Espacio entre asientos: seguridad vs economía

La noticia de esta semana fue que la Administración Federal de Aviación (FAA) no será quien regule el espacio entre asientos y mucho menos el tipo o fabricante que habrán de ser utilizados en las aerolíneas americanas.

Aunque pareciera lógica la actuación de la FAA, no es más que un ardid jurídico para quitarse de encima una demanda que se ha escuchado en los últimos años por parte de los diferentes grupos que defienden al consumidor aéreo

Existen tres organizaciones en Estados Unidos y una en Canadá que velan por los derechos de los pasajeros ante las rutinarias “penurias” que hacen pasar las aerolíneas comerciales a sus Clientes (nótese que cada vez menos se utiliza el término “pasajero”).

Si bien la mayoría de estas penurias -como me permití llamar a los diferentes escenarios que enfrentan los pasajeros/clientes- no son exclusivamente pifias de las aerolíneas, son las que más ruido mediático hacen y por ello, las defensorías sociales.

Desde el año 2015, la asociación denominada “Flyers Rights” advirtió sobre (lo que a su criterio) serían riesgos asociados al reducir la distancia entre asientos. Esta asociación logró enviar una iniciativa al Congreso de los Estados Unidos (EUA) para que, a su vez, tanto DOT como FAA admitieran un cambio o resolución al tema de distancia entre asientos.

Esta iniciativa no prosperó y el pasado 2 de julio, la corte de apelaciones del Distrito de Columbia informó, por medio de la FAA a Flyer Rights, que no existe fundamento en los testimoniales de la asociación cívica, para una eventual modificación de espacios en beneficio de los pasajeros.

En efecto, la carta de la FAA fechada el 02 de julio confirma que, la FAA en su calidad de agencia verificadora y regulatoria, no encontró discrepancias de seguridad en las que, una aeronave al tener una LOPA (Layout Of Passenger Accomodation) de hasta un mínimo de 31 o 28 pulgadas de separación (el último como estándar de ULCC´s), pudiera ser causal de una fallida evacuación de pasajeros.

Pero lo que la FAA no tocó, al menos de manera tan contundente, es el tema del riesgo a la salud de los pasajeros, lo anterior debido a que un pasajero sentado varias horas en asientos reducidos en separación y dependiendo de sus condiciones físicas, podría eventualmente desarrollar coágulos y resultar en una trombosis.

Y es que, tampoco la FAA toma en cuenta que el promedio de pasajeros ya no se debe calcular en base a las rigurosas 175 libras, sino que, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDCP), en este momento, el promedio de peso en pasajero aumentó a 196 libras.

Tomando prestada la frase de “WRZ”, película del gran Enrique Piñeyro, y permitiéndome adaptarla para este tema:

-“Las aeronaves se agrandan, los asientos se achican”.

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