Se cumplen 94 años de la hazaña de Lindbergh

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Fue el 20 de mayo de 1927 que Charles Lindbergh despegó del Roosevelt Field, en Nueva York, y luego de un viaje de 33 horas y 32 minutos aterrizó en el campo de Le Bourget, cerca de París, siendo el primero en la historia que realizaba un vuelo sobre el Atlántico.

Charles Augustus Lindbergh nació el 4 de febrero de 1902 en Detroit, Michigan, en una familia de inmigrantes suecos y desde muy joven mostró interés por las máquinas. Pero a los 20 años abandonó sus estudios de ingeniería mecánica y se unió al programa de entrenamiento de la escuela de vuelo y mecánica de Nebraska Aicraft Corporation, en donde realizó su primer vuelo el 1 de abril de 1922 en un biplano Lincoln Standard.

Posteriormente compró su propio avión, un Curtiss JN-4 Jenny y para 1924 comenzó a entrenar en el cuerpo aéreo del ejército de Estados Unidos. Tras finalizar como primer lugar en su grupo, trabajó como piloto civil en la línea de correo de Saint Louis en los años ’20.

Preparando el viaje

En 1919 el filántropo francés Raymond B. Ortieg ofreció un premio de $25,000 dólares al primer piloto que realizara el vuelo trasatlántico sin escalas entre Nueva York y París, y Lindbergh decidió intentarlo.

El avión con el que logró la hazaña fue fabricado en San Diego, California, por parte de Donald Hall aunque Lindbergh participó en el diseño y construcción del aparato. Era un modelo Ryan NYP, derivado del Ryan M-2. Los industriales que dieron su patrocinio para financiar el vuelo trasatlántico eran de Saint Louis y por eso el nombre del avión fue «Spirit of St. Louis» (El Espíritu de San Luis). La fabricación duró dos meses, era un avión con ala alta, estructura de madera, el fuselaje era de tubos de acero y el revestimiento exterior era de tela

Lindbergh decidió que su avión fuera monomotor, a diferencia de sus competidores, porque opinaba que era mejor tener un solo motor ya que con carga máxima un segundo motor no lo podía sostener en el aire si fallaba el primero, y solo llevaría más peso y un consumo mayor de combustible. El motor que lo equipaba era un Wright Whirlwind J-5C de 223 caballos de fuerza.

El tanque de combustible principal se puso delante del puesto de mando por cuestión de mantener el peso centrado, como en todos los aviones. Esto debía ser independientemente de la cantidad de combustible que quedara en el avión, la posición del centro de gravedad no debía cambiar. El tanque de gran tamaño sacrificó la visibilidad hacia el frente, que quedó reducida a lo que se podía ver a través de un periscopio. La capacidad total de combustible era de 1705 litros que representaban más de la mitad del peso total del avión, que era de 2380 kg. Y eso que se sacrificaron algunas cosas como el marcador de nivel de combustible, el radio y el asiento del piloto se cambió por una silla de mimbre.

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El primer vuelo trasatlántico

Durante el vuelo para llevar el avión desde San Diego hasta Nueva York, rompió un récord de velocidad y finalmente estuvo listo para intentar la hazaña de cruzar el Atlántico.

Finalmente, el 20 de mayo de 1927 despegó del campo de aviación de Nueva York, conocido como Roosevelt Field, en dirección hacia París a 3,600 millas de distancia (5,600 km), en donde aterrizó 32 horas y media después, a las 10:22 LT, en el aeródromo de Le Bourget, en donde fue recibido con un enorme entusiasmo por miles de personas.

Después de volar con el Spirit of St. Louis a Bélgica e Inglaterra, el avión viajó de regreso a Estados Unidos en el crucero de guerra USS Memphis en junio de 1927. Luego de los festejos y numerosos vuelos promocionales, Lindbergh se embarcó a otra aventura de recorrer 16 países del continente americano entre el 13 de diciembre y el 8 de febrero de 1928. Recorrió Centroamérica, Colombia, Venezuela y finalmente fue hacia el Caribe.

Su primera parada fue en México en donde conoció a su futura esposa Anne, hija del embajador de EE.UU.; posteriormente fue a Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá incluyendo la zona del canal; Colombia, Venezuela, St. Thomas, Puerto Rico, República Dominicana, Hartí y Cuba; recorriendo 9,390 millas (15,110 km) en un total de 16 horas de vuelo efectivo. En el avión se pintó la bandera de cada país que visitó.

Posteriormente, el Spirit of St. Louis fue entregado al Instituto Smithsoniano el 30 de abril de 1928 para su conservación. Actualmente se encuentra expuesto en el Museo del Aire y del Espacio en Washington D.C.; aunque se han hecho copias a lo largo de la historia para vuelos conmemorativos y exhibición en otros museos.

Fotos: Creative Commons

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    Por: Erick Haw Mayer

    Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

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