El gobierno neozelandés anunció este viernes 5 de junio que aprobó la adquisición de cinco nuevos Lockheed Martin C-130J-30 Super Hércules para modernizar la flota de la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda (RNZAF). La elección del modelo se anunció en junio del año pasado, en el ámbito de un programa lanzado hace cinco años para sustituir cinco veteranos C-130H Hércules, que están cerca de alcanzar los ciclos de vuelo máximos y serán retirados gradualmente.

El acuerdo está valorado en 1.520 millones de dólares y la primera entrega está programada para dentro de cuatro años [2024], cuando el primer equipo será incorporado en la flota para sustituir el veterano e histórico C-130H matrícula NZ7001 (s/n 382-4052), que está en servicio activo desde hace 55 años. Ensamblado en 1965, fue el primero C-130 Hércules en su variante H, la versión más popular del modelo, incorporando nuevas tecnologías, aviónica, motores, diseño de semialas, tanques de combustible, entre otras cosas, en comparación con el predecesor, el C-130E Hércules.

Las demás cuatro unidades deberán unirse a la flota en el período de un año, hasta finales de 2025; entre las razones que resultaron en su elección están la familiarización de tripulantes al modelo y las capacidades que satisfacen perfectamente los requisitos del Ministerio de Defensa de Nueva Zelanda. La adquisición se hará a través del programa estadounidense de Ventas Militares Extranjeras (FMS), que facilita la exportación de equipos militares a países aliados, e incluirá también soporte técnico y un simulador de vuelo para la capacitación de nuevos pilotos.

Las aeronaves serán desplegadas en el 40º Escuadrón de Transporte de la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda (RNZAF), el único activo en el país y que está ubicado en la Base Aérea de la Real Fuerza Aérea (RNZAF) en Auckland. Además de los veteranos C-130H Hércules, el escuadrón dispone de un par de veteranos Boeing 757 y que también están en proceso de ser reemplazados, pero aún así, sin un modelo elegido.

La nueva variante del C-130J tendrá un alcance de 4.445 kilómetros (2.400 millas náuticas), lo que supone un 33 por ciento de autonomía que el C-130H, transportando quince toneladas de carga a bordo. Además del transporte táctico de tropas y carga para las fuerzas armadas de, así como capacidad de ayuda humanitaria, los nuevos equipos se utilizarán para reabastecer la base de investigación del país en la Antártida.

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    Por: Erick Cerqueira

    Amante de la aviación desde el nacimiento, trillando caminos hacia vuelos más altos.

    Bachillerato en Relaciones Internacionales por la Federal University of Sergipe (UFS).

    En Instagram @_erickcerqueiraf | erick.cerqueira@transponder1200.com

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