A sesenta años del primer vuelo comercial transatlántico a reacción

A exactos sesenta años, en la mañana del sábado 4 de octubre de 1958, el recién entregado y certificado De Havilland DH106 Comet IV de British Overseas Airways Corporation (BOAC), matrícula G-APDB entraría a la historia al inaugurar la era de los vuelos transatlánticos a reacción, conectando el Aeropuerto Internacional de Nueva York-Idlewild a Londres-Heathrow en un tiempo récord de seis horas y once minutos.

Bajo el mando del Capitán Thomas Butler, el Delta Bravo (dos últimas siglas de su matrícula) despegó de Nueva York a las 07:01LT (GMT-4) con invitados especiales a bordo, incluyendo Basil Smallpiece y Aubrey Burke, ejecutivos de British Overseas y de De Havilland, respectivamente. Con vientos favorables, la aeronave alcanzó una velocidad media de crucero de 909 kilómetros por hora, un hecho extraordinario en esta época.

Mientras tanto en Londres-Heathrow, bajo el mando del Capitán R.E. Millichap, el segundo Comet IV de la aerolínea británica, el matrícula G-APDC, despegaba a las 08:45LT (GMT+1) en dirección inversa con treinta y dos pasajeros a bordo, incluyendo el Presidente Ejecutivo de British Overseas, Gerard d’Erlanger. A diferencia del vuelo oeste-este, el este-oeste, realiza una escala técnica de reabastecimiento en Gander, finalizando el viaje en diez horas y veinte minutos.

En medio del Atlántico Norte, las dos aeronaves se cruzaron en sentidos opuestos, intercambiando mensajes de felicitación a través del sistema de radios. Ambas fueron entregadas oficialmente a British Overseas en una ceremonia celebrada en Londres cuatro días antes, el 30 de septiembre de 1958. Y el certificado de aeronavegabilidad, un día después, el 1 de septiembre.

Sin embargo, su reinado como pionero no duraría por mucho tiempo. Esto porqué, el Comet IV llegó demasiado retrasado al mercado por los numerosos incidentes y accidentes que los modelos predecesores habían sufrido a lo largo de la década por problemas en la presurización. Y también, como no había sido desarrollado para el mercado transatlántico, sufría restricción en la capacidad de pasajeros y carga para cruzar el Atlántico Norte.

Los problemas enfrentados por el fabricante De Havilland permitieron a sus competidores, como la estadounidense Boeing, a desarrollar aeronaves enfocándose en este nuevo mercado, como el Boeing 707-120, que entraría en operación transatlántica sólo veintidós días más tarde, volando entre Nueva York y París en los colores de Pan American World Airways el 25 de octubre.

En la flota de British Overseas Airways Corporation, el Comet IV permaneció en operación hasta mediados de la década siguiente, cuando fue sustituido por el Boeing 707-436, con mayor autonomía de vuelo y capacidad de pasajeros. Posteriormente, al igual que las demás aeronaves, el Delta Bravo se vendió a Singapore Airlines y años más tarde, regresó al Reino Unido con la operadora Dan Air Services, donde permaneció en operación hasta el 12 de noviembre de 1973.

Por su legado histórico para la aviación comercial, los directores de Dan Air decidieron no desmontarlo y lo donaron para la East Anglian Aviation Society en Duxford. Despegaría por la última vez el 12 de febrero de 1974, cuando inició su traslado al Imperial War Museum, donde está preservado y expuesto hasta los días de hoy, con derecho a un paso bajo sobre el Aeródromo de Hatfield, donde se ubicaba su línea de producción.

A lo largo de sus dieciséis años en operación, el Delta Bravo acumuló un total de 36.269 horas en 15.733 ciclos de vuelo, convirtiéndose en el Comet, entre todas las variantes, que más tiempo acumuló volando y permaneció activo en toda la historia.

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