difícil dormir lo suficiente durante las horas diurnas». Además contaron que en una ocasión ambos pilotos se quedaron dormidos por dos horas, y que gracias al piloto automático que nunca dejó de funcionar, pudieron terminar su travesía pero se desviaron de su curso varios kilómetros.

A principios del mes de febrero, las bujías así como las cámaras de combustión del motor se encontraban deterioradas por el exceso de carbón, esto redujo la potencia del avión dificultando el ascenso. En esos momentos ya habían batido el récord anterior de resistencia; el avión presentaba severos problemas mecánicos y los pilotos se encontraban muy deteriorados de su salud, por lo que finalmente decidieron aterrizar el 7 de febrero de 1959 y así terminar su gran aventura.

Hasta el momento nadie ha podido batir este impresionante récord.

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    Por: Miguel Márquez

    Licenciado en Diseño Gráfico, con más de 15 años en medios de comunicación, editor y productor de medios audiovisuales, espacios radiofónicos y podcast. Soy un hombre, Amoroso, Poderoso, Abundante y Libre.

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