A 20 años del 9-11: cómo cambió la seguridad en la aviación

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Sin duda los ataques del 11 de septiembre de 2001 a las torres gemelas de Nueva York fueron un parteaguas para la sociedad mundial en muchos sentidos, se mostró una fácil vulnerabilidad del país más poderoso del mundo, lo que los obligó a tomar medidas para la seguridad muy distintas a las que se tenían, arrastrando al resto de los países a tomarlas también o se perdería el control y la seguridad.

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Es cierto también que hay muchas afirmaciones respecto a que lo sucedido ese día no fue un golpe audaz del terrorismo sino un acto planeado desde adentro, porque al gobierno estadounidense le convenía atacar a los países del Medio Oriente, pero requería el apoyo de su sociedad. Se habla incluso de que el ataque al Pentágono no fue un avión sino un misil que “afortunadamente” golpeó una zona vacía porque se encontraba en remodelación. Todo esto puede ser muy discutible, pero lo cierto es que la historia “oficial” habla de los ataques terroristas perpetrados por musulmanes extremistas, y para evitar que vuelva a suceder algo así hubo que tomar medidas estrictas en la seguridad de los aeropuertos.

Para llevar esto acabo, el gobierno de EE.UU. creó la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA) que es la encargada de realizar todos los protocolos de seguridad en tierra y su vigilancia, siendo los más importantes los de los puntos de control para ingresar a la zona de salas de abordaje. Anterior al 9-11 había revisiones muy sencillas, detectores de metal y revisiones por rayos X al equipaje de mano. Pero como los terroristas no se subieron con armas sino tan solo con objetos de mano punzocortantes con los que amenazaron y atacaron a la tripulación, se tuvo que restringir también todo tipo de objetos que pudieran utilizarse como arma en algún momento.

Y no solo objetos de mano, también se restringió lo que puede llevarse a bordo en líquidos por si se llevaran compuestos químicos para mezclarse y utilizarse después; y las revisiones se extienden incluso al calzado por si llevaran algún compartimiento escondido en donde se transportaran explosivos u otros elementos.

Por lo mismo de la restricción de líquidos, los pasajeros deben comprar cualquier bebida adentro del aeropuerto (aunque pueden llevar su propia comida) y no pueden llevar en equipaje de mano ningún tipo de líquido o botellas a menos que sean compradas en las tiendas libres de impuestos que entregan sus productos en la puerta del avión.

Todo esto hizo que cruzar la zona de seguridad en todos los aeropuertos del mundo se volviera un cuello de botella por la lentitud de revisar a cada pasajero y sus objetos personales. Obviamente algo tedioso para los pasajeros, pero comprensible. Las aerolíneas presionaron para que los pasajeros que pagan asientos premium tuvieran también un mejor trato, por lo que hay filas independientes para estos pasajeros y para tripulantes, pero los demás deben calcular sus tiempos para no perder su vuelo por no cruzar el filtro de seguridad a tiempo. Si eso pasa, además, no es responsabilidad de la aerolínea.

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También más seguridad a bordo

Otros procedimientos que se implementaron es que la puerta de la cabina de pilotos debe ser de seguridad y mantenerse cerrada desde antes de salir de plataforma, para evitar que alguien ajeno pueda entrar como sucedió en el 9-11 y tomar el control del avión. Las mismas puertas, incluso deben tener un blindaje de seguridad incluso para no poder ser destruidas por alguien que pretende entrar.

Esto llevó también a la creación de protocolos para la tripulación en cuanto a que debe permanecer siempre alguien en la cabina cerrada y el acceso puede ser denegado por los pilotos incluso cuando la persona que pretende entrar tenga la llave o clave de la cerradura electrónica.

Las aerolíneas también crearon programas de capacitación para tripulantes para que puedan contrarrestar alguna amenaza de parte de los pasajeros antes de que se convierta en una situación fuera de control, como los aviones secuestrados en el 9-11 que se utilizaron posteriormente como armas para derribar las torres.

Medidas adicionales

Otra medida a tomarse fue la creación de los “air marshals”, o agentes federales encubiertos, que abordan como pasajeros cualquier vuelo y en caso de que hubiera algún problema están entrenados para poder tratar de contrarrestar a los terroristas e incluso tienen permiso para viajar armados.

Otra más es la creación de la lista de exclusión aérea, que es un expediente del gobierno norteamericano en donde están las personas impedidas de viajar a ese país por diversas razones, para que antes de que puedan siquiera acercarse a abordar un avión, les sea negado el check-in por parte de la aerolínea.

Todas estas medidas tienen por objetivo reducir al mínimo la posibilidad de que pueda darse un nuevo ataque terrorista no solo en EE.UU. sino en cualquier país alrededor del mundo, pues las medidas han sido impuestas a la comunidad internacional. Y sí, puede ser tedioso para los pasajeros tener que pasar todas esas revisiones de seguridad, pero finalmente han hecho de la aviación un transporte mucho más seguro.

Fotos: Portada- crédito a su autor / Wikimedia Commons

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    Por: Erick Haw Mayer

    Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

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