Capitán Emilio Carranza, el héroe que trascendió fronteras

El 12 de julio se cumplieron 90 años del sacrificio del Capitán Primero Emilio Carranza Rodríguez, quien en 1928 realizó un vuelo de “Buena Voluntad” entre la Ciudad de México y Washington D.C., a bordo del avión Rayn llamado “México-Excélsior” y quien a su regreso, tras aclamados honores y reconocimientos en la capital norteamericana y Nueva York, murió en un bosque cercano a Pine Barrens, Nueva Jersey, Estados Unidos, cuando su avión se impactó contra los árboles en medio de una feroz tormenta.

Al día siguiente de la tragedia, su cuerpo sin vida fue rescatado por miembros del Post 11 de la Legión Americana, quienes se habían dado a la tarea de buscar y localizar los restos del avión. Desde aquel triste día los miembros de aquélla tropa hicieron una promesa, rendir honor al hombre, honrar su memoria, su misión y al legado que dejó.

Así lo hicieron en Mount Holly, Nueva Jersey, hasta que en 1933 se erigió un monumento al pionero de la aviación Carranza pagado con dinero donado por niños de México, y desde entonces han continuado con el ritual: el pueblo y las autoridades del lugar rinden sendos homenajes al piloto mexicano.

A noventa años de esta tragedia, el recuerdo del Capitán Carranza sigue vivo en aquel condado donde como cada año se recuerda al héroe el domingo más cercano a la fecha de su muerte. Y en su país de origen también se honra su memoria. Este año de 2018 el evento conmemorativo de su muerte se realizó el día 15 de julio, durante el cual en solemne ceremonia se rindieron los tradicionales honores.

El entonces Presidente de los Estados Unidos de America, Calvin Coolidge, dijo:

Estamos reunidos aquí para honrar al Capitán Emilio Carranza, un pionero en vuelos de larga distancia. Compartió un sueño común con otros, como en su momento lo hicieran Charles Lindbergh y Amelia Earhart. Los logros de Emilio no se hicieron para establecer un nuevo récord o copiar las acciones de otros antes que él. Sus motivos no eran para obtener notoriedad, ni por publicidad, ni sus logros fueron alimentados por la fama o la gloria. Fueron simplemente acciones de vivir su sueño de la aviación. Gracias a esos pioneros de los vuelos de largas distancias y a Carranza, podemos viajar a cualquier parte del mundo sin siquiera pensar en cómo ello es posible. De hecho, muchos de nosotros desconocemos cómo evolucionó paso a paso ese tipo de trayectos. Hoy, también estamos reunidos para honrar una misión de Buena Voluntad, el Capitán Emilio Carranza creía en el vuelo de larga distancia como una herramienta de paz, y su misión fue un esfuerzo por refrendar la alianza entre nuestras dos naciones como buenos vecinos. Hoy, también debemos rendir homenaje y honor al legado que se ha mantenido vivo durante 90 años”.

Además, estas fueron las palabras del representante del Post 11, tras refrendar la promesa hecha por sus antepasados, nunca olvidar, honrar siempre y tener un servicio conmemorativo cada año:

Las realidades de la vida no se miden con dólares y centavos. La habilidad del médico, la elocuencia divina del clérigo, el coraje del soldado, lo que llamamos carácter en todos los hombres, no son asuntos de alquiler y salario. Ninguna persona fue alguna vez honrada por lo que recibió. El honor ha sido la recompensa por lo que dieron”.

En nuestro país, la Fuerza Aérea Mexicana le rinde honores anualmente a Emilio Carranza en la Rotonda de las Personas Ilustres, ubicada en el Panteón Civil de Dolores, donde se encuentra su tumba y cuya ceremonia este año contó con la presencia del General de Ala Piloto Aviador Ángel Antonio Cabrera, Comandante de la Región Aérea del Centro, quien acompañado de familiares del extinto piloto, asociaciones y miembros de ese instituto armado, recordaron al Lindbergh mexicano como el propio piloto norteamericano lo reconocía.

Por Alfonso Flores, Vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Estudios Aeronáuticos Latinoamericanos. 

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