Parece ser un mal momento para ser Rolls-Royce

Hace un tiempo hablábamos de cómo el punto débil de la industria aerocomercial actual está centrado en los motores de última generación, y en sus proveedores.

En el caso de Rolls-Royce, a los problemas en los motores Trent 1000 que viene enfrentando, se suma un factor: la burocracia interna de la compañía, que en esta época de crisis complica la flexibilidad de la respuesta a un grupo de clientes que, para decirlo en buen francés, está que hierve.

En una asamblea en el día de hoy, el fabricante Inglés anunció que reducirá 4600 puestos de trabajo, afectando principalmente a roles de soporte y administración.

La idea del nuevo CEO, Warren East, es recuperar las ganancias y simplificar las estructuras corporativas, eliminando duplicaciones o áreas superfluas. Para la fuerza de trabajo, es una reducción importante: actualmente RR tiene 50.000 empleados en 50 países. La mayoría de los despidos se realizarán en Reino Unido, donde se encuentra la casa central.

El CEO de Rolls-Royce, Warren East, dijo:

Hemos progresado en la mejora de nuestras operaciones diarias y el fortalecimiento de nuestro liderazgo, y ahora estamos recurriendo a reducir la complejidad que a menudo nos ralentiza y lleva a la duplicación de esfuerzos. Nunca es una decisión fácil reducir nuestra fuerza de trabajo, pero debemos crear una organización comercial que sea tan líder mundial como nuestras tecnologías. Para hacer esto, estamos cambiando fundamentalmente la forma en que trabajamos.”

Adicionalmente a esta reducción, se supo que el problema de los Trent 1000 no se reduce al Package C, como inicialmente se dijo: esta semana RR reconoció que algunos motores del Package B también se encuentran afectados. El número es claramente menor (166 package B contra 380 motores del Package C), pero es claro que la sucesión de fallas sigue complicando la relación con los clientes y sigue dañando la imagen de la compañía.

A los aviones que deben quedarse en tierra, más los que tienen que pasar por revisiones más frecuentes, más los avinoes que hay que alquilar por falta de equipos para la temporada de viajes más fuertes en el hemisferio norte, la situación de Rolls Royce es grave. Si le sumamos el hecho de que se vienen nuevos contratos y nuevos productos, es posible que RR la tenga complicada para obtener nuevos pedidos de motores si la confiabilidad de los actuales Trent 1000 sigue estando comprometida.

La reacción del mercado, por el momento fue tibia: las acciones bajaron sólo un 1%. Pero dicen unos cuantos analistas que esta debacle parece controlada. SIn embargo, me permito dudar de tal afirmación. En un escenario en el que el 797 está a la vuelta de la esquina, Rolls Royce tendrá que subir su imagen y sus números. O cederle el terreno a P&W y GE.

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