Cada año que pasa, se anexan más disposiciones a los reglamentos y leyes de aeronáutica civil en el mundo. Estos cambios llegan también en leyes paralelas que afectan a la aviación como lo es la ley de inmigración, por mencionar solo una.

Desde los graves y tristes acontecimientos del 9-11 en 2001 y los más recientes de Malaysia, Germanwings, Egyptair y Pakistán, los paliativos de los gobiernos han sido el aumentar las restricciones para el personal técnico aeronáutico.

Cada año que pasa se añade un inciso o párrafo a las leyes y reglamentos que alejan a las personas a estudiar o seguir ejerciendo los privilegios de una licencia técnica aeronáutica.

Sobre regular la actividad aérea no es sinónimo de seguridad, es todo lo contrario. Son tantas las directivas que se deben tener presentes en determinado momento, que las tripulaciones aeronáuticas, controladores aéreos y personal de mantenimiento se envuelven más en no caer en una falta administrativa, que en la función principal de sus actividades: la seguridad.

Recordemos que las leyes son punitivas en primer término y no buscan en el fondo atrapar, resolver y minimizar un problema, sólo persigue al responsable.

También recordemos que la segunda industria más sobre regulada en el mundo solo después de la atómica es la Aeroespacial, con eso nos damos cuenta de que el riesgo y el peligro no se minimizan al aumentar restricciones o ampliar los reglamentos, basta una mala interpretación o un proceso mal redactado para que sobrevenga el desastre.

En mi opinión, la sobre regulación no mejora la seguridad; es la reedición, revisión e incluso cancelación de las leyes y reglamentos que ya existen y su adaptación a las circunstancias actuales lo que a un tiempo, beneficia a la industria brindándole certeza y a los gobiernos afirmación de que su labor como entidad reguladora y vigilante se hace de manera eficaz y eficiente.

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    Por: Guillermo Galvan

    20 años en aerolíneas, instructor teórico aeronáutico, especialista factores humanos en aviación, melómano, cafeinómano. Sigue mi Columna ‘Nivel de Vuelo’ todos los lunes.

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