¡Hasta siempre vaquero! Así terminó el último Boeing 777 de Aeroméxico

En ocasiones la vida operativa de los aviones tiene un triste final. No todos terminan en museos, parques temáticos o en algún campus siendo restaurados para su exhibición. En circunstancias especiales las piezas más importantes, costosas y que aún se pueden utilizar son extraídas, vendidas y colocadas en otras aeronaves que aún continúan surcando los cielos.

El caso del Boeing 777-200ER matrícula N774AM que fuera parte de la estructura de flota de Grupo Aeroméxico, fue sometido a un proceso de canibalización en el Aeropuerto de Phoenix Goodyear, lugar muy conocido en la aeronáutica por ser un enorme complejo de mantenimiento y almacenamiento de aeronaves, donde muchas de ellas son canibalizadas.

La adquisición de este Boeing 777 para la aerolínea se produjo en agosto del 2006 a través del arrendamiento con una de las compañías más grandes de leasing de aeronaves, Aercap, basada en Dublín Irlanda. A decir de unas fotografías colgadas en redes sociales, se puede observar que esta aeronave definitivamente no tuvo un final feliz o por lo menos el que a los amantes de la aviación les gustaría haber visto.

El Boeing 777 en cuestión realizó su primer vuelo el 26 de septiembre del 2001 y dos meses más tarde fue entregado a la extinta aerolínea brasileña Varig, bajo la matrícula PP-VRA. Cinco años más tarde pasó a manos de la compañía de arrendamiento International Lease Finance Corporation (ILFC) en agosto del 2006, antes de ser absorbida por Aerocap.

Fue a finales de ese mismo año que Grupo Aeroméxico adquirió esta aeronave bajo la matrícula norteamericana N774AM y fue hasta el pasado 26 de febrero del 2018, que este último Boeing 777 para Aeroméxico realizó el último vuelo “ida y vuelta” entre el entre el Aeropuerto de la Ciudad de México y el Internacional de Ezeiza, Argentina, culminado con poco más de una década de historia para la aerolínea con la operación de estos equipos.

Con la llegada del Boeing 787 Dreamliner al esquema de flota de Aeroméxico, los “triple siete”, comenzaron un proceso de jubilación tras 12 años de operaciones. En total fueron cuatro aviones 777, matrículas N745AM, N746AM, N776AM y N774AM, que utilizó la aerolínea del Caballero Águila, mismos que fueron equipados con motores GE GE90-90B. Estos aviones sin duda, fueron los caballos de batalla para atender rutas de largo recorrido hacia Madrid, París, Tokio, Ezeiza y São Paulo, principalmente despegando del congestionado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

¡Hasta siempre vaquero!

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