El Aeropuerto de Santa Lucía será “austero pero funcional”

Será para el 21 de marzo del 2022 que el “nuevo” Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles en Santa Lucía, sea inaugurado, luego de una inversión de por lo menos $75 mil millones de pesos destinados para las obras de construcción de dos pistas, terminal, zona de combustible, plataformas y demás edificaciones, conformando así el nuevo sistema aeroportuario metropolitano, que incluye las terminales de Ciudad de México y Toluca.

De acuerdo con el Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la construcción de estas dos pistas, la de Toluca y dos del Benito Juárez, aliviarán la congestión del Aeropuerto de la Ciudad de México, un proyecto que dijo, servirá hasta para 80 años… si ochenta años. Algo que indiscutiblemente nunca veré.

Naturalmente, los expertos en aeronáutica, como el Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM), la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), organizaciones internacionales como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), y ahora recientemente los integrantes del foro de líderes ALTA, desaprobaron la conformación de este sistema aeroportuario y la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que de acuerdo con ellos, no será una solución para hacer frente a los cambios y la demanda de la industria aeronáutica nacional y mundial.

México y su industria se posicionaban como la número dos en el ranking Latinoamericano; tan sólo ayer, Peter Cerdá, Vicepresidente para las Américas de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional, dijo que México ya no se observa así y que estas decisiones no sólo afectan a país sino a toda la región. “Uno de los principales temas de una agenda de gobierno en materia de infraestructura deberá ser los aeropuertos”. Tal parece no ser así, para México.

Viendo a través de redes sociales, los comentarios de nuestros lectores me llamó mucho la atención uno y cito: “…si vivo en Santa Fe y tengo un vuelo en Santa Lucía, a qué hora tendré que salir para estar a tiempo”.

Más allá de las afectaciones que podría provocar el traslado de los pasajeros, las condiciones de operación en Santa Lucia y el Aeropuerto Internacional de Toluca son críticas, simplemente por la elevación del terreno de ambas terminales que rebasan los 8,000 pies.

Y es que cómo lo habíamos publicado hace ya bastante tiempo en Transponder 1200, las aerolíneas deberán de sacrificar lagunas ecuaciones operativas si es que volarán en estas terminales, ya sea con menos pasajeros o menos combustible. Si deciden menos pasajeros, menor será la rentabilidad de los vuelos; si deciden por menos combustible, tendrán menos cobertura. Lo cierto es que no será fácil operar en tres aeropuertos a la vez.

Si bien el presidente le ordenó -en medio de plausos- al General Ingeniero Gustavo Ricardo Vallejo Suárez, que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles debe estar inaugurado el 21 de marzo del 2022, ¿qué pasará con las certificaciones? Pues una cosa es inaugurarlo y otra muy diferente a que este funcional. Y es que sin lugar a dudas, se requerirán por lo menos un año más para estas labores titánicas y saber que si cumplirá con las necesidades de seguridad para que puedan entrar vuelos comerciales.

A principios de año, el Director General, de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo, Alexandre de Juniac, dijo:

La aviación es crítica en el desarrollo de México. Las aerolíneas están en el núcleo de una cadena de valor que aporta 38.000 millones de dólares a la economía mexicana y genera 1,4 millones de puestos de trabajo en el país”. La decisión de México de construir un nuevo hub en la Ciudad de México (NAIM) fue un alivio para la industria. El aeropuerto actual (Benito Juárez) fue diseñado para atender 32 millones de pasajeros anualmente, pero el año pasado pasaron a 48 millones y lleva varios años a punto de reventar. El ambicioso proyecto del Nuevo Aeropuerto fue diseñado para servir a 120 millones de pasajeros cada año, lo que habría asegurado la posición a largo plazo de la Ciudad de México como un actor global importante en la industria de la aviación”.

En ocasiones se siente que la persecución sobre lo que se hizo en sexenios anteriores se quiere borrar. La obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, no fue de ningún presidente, fue para atender a la demanda, generar más puestos de trabajo, inversiones, crecimiento a largo plazo y una conectividad de primer mundo. En México no necesitamos aeropuertos austero, pues ya tenemos bastantes, necesitamos un aeropuerto que sirva a todos; en eso también deberá ser inclusivo señor presidente.

“La historia lo dirá, para demostrar, hablarán los hechos. Pero adelanto que fue mejor esta decisión porque este es un mejor suelo para construir, es un suelo firme, allá es un lago, no existe tierra firme. Claro que se puede hacer un aeropuerto en medio de un océano, pero cuesta construirlo y mantenerlo”, así lo dijo el mandatario, López Obrador.

Esperemos ansiosos si esta decisión será buena, o en su contraparte, solo tendremos que esperar cinco años más a que termine el sexenio del López Obrador para volver a un proyecto que no solo beneficie a México, sino a todo el mundo entero.

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