Lecciones por aprender del vuelo 4343 de Viva Aerobus

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En el contexto del reciente incidente del vuelo VB4343 de Viva Aerobus donde el tren de nariz de un Airbus A320 colapsó, podemos analizar el resultado de la evacuación. Otra vez vemos cómo, en momentos de crisis, la ignorancia y la desesperación reina al grado de poner en riesgo a los demás.

En notas pasadas hemos recalcado la importancia de atender las indicaciones de los sobrecargos. Los tripulantes de la cabina son responsables de la seguridad de los pasajeros en situaciones de emergencia, como la que sucedió ayer. Por eso, es de suma relevancia prestar atención a las instrucciones desde la demostración de seguridad hasta los comandos que sean anunciados en un evento que lo amerite.

Con relación al incidente de ayer, en redes sociales se compartieron audios, fotos y videos donde se describió y hasta criticó las actuaciones de los tripulantes. Aquí cabe señalar que tanto Pilotos como Sobrecargos recibimos preparación y continuo entrenamiento para responder a las emergencias. La capacidad de los tripulantes no tiene correlación con el modelo de negocios o la tarifa que uno paga por los boletos. El riesgo es para todos.

Hay estándares internacionales que se tienen que cumplir, tanto en la capacitación de sus tripulantes -y otros factores humanos- como en el mantenimiento de sus aviones. Basta con recordar que hace unos días, Viva fue reconocida como una de las aerolíneas con la flota más joven del mundo. Además, hasta el día de ayer, su registro de accidentes se encontraba limpio.

Volviendo al episodio de ayer, hay que recordar que una evacuación debe realizarse en menos de 90 segundos. Si bien en esta situación en particular no era evidente la presencia de una amenaza urgente, es necesario salir del avión en el menor tiempo posible. El avión había impactado contra la pista, con motores encendidos y un daño considerable en el tren de nariz. Existía la posibilidad de fugas de fluidos inflamables -como combustible, líquido hidráulico o aceite- y nadie podía saber con certeza qué podría suceder.

Para lograr una evacuación segura se deben seguir las bases que nos han enseñado “no corro, no grito, no empujo” y en los aviones “no bajo mis pertenencias/equipaje”. No hay maleta ni otro bien material que valga la vida de nadie. Si alguien decide retirar sus maletas de los compartimentos -o aquellos que se encuentran debajo del asiento- se pierden segundos de la evacuación. En un procedimiento como estos, cada segundo cuenta.

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Por ejemplo, en el accidente del Sukhoi SSJ100 de Aeroflot, los videos mostraron a algunos pasajeros saliendo por los toboganes con sus pertenencias. El tiempo que se tomaron para tomar sus equipajes son segundos que pudieron ayudar a que otras personas salieran y no murieran. Cada segundo cuenta. Para quienes quieran tener un panorama de una evacuación en condiciones graves y que tuvo consecuencias fatales, puede revisar el caso del Superjet SJ100 de Aeroflot en Rusia.

Por si esto fuera poco, llevar consigo equipaje pone en riesgo los toboganes de emergencia. Si bien son muy resistentes, no están exentos de sufrir algún daño. Es por eso que en una emergencia planeada, los sobrecargos insistimos y revisamos en que los zapatos -especialmente tacones- así como otros objetos punzocortantes (aretes, lentes, pisa corbatas, etc.) deben ser retirados. Ahora bien, en una emergencia no planeada, como la de Viva Aerobus, solo contamos con que los pasajeros hayan prestado atención a la demostración de seguridad y a los comandos que serán exclamados.

Respecto a los comandos cabe indicar que son instrucciones que los TCP tenemos la indicación de gritarlos para que todos los pasajeros puedan escucharlos. La voz de los Sobrecargos tiene que llegar a los oídos de todos para que los procedimientos de evacuación sean efectuados eficazmente.

En videos y fotos del incidente del A320 de Viva Aerobus, podemos observar que varios pasajeros llevan consigo sus equipajes. En ello se evidencia que las indicaciones no fueron acatadas. ¿Qué hubiera pasado si las condiciones hubieran sido distintas? Reiteramos que es necesario prestar atención a quienes han recibido preparación para esto y, principalmente, dejar el egoísmo de lado. Afortunadamente todos salieron ilesos y una evacuación sin heridos debe ser considerada exitosa. 

Dejemos las investigaciones a las autoridades competentes, ignoremos la opinión de los todólogos y evitemos compartir juicios y “memes” sobre el desempeño de labores que no conocemos a fondo.

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    Por: Ingrid Gil

    Sobrecargo de aviación. Licenciatura en Sociología en FCPyS, UNAM. He colaborado en proyectos de investigación en el ColMex y la UNAM.

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