Conoce la historia del increíble A-10 Thunderbolt II ‘Warthog’

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Fabricado como resultado de la Guerra Fría y reconocido por su armamento que lo hizo ideal contra objetivos terrestres; fue temido por tanques y vehículos debido a su letalidad. Cuando estuvieron a punto de reemplazarlo, le dieron una segunda oportunidad que no defraudó a las fuerzas armadas estadounidenses. Aquí la historia del Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II.

El A-10 Thunderbolt II apodado “The Warthog” se desarrolló para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) por Fairchild Republic Company, hoy parte de Northrop Grumman. Durante la década de los 60’s, mientras ocurría la Guerra de Vietnam, la USAF necesitaba un avión que apoyara las misiones terrestres. Debía realizar ataques aire-tierra y de apoyo cercano (Close Air Suport). Mientras la Marina contaba con sus A-1 Skyraider, el A-6 Intruder y el A-4 Skyhawk, la USAF no contaba con un avión especializado para aquellas misiones.

Luego de la Guerra de Vietnam, la Unión Soviética se convirtió en el principal enemigo. Con su enorme cantidad de vehículos de combate y tanques desplegados en sus fronteras, representaron una amenaza para los aliados de Estados Unidos en Europa. Para neutralizar la situación, se desarrollaron armas específicas, como el Warthog.

El A-10 Thunderbolt II realizó su primer vuelo el 10 de mayo de 1972 y fue autorizado para su producción el 10 de febrero de 1976. Se diseñó para brindar apoyo a tropas aliadas a baja altura, atacar vehículos móviles y proporcionar asistencia rápida a los soldados atrapados en fuego cruzado.

El Warthog se diseñó como una aeronave de batalla, la cual debía resistir los violentos ataques desde tierra. Sus diseñadores dieron por hecho que recibiría impactos a baja altura. Por lo tanto, reforzaron la estructura, protegieron los tanques de combustible, sobredimensionaron las superficies de control e instalaron redundancia en sus sistemas abordo. Asimismo, blindaron las partes sensibles como la cabina y los compartimentos con sistemas críticos. Duplicaron algunos componentes como el empenaje, el cual está diseñado para continuar volando con uno solo. Sus características le permitían volver a su base incluso con daños severos. Fue una aeronave tan resistente que de los (aproximadamente) 700 que se han construido, solo se han perdido 5.

Algo representativo de esta aeronave es el cañón GAU- 8 Avenger de 30 mm el cual fue contemplado desde el inicio de diseño. Incluso algunos opinan que se construyó una aeronave alrededor del arma. Fue la mejor manera que los diseñadores encontraron para destruir los objetivos en tierra, concepto que habían probado eficientemente durante la Segunda Guerra Mundial. Montar un arma de este tipo en un avión tenía ventajas como impactar a los objetivos en sus superficies superiores y la velocidad con la que impactaban los proyectiles; la cual se sumaba a la velocidad del avión, logrando perforar con mayor facilidad cualquier blanco.

El GAU-8 Avenger contaba con un cañón rotativo de siete tubos accionado por un motor eléctrico, capaz de suministrar 3900 disparos por minuto. Sus proyectiles salían a una velocidad de 3,636km/hr y tenían un alcance efectivo de 1,200 m. Como si eso no fuera suficiente, hicieron que las municiones fueran más precisas aumentando el peso, lo que se traduciría en un mayor daño. El aumento del peso obedeció a que las balas eran fabricadas con uranio empobrecido cuya densidad es casi el doble de la del plomo, por lo que cada proyectil pesaría aproximadamente 700gr. Su disparo era tan potente que llegaba a reducir involuntariamente la velocidad del avión.

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Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II. Foto: Tomás del Coro. Wikimedia Commons.

El A-10 Thunderbolt II está propulsado con dos motores de tipo turbofán General Electric TF34, con los que alcanza una velocidad de 675 km/hr, un rango de 695 millas náuticas y una altitud de 45,000 pies.

No tenía mucha potencia ni agilidad y no contaba con equipo radar por lo que podía estar en desventaja frente a los F-15 y F-16. Luego de 10 años de operación, en la década de los 80’s, se comenzaba a contemplar su retiro. Sin embargo, tuvo su debut y vuelta a la vida en 1991 en la Operación Tormenta del Desierto donde se comportó a la altura y resultó una herramienta útil en contra de sus enemigos. Esto hizo que la USAF abandonara la idea de reemplazarlo por el F-16.

Después de demostrar sus capacidades, el A-10 Thunderbolt II tuvo participación en la Guerra de Bosnia y Kosovo, en la Guerra de Afganistán, en la Guerra de Irak y en la intervención militar en Libia. A pesar de que algunos se oponen a seguir operándolo, a lo largo de los años se le han realizado actualizaciones para mejorar aún más sus capacidades. Actualmente se espera que el Warthog continúe operando hasta el 2030.

Foto: MAJ Dennis A. Guyitt. Wikimedia Commons.

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    Por: adminlin

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