El piloto que no quiere volar enojado

La semana pasada me dispuse a viajar a Monterrey por cuestiones de mi trabajo. Esta vez decidí hacerlo por Aeroméxico con la idea de poder narrar mi experiencia de vuelo con la aerolínea, pero lo que terminé por vivir hizo que se me olvidara por completo mi idea de reseñar un vuelo nacional en tiempos de COVID-19.

Al igual que un pasajero más, realicé el proceso de documentación, pasé los filtros de seguridad (y sanitarios) y me senté en la sala 65 a esperar la salida de mi vuelo con destino a Monterrey.

Desde que me adentré en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, observé como varios pilotos tanto de Aeroméxico como de Aeromar portaban ciertos distintivos, uno de ellos un cubrebocas con la leyenda “Sin ASPA NO vuelo” . Ni tardo ni perezoso me acerqué con dos de ellos (Capitán y Primer Oficial) que se encontraban platicando a un costado de la sala 65.

¿La cosa está complicada verdad? -les pregunté- y con un tono en el que pude detectar una mezcla de emociones entre decepción y frustración comenzamos a platicar de la situación; sus palabras me hacían entender un contexto del cual casi no se habla.

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Los sentimientos negativos de los pilotos a una empresa que aman no debe de ser nada fácil. De manera pacífica los pilotos de ASPA se encuentran realizando una protesta, ya que a pesar de que estos han apoyado a sus empresas (Aeroméxico, Aerolitoral y Aeromar) reduciéndose el salario hasta en un 50% durante los primeros meses de la pandemia el año pasado, y a la fecha con una reducción del 30%, la empresa solicitó la suspensión del Contrato Colectivo ante las autoridades laborales, ya que no se han llegado a acuerdos de negociación para que Apollo Global Management (el inversionista que salvaría a Grupo Aeroméxico) suelte otro tramo del préstamo.

Más que enojo y frustración con el paso de la conversación comencé a notar más agudizada la decepción y tristeza cuando comenzaron a platicarme que a pesar de todos los esfuerzos realizados para apoyar a la aerolínea, los directivos del “Caballero Águila” se adjudican bonos millonarios, una clara incongruencia entre lo que se plantea por su empresa y lo que realiza después.

Entregar su trabajo sin la justa remuneración ante un panorama sumamente complicado y ver como a pesar del enojo legítimo que puede existir, están tomando una actitud que suma.

En Aeromar las cosas tampoco han estado nada fáciles, sus pilotos llevan volando sin uniforme desde hace tiempo, por falta de algunos pagos, sin embargo ahí siguen sacando los vuelos ya que nadie quiere ver mermada su fuente de trabajo en la peor crisis aeronáutica de la historia.

Me quedé todo el vuelo a Monterrey pensando en la breve conversación que sostuve con estos dos capitanes, y como a pesar de las injusticias y la situación por la que se está atravesando, están realizando un movimiento pacífico y evitando la confrontación para no afectar su fuente de empleo y a los cientos de miles de pasajeros que esas aerolíneas transportan. No cabe duda que la actitud que se toma ante la incertidumbre y adversidad da mucho de que hablar…

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    Por: Roberto Mtz Armendáriz

    Periodista independiente con más de 10 años de experiencia en los medios de comunicación. Ha participado en varios proyectos de casas radiodifusoras como titular de noticieros en FM (Grupo Radiorama) y ha sido Jefe de Información de varios periódicos mexicanos. También, posee Licencia de Oficial de Operaciones de Aeronaves.

    Ciudad de México.

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