Boeing reportó este miércoles 29 de abril la primera pérdida financiera registrada por el programa de desarrollo del nuevo avión presidencial de los Estados Unidos, el Boeing VC-25B ‘Air Force One’, lo que resultará en un incremento de costos en 168 millones de dólares. Según el fabricante aeronáutico estadounidense, responsable de la conversión de dos 747-8i para el transporte presidencial del país norteamericano, la pérdida resultó de la interrupción en el proceso de ingeniería del programa, debido a la crisis del nuevo coronavirus (COVID-19).

Fue hace cinco años, en 2015, que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) anunció que el 747-8i sería la plataforma para el nuevo avión presidencial, responsable de reemplazar el VC-25A, basado en el veterano 747-200 y que está en servicio hace 30 años. Inicialmente, el programa para convertir a los dos 747-8i de pasajeros a la fuerza aérea tenía un presupuesto de 4.400 millones de dólares; sin embargo, con la elección de Donald Trump y la amenaza a la continuidad del programa por el alto costo, el valor del contrato se ha reducido a 3.2 mil millones.

 

Esta fue la primera pérdida registrada por el programa, destacó Boeing este miércoles, durante la presentación del balance financiero del primer trimestre del año (1Q2020). Según el fabricante, el costo está asociado con la interrupción en la ingeniería del programa, debido a la crisis del nuevo coronavirus (COVID-19), que lo obligó a suspender ensamblaje de aeronaves y cerrar temporalmente las puertas de unidades de desarrollo, suministro de piezas y otras relacionadas con la cadena de producción en todo el país.

El fabricante todavía señaló que la crisis resultará en desafíos de personal, ineficiencias de programación y mayores costos de desarrollo y ensamblaje, que podrán afectar las próximas fases del programa VC-25B. Pero según su director financiero, Greg Smith, la pérdida del programa puede ser compensada a través de las disposiciones del paquete de rescate aeroespacial, el Cares Act.

La pérdida financiera y la indicación de posibles retrasos en el programa difieren de la visión optimista de la fuerza aérea, que hace dos semanas, destacó que la crisis del coronavirus y la interrupción de la cadena de producción comercial de Boeing podría favorecer y reducir costos del nuevo Air Force One, dado que muchos ingenieros, herramientas y personal en general estarían inactivos y, por lo tanto, disponibles para acelerar desarrollo del programa.

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    Por: Erick Cerqueira

    Amante de la aviación desde el nacimiento, trillando caminos hacia vuelos más altos.

    Bachillerato en Relaciones Internacionales por la Federal University of Sergipe (UFS).

    En Instagram @_erickcerqueiraf | erick.cerqueira@transponder1200.com

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