El 90% de los pasajeros nunca vio la demostración de seguridad del vuelo

Cuando, literalmente, cada segundo cuenta en un incidente o accidente aéreo, ¿sabrías qué hacer?

Hablando de la efectividad del mensaje de seguridad que las aerolíneas transmiten en cada vuelo, sabemos que un 90% de las personas (viajeros frecuentes o primerizos) no presta atención al mismo, sin importar qué tan llamativo, gracioso, ingenioso o entretenido sea, simplemente, no logra su objetivo, que es informar los pasos a seguir en caso de una eventualidad a bordo.

Por ejemplo, y a pesar de lo que muchos piensan, el instructivo de seguridad a bordo, puede salvar nuestras vidas. Si, ése simple trozo de cartón situado en la bolsa del respaldo del asiento de enfrente, tiene una función que va más allá de “abanicarnos” cuando hace calor en la aeronave, o para entretener a los pequeños durante el vuelo, o para pegar chicles entre sus pliegues.

Algunos detalles vitales para salir efectiva y rápidamente de una aeronave, están justamente en ésa tarjeta de seguridad. Pero el pasajero promedio no advierte su contenido.

Bienvenidos a bordo y prepárense para la ‘safety demonstration’, ése aburrido monólogo donde la aerolínea nos hace hincapié que debemos abrocharnos el cinturón, guardar las mesitas, localizar las dichosas salidas de emergencia, el uso de las mascarillas de oxígeno y otras características que la gran mayoría de las personas que viajan el avión jamas han usado o visto, como los chalecos salvavidas o los toboganes de las salidas de emergencia.

Ése monólogo, que nos repite hasta el hartazgo lo que ya sabemos, está diseñado para aumentar nuestras probabilidades de salir con vida en caso de una eventualidad.  ¿Qué tan preparada está la gente para ello?

Según datos de Aviation Safety Network, los récords de seguridad aérea son extremadamente buenas, pues ocurre un accidente aéreo de gravedad cada seis millones de ciclos; pero, por otro lado, éstas cifras causan despreocupación entre los pasajeros pues piensan que un accidente nunca va a sucederles o, que si les sucede, será tan catastrófico que de inmediato morirán, por eso no se molestan en hacernos caso.

La realidad es que hay una probabilidad de un 80% de sobrevivir a un accidente aéreo, y mientras más informados y preparados estén los pasajeros, las probabilidades aumentan.

Tomemos como ejemplo el vuelo Air Canada 624, del 29 de marzo de 2015. 

El AC624 cubría la ruta Toronto – Halifax y era operado por un Airbus A320 con 138 personas a bordo. En la aproximación final, las malas condiciones en Halifax (nevada severa) provocaron que la aeronave impactara en el terreno a unos 225 metros del umbral de la pista 05 del Aeropuerto de Halifax y en su trayectoria destruyó las antenas ILS LOC con el tren de aterrizaje, se separó de la aeronave, se detuvo en un terraplén a unos 570 metros más allá de la pista.

Hubo 23 heridos, pero ningún fallecido. En una entrevista posterior, algunos de los supervivientes comentaron que habían estado en patrón de espera, probablemente la tripulación creía que disminuiría la severidad de la nevada, pero continuaron con el aterrizaje y sucedió el accidente.

Los pasajeros, sin tiempo para revisar o si quiera recordar las instrucciones de seguridad, se empujaban y presionaban para salir del avión, otros pasajeros simplemente se “bloquearon”, no se movían ni sabían qué hacer para salvarse. ¿Tú sí sabrías qué hacer?

Comentaron también que muy pocos, por no decir nadie, había prestado atención a la demostración de seguridad, ése monólogo cuyo objetivo es prepararnos para saber qué hacer “en caso de”.

La gente puede sobrevivir a un accidente aéreo, lo crítico es que después del impacto, no pueden evacuar el avión, pues algunos mueren intoxicados por el humo en la cabina. Como fue el caso del vuelo 96 de British Midlands en 1989, donde 47 personas fallecieron por inhalación de humo en la cabina. El denso humo bloqueó su visibilidad por completo, y fueron incapaces de encontrar una salida de emergencia.

Tenemos que ubicar nuestra salida de emergencia más cercana, y (como recomendación personal) debemos ubicar no sólo una salida, sino dos o más, pues la salida de emergencia más cercana a nosotros puede quedar deshabilitada después del impacto.

Otro aspecto que parecería insignificante para nuestra seguridad es el cinturón de seguridad. Éste debe ir abrochado siempre que estemos sentados; pero, ¿cuál es la manera correcta de colocarlo? ¿Alrededor de la cintura? No, pues muchos órganos vitales se encuentran en ésa área de nuestra anatomía, por lo que en caso de un impacto, la inercia del movimiento del avión nos empujaría hacia adelante, dañando dichos órganos, y mientras más lesionados resultemos, menos oportunidad tendremos de evacuar el avión.

La forma correcta de colocar el cinturón de seguridad es a la altura de las caderas, pues la estructura ósea en ésa área es más resistente. Nuestros huesos de la cadera y pelvis son de los más duros en nuestro esqueleto, así que el cinturón debe estar ajustado alrededor de las caderas.

Las mascarillas de oxígeno también son de vital importancia, pues ante una pérdida de presión a bordo, contamos con muy pocos segundos para colocarnos la mascarilla de manera correcta, antes de quedar inconscientes. Cuando caen las mascarillas, es importante jalar la mascarilla con firmeza para poder iniciar el flujo de oxígeno. Muchos pasajeros pasan por alto éste pequeño pero vital detalle.

No olvidemos los chalecos salvavidas. Los chalecos están localizados en diferentes lugares en el avión, regularmente debajo de nuestros asientos o en el descansabrazos central; pero, ¿cómo deben colocarse? ¿En qué momento se inflan? ¿Qué hacer si un pasajero viaja con un infante? No debemos confiar en nuestra memoria y pensar que los chalecos están donde estaban colocados en el vuelo anterior, es mejor cerciorarse de la ubicación de los chalecos salvavidas y entender su funcionamiento en caso de que debamos usarlos. ¿Tiene sentido, verdad?

Prepararse para el impacto no es sencillo, pues las posiciones de impacto dependen de la aeronave, el asiento donde estamos, nuestra edad, nuestra complexión, y si viajamos con niños o un bebé.

Tenemos como ejemplo, el vuelo 1549 de US Air que acuatizó en el Río Hudson, donde varios pasajeros no supieron colocarse o no se colocaron correctamente en posición de impacto. Y sorprende saber que muchos eran viajeros frecuentes, y que estaban familiarizados con el comando “brace brace”, pero adaptaron posiciones que posteriormente les causó heridas en brazos, pies, cuello y espalda.

Las posiciones de impacto correctas están contenidas explícitamente en la tarjeta de seguridad de todas y cada una de las aeronaves comerciales que surcan los cielos. De hecho, una aeronave simplemente no puede salir del aeropuerto sin verificar que haya tarjetas de seguridad en todos sus asientos.

En cuanto a seguridad se refiere, es responsabilidad de cada uno de nosotros de cuidarnos lo mejor que podamos y anticipar lo que podamos para aumentar nuestras probabilidades de sobrevivir a un accidente aéreo. No somos inmortaleS ni invencibles, y aunque los accidentes aéreos son escasos, cuando el desastre suceda, es mejor estar preparados.

Que las malas experiencias de aquellos que han pasado por un accidente aéreo, sea una lección para ti.

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