Raymonde de Laroche, la primera mujer piloto

El 8 de marzo conmemoramos la lucha de la mujer en su esfuerzo por lograr la equidad de género. Dentro de la industria aeronáutica han habido mujeres valientes y talentosas que han contribuido para que la aviación se desarrolle hasta el punto en que hoy se encuentra. Tal es el caso de Raymonde de Laroche, la primera mujer piloto de la historia, quien un día como hoy obtuvo su licencia para surcar los cielos.

Élise Léontine Deroche nació el 22 de agosto de 1886 en París. A muy temprana edad, no sólo demostró gran interés en los deportes, las artes plásticas y las artes escénicas, sino que logró destacar en estas disciplinas. Poco tiempo después decidió convertirse en actriz y decidió que necesitaba un nombre que estuviera de acuerdo con su ambición. Se autonombró Raymonde de Laroche para estar a la altura de la aristocracia de aquella época.

Un día conoció al aviador francés Charles Voisin quien le transmitió la pasión por el vuelo. Desde aquel momento, la aviación se convertiría en su vida. El primer vuelo que realizó, lo efectuó en 1909 como alumna en el biplano que Charles Voisin construyó. Aquel día, en la región francesa Champagne ella se convirtió en la primera mujer en despegar una aeronave diferente a un globo aerostático. La mañana del 8 de marzo de 1910, Raymonde de Laroche con 22 años recibió el certificado N°36 del Aero Club de Francia, avalado por la Federación Aeronáutica Internacional para iniciar su carrera profesional como piloto aviador. De ahí en adelante, destacó en diferentes exhibiciones aéreas donde demostraba sus habilidades. Algunos no estaban a de acuerdo con que una mujer interviniera en estos espectáculos e incluso se dice que su aeronave fue saboteada en algunas ocasiones. Sin embargo, eso no fue ningún impedimento. Llegó tener tanta habilidad que el Zar Nicolás II de Rusia le concedió el título de Baronesa.

En julio de 1919 logró el récord de altura con 4,800m (15,700ft) y de distancia con 323km. No solo fue piloto, sino que también se convirtió en ingeniero. Su ambición no terminó ahí, sino que luchó por convertirse en piloto de pruebas. Sin embargo, el 18 de julio de 1919 volaba como copiloto de un Caudron G-3 junto a su instructor en un aeródromo en Le Crotoy. Cuando el avión se encontraba en aproximación perdieron el control y cayeron al suelo donde desafortunadamente fallecieron.

Hoy no se recuerda a Raymonde de Laroche por aquel trágico suceso sino por su valentía, determinación, perseverancia e iniciativa. Todas sus cualidades la llevaron a contraponerse a los valores de su época y a marcar una diferencia, demostrando que el género importa poco cuando se trata de alcanzar lo que te apasiona.

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    Por: Uri Luna

    Ing. en Aeronáutica y Piloto Comercial, apasionado por los aviones y el espacio exterior. En sus ratos libres es un entusiasta de la natación, los viajes y la comida.

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