¿Cómo funciona el conocido pero poco utilizado sistema RAT?

En estos tiempos contar con mecanismos redundantes o secundarios en caso de falla en los sistemas de las aeronaves, es una necesidad que los fabricantes y las autoridades aeronáuticas establecen ante una posible eventualidad de fallo durante el vuelo.

Las capacitaciones y adiestramientos al Personal Técnico Aeronáutico también funcionan para prepararlos ante tales eventualidades, aunque ciertamente nadie quiere estar dentro de estas situaciones al menos que sean simuladas. La pérdida de los sistemas hidráulicos y eléctricos son poco probables en vuelo, pero existen sistemas redundante que en casos de emergencia ayuden a continuar la operación de forma segura.

La RAT (Ram Air Turbine) o la turbina de aire de impacto, es uno de esos sistemas que, como última opción, tienen algunas aeronaves comerciales y militares para proveer al equipo de energía hidráulica y eléctrica casi de forma instantánea, cuando las principales fuentes de energía fallen o se agoten.

Las plantas motrices –aparte de las baterías- suministran de estas energías indispensables para el movimiento de las superficies de control primarias, pantallas dentro de la cabina de pilotos (avionica), entre otras.

La pérdida de hidráulico o de electricidad, puede ocurrir por una falla o paro de ambos motores –o varios los motores- durante el vuelo y cuando los sistemas redundantes, como es el APU (Auxiliary Power Unit) y las baterías eléctricas se hayan agotado. Las plantas motrices o motores aparte de generar empuje a la aeronave, proveen de energía eléctrica.  

En caso de presentarse esta falla, algunas aeronaves suelen contar con el sistema RAT que, no es más que una turbina que funciona con el aire de impacto, cuando la aeronave se encuentra en vuelo.

El sistema de emergencia no es más que una turbina que funciona gracias al aire de impacto cuando esta es extendida; al mover sus palas genera la energía eléctrica necesaria (115 voltios a 400 Hz) para mantener una corriente ideal, además de proveer energía hidráulica necesaria para el funcionamiento de los sistemas que hayan colapsado. Las capacidades del sistema sólo se limitan a la alimentación de energía hacia los sistemas básicos de navegación y comunicación.

Ciertamente, la activación del sistema RAT puede ser automática o manual –dependiendo del avión-. Su utilización supone una natural resistencia al avance, altas vibraciones y un ruido desproporcionado, haciendo de esta práctica sea uno de los últimos recursos con los que cuenta la aeronave en falla.

Los despliegues de este sistema por error ya le han ocurrido a varios aviones en vuelo de aerolínea como, British Airways y hasta de Aeroméxico Connect. Es imposible desde la cabina de mando retractarlo y volverlo a dejar en su posición, sólo los técnicos en mantenimiento podrán hacerlo una vez que la aeronave esté en tierra.

Las compañías aéreas contemplan cierto número de horas y ciclos de vuelo para probar que el sistema RAT funcione adecuadamente; la falla por paro todos los motores de una aeronave es inusual pero no puede ser descartada, es por ello la poca utilización de este sistema.

La RAT puede ser desplegada en cualquier condición meteorológica, no tiene laminaciones por hielo ni velocidad. Es importante recordar que la RAT necesita de aire de impacto para operar, por lo cual, se requiere conocer desde el manual de operación la mínima velocidad con que deberá mantenerse operando la aeronave. Posterior al aterrizaje, en baja velocidad, ya no habrá corriente para energizar el sistema de STBY, emergencia o esenciales.

Foto: Jean-Luc

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