El pasado 19 de agosto del 2020, la compañía constructora de aviones Boeing, celebró un acuerdo por la compra de dos aviones 737 MAX 8 y un par de opciones extras con la aerolínea polaca Enter Air. Este se convierte en el primer pedido que se ha realizado por un MAX en lo que va de este año, en medio de la puesta en tierra del avión.

Hasta ahí todo normal, pero hay algo que llama la atención, pues en los comunicados de prensa que la compañía norteamericana nos hace llegar a la redacción de Transponder 1200, se refieren al avión como Boeing 737-8  y no como 737 MAX 8, como normalmente lo hacía.

Si bien es un cambio mínimo que podría sentirse hasta irrelevante mencionarlo, este podría ser una estrategia para comenzar a dejar atrás el nombre del avión, que hasta el momento le ha traído severos problemas a la compañía; recordemos que todos los MAX del mundo permanecen en tierra desde mayo del 2019, después de los accidentes en los vuelos 610 de Lion Air y 302 de Ethiopian Airlines que terminaron con la vida de 346 personas.

Este movimiento de cambiar el nombre a un avión no es nuevo, el pasado 11 de noviembre del 2019 se filtraron varias fotografías de Twitter donde se mostró como la aerolínea Ryanair en vez de nombrar a sus aviones Boeing 737 MAX 8, los bautizó como Boeing 737-8200, esto fue supuestamente porque la aerolínea irlandesa cuenta con una versión modificada del avión.

En esa época existía el rumor que varias aerolíneas se sumarían a cambiar el nombre de los Boeing 737 MAX, un ejemplo era la compañía aérea TUI que había pedido a la constructora norteamericana que modificara el nombre de sus aviones que todavía no eran entregados.

El pasado mes de abril de 2019, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, ofreció varios consejos (no solicitados) a Boeing, donde mencionó: «si yo estuviera a cargo, simplemente solucionaría los problemas de la compañía arreglando los aviones 737 MAX defectuosos y luego cambiaría furtivamente el nombre del modelo». A lo mejor podría ser que después de un año, le están haciendo caso al mandatario.

En realidad el pasajero común, es muy difícil que sea un conocedor del tema, y mucho menos que sepa de los problemas que podría llegar a tener un avión en específico. El sector de la población que realmente tiene conocimientos de este tipo de situaciones es muy reducido, así que sí Boeing llegara a cambiar el nombre del avión, al final podría solo tratarse de un movimiento de mercadotecnia.

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    Por: Miguel Márquez

    Licenciado en Diseño Gráfico, con más de 15 años en medios de comunicación, editor y productor de medios audiovisuales, espacios radiofónicos y podcast. Soy un hombre, Amoroso, Poderoso, Abundante y Libre.

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