Efecto Resortera en la Aviación General y Ejecutiva. ¿Por fin buenas noticias?

Después de un sin fin de noticias negativas que envuelven al mundo de la aviación mundial derivadas de las afectaciones del Coronavirus a nivel global, pareciera ser que al fin se asoma una nueva oportunidad que podría beneficiar a las empresas de aviación general y ejecutiva que logren sobrevivir a estos oscuros tiempos. 

El famoso “Efecto Resortera” o “Resorte” se refiere a momentos de crisis como estos que estamos viviendo, provocados por movimientos negativos en la economía, de contracciones y reducciones; pero que una vez que se estabiliza, impulsa velozmente al sentido contrario hacia una recuperación rápida y de crecimientos inesperados. Esto se asemeja a jalar hacia atrás (o hacia abajo, depende del término resorte o resortera que se utilice) la liga de la resortera (o el resorte, en su caso) hasta que se detiene la presión negativa y se libera la energía acumulada de un golpe.


En el caso de la aviación, vemos pérdidas importantes y cada vez es más frecuente escuchar recortes de personal, reducciones de sueldos, cancelaciones de presupuestos y lamentables quiebras de empresas. En un plano optimista, gobiernos como el de Estados Unidos y de varios países europeos proyectan que en junio de 2020 empiece a reactivarse la actividad económica y una recuperación hasta entrado 2021, y con ello, vuelvan al aire los aviones comerciales y se reactiven las rutas aéreas. Pero ¿qué pasará con los pasajeros de primera clase -de clase premier, o como sea que le hayan nombrado a su clase de mayor precio cada aerolínea- después del trauma psicológico, después de tantas noticias impactantes del COVID, tan frecuentes y con un posible retorno en segundos oleajes de infecciones? Aunado a esto que al parecer  el COVID-19 llegó, como la influenza, para quedarse y ser una enfermad cíclica de temporada. 

Sin duda alguna, muchos de esos pasajeros con altas posibilidades económicas lo pensarán 2 o más veces antes de exponerse nuevamente a volar por negocios o por placer; solos, con familia o con colaboradores y si bien no todos tienen el presupuesto para adquirir una aeronave privada, muchos de ellos sí tienen un presupuesto más que suficiente para poder adquirir las famosas tarjetas de horas de vuelo que han visto crecer su popularidad y presencia en el mercado desde hace ya algún tiempo. 

Imaginemos por un momento a ese volador frecuente de primera clase de alguna aerolínea que por temas de negocio tiene que volar 2 ó 3 veces al mes de México a Monterrey y, que por más clase de lujo que sea, no deja de compartir zonas comunes en aeropuertos, baños, restaurantes, zonas de abordaje, recolección de maletas y un asiento que comparte con todos los pasajeros anteriores con poco tiempo para que sea propiamente limpiado y desinfectado. Y eso sin mencionar los constantes retrasos, cancelaciones y cambios, ¿no le haría más sentido quizá ahora si considerar un “upgrade” y cambiarse a utilizar la aviación ejecutiva?

En la experiencia personal y de varios colegas en brokerage de aeronaves, bienes y servicios aeronáuticos; muchas veces me he encontrado con varias personas que pensaban que la aviación privada “era para gente rica” o “multimillonarios”, sin saber que desde hace ya mucho tiempo podrían haber dado el brinco a una forma de transporte no tan conocida por el mundo en general, pero que trae consigo muchísimos beneficios. Mismos que, si bien no son más “baratos” que volar en comercial y sin miedo a equivocarme; podría mencionar que sí traen consigo grandes ahorros -y dominio- de tiempo, oportunidades nuevas de negocio, seguridad, entre otros.

En cuanto empiecen los primeros ejecutivos, dueños de empresas, viajeros frecuentes y clientes con presupuesto para este nivel de vuelo a probar los beneficios, será muy difícil que vuelvan a bajarse a la aviación comercial… pero muy fácil que les recomienden a sus amigos, colegas, contactos, clientes y familiares que hagan lo mismo. Sería un momento de gran prosperidad para ese segmento de industria; sería el momento del “Efecto Resortera”. 

Eso sin haber mencionado hasta ahora el factor que, aerolíneas como Volaris y Viva Aerobus, o en general las aerolíneas de bajo costo a nivel mundial, estaban colapsando los antiguos modelos de negocio donde cada vez menos espacios de primera clase se veían en sus configuraciones de vuelo; pero en contraste, cada vez más asientos con menor espacio entre ellos los reemplazaban. Un modelo de negocio que ciertamente les dio buenos resultados, solo habría que ver que Volaris estaba ya muy cerca de Aeroméxico en cantidad de pasajeros transportados (como se puede ver AQUI), pero que también genera una demanda no atendida pero que podría ser satisfecha por la aviación ejecutiva. 

Quizá detrás de una de las épocas más difíciles en la historia para la aviación general y ejecutiva, se esconde la gran oportunidad para que esta división aproveche el momento y explote. Sobre todo en países como México -si sus políticos lo permiten- y latinoamericanos que aún no han detonado todo el potencial que tienen. 

“La noche es más oscura antes del amanecer. Y les prometo que el amanecer ya viene”, dice el villano en la película ‘The Dark Knight’ (Batman) de 2008… ¿Tendrá razón?

Por: 
Luis E. Sanders, Editor
Fernanda Fuentes, Edición


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    Por: Luis E. Sanders – InterXtra Aviacion

    Piloto Aviador Privado, Lic. en Administración de Empresas y licencia de Locutor para Radio y TV tipo A. Desarrollador de negocios internacionales enfocados en aviación y editor de la revista InterXtra Aviación.

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