El Aeropuerto Felipe Ángeles, la necedad más grande del sexenio

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México estaba en camino de tener uno de los aeropuertos más modernos y emblemáticos del mundo, diseñado por el más reconocido arquitecto en aeropuertos en el orbe: Norman Foster. El diseño no solamente conjugaba una estructura de muy bajo peso para su tamaño, aprovechamiento de energía natural y recolección de agua, sino un diseño único que daba a la puerta de entrada del país una distinción y una gran primera impresión a los visitantes. Su capacidad podría llegar a 120 millones de pasajeros anuales eventualmente y según se requiriera.

Pero todo se acabó cuando, desde antes de tomar posesión de la presidencia, AMLO organizó una encuesta “patito” hecha a modo para conseguir el resultado deseado, sin involucrar realmente a la sociedad, ni a la industria ni a los expertos en el tema, simplemente lo canceló argumentando cosas que no solo nunca probó, sino que las investigaciones demostraron que no eran ciertas, como la corrupción en la construcción. El proyecto y el financiamiento, finalmente, no eran del gobierno sino de particulares con la participación del gobierno, sobre todo en la infraestructura a su alrededor, y eso cambia mucho la manera de manejar los presupuestos.

El fondo es que siempre criticó el proyecto por ser de sus enemigos, no porque fuera bueno o malo, y cuando finalmente llegó al poder su objetivo ha sido destruir todo lo que los gobiernos anteriores crearon. Incluyendo el aeropuerto de Texcoco. A pesar de que la industria le hizo ver que requerían un solo aeropuerto, sobre los problemas de la ubicación de Santa Lucía y el conflicto de tráfico con el Aeropuerto Benito Juárez.

Así que dejando lo construido en Texcoco en el abandono intencional para que se deteriore, se inició la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía cuya capacidad final será equivalente a la primera etapa del aeropuerto de Texcoco. Si es que algún día se llega a esa capacidad, dada la evidente falta de interés de las aerolíneas en operar en el lugar. Actualmente la primera etapa solamente tiene 16 puertas de contacto. En el siguiente video se pueden apreciar los avances más recientes dados a conocer por el gobierno, manteniendo la intención de iniciar sus operaciones en marzo del próximo año.

No se ganó nada en costos como inicialmente se decía, entre el costo del aeropuerto y el costo de la cancelación del aeropuerto de Texcoco con sus penalizaciones, superaron el costo de haber terminado el de Texcoco que además a estas alturas ya estaría funcionando. A cambio, se tiene un aeropuerto sin la capacidad, sin el diseño, sin ser una verdadera puerta de entrada al país. Más parece una bodega de la central de abastos que un aeropuerto.

Y no es cuestión de que sea solo funcional, el hecho de manejarlo por niveles como debe ser un aeropuerto moderno (y que nunca se hizo ya con el viejo AICM) es lo necesario y lo que debería ser la norma en todos los aeropuertos del país, cuando la única que cumple con esto es la Terminal 2 del AICM.

Infraestructura y conectividad

La falta de infraestructura de comunicaciones es otro punto en contra. Apenas está la SCT trabajando para licitar obras de vialidades para llegar, por ahora el único camino es la de por sí caótica salida de “Indios Verdes” al norte de la ciudad, que conecta con la autopista a Pachuca y que evidentemente no sirve para el tráfico hacia un aeropuerto que pretende ser de gran volumen. Un “carril confinado” como se dijo en un principio no resuelve nada, se necesitan varias obras con entradas diversas hacia la ciudad o el embudo de Indios Verdes será cada vez peor.

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Se habló incluso de buscar transporte que conectara ambos aeropuertos para ofrecer conexiones, lo cual es absurdo, la distancia es muy grande y los tiempos de conexión requeridos son tan grandes que se hace inviable. Nadie en el mundo ofrece conexiones cambiando de aeropuerto ni en ciudades con varios, como Nueva York. Eso no hace más que reflejar el desconocimiento de la operación de la industria aérea y las necesidades de aerolíneas y pasajeros.

Otro grave problema de la operación en Santa Lucía es la densa niebla que se tiene todo el año, lo que puede impedir las operaciones durante varias horas de la mañana, lo que lo hace inconveniente para aerolíneas y pasajeros.

Por último, no se han entregado (tal vez ni hecho) los estudios de impacto ambiental y de redistribución del espacio aéreo para las autoridades internacionales, por lo que hoy en día no hay permisos ni visto bueno para vuelos internacionales. Solo se pidió un estudio muy superficial a la empresa NavBlue para rediseñar el espacio aéreo, ya que la operación simultánea del AICM y Santa Lucía, más la orografía y condiciones climáticas que son comunes en la zona, no permiten operaciones simultáneas sin comprometer la seguridad y en detrimento de la capacidad de ambos aeropuertos, a pesar de las declaraciones contrarias de la presidencia.

No era la mejor opción

Así que, si el Aeropuerto Felipe Ángeles fuera realmente un ícono de la arquitectura aeroportuaria y una gran puerta de entrada al país; su ubicación, sus problemas de falta de vialidades y transporte, la falta de conectividad y el conflicto con el tráfico del AICM, no lo hacen un aeropuerto viable ni atractivo para los habitantes de la Ciudad de México y alrededores. No pasarán de tener algunos vuelos punto a punto de bajo costo para los habitantes de zonas cercanas. Precisamente la falta de interés de las aerolíneas por operar ahí es que el gobierno busca impulsar la creación de una nueva aerolínea con los ex empleados de Mexicana para operar en el AIFA como base de operaciones.

Podría funcionar mejor para carga si se pone infraestructura adecuada y se brinda seguridad a los transportes terrestres, ya que su cercanía con el Arco Norte y el Circuito Exterior Mexiquense le dan conectividad hacia Pachuca, Querétaro, Toluca y Puebla sin entrar a la Ciudad de México, aunque los peajes son muy caros.

Recientemente Kevin Michaels, editorialista de Aviation Week, hizo un artículo en el que destaca la manera en que México retrocedió en materia aeronáutica luego del gran impulso que se había tenido en los sexenios anteriores, tan criticados por el gobierno actual. El cambio del aeropuerto de Texcoco al actual AIFA lo señala como lo más destacado entre sus malas decisiones, además de la falta de apoyos ante la crisis del COVID hacia las aerolíneas y la industria aeronáutica en general del país que ocasionó el cierre de entre el 5 y 10% de las empresas del sector.

Así que el Aeropuerto Felipe Ángeles es un reflejo fiel de lo que ha sido este gobierno, destruir lo que había para imponer algo nuevo, no importa si sirve o no, si es conveniente o no, ni lo que digan la industria o los expertos. Nunca será un éxito ni sustituirá al AICM, por el contrario, creará problemas de operación. Y no hubo ahorros de nada, hoy podríamos tener en operación Texcoco con una inversión menor que además no sería totalmente del gobierno, el financiamiento ya estaba.

Foto: Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles

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    Por: Erick Haw Mayer

    Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

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