Flight Report: São Paulo-Brasília-Aracaju con Avianca Brasil

El miembro más reciente de Star Alliance, Avianca Brasil se sitúa actualmente como la cuarta aerolínea más grande del país carioca en número de pasajeros transportados. En los últimos dos años, con la recuperación del mercado brasileño de una fuerte crisis económica y política, la aerolínea inició su proceso de expansión internacional, conectando el país a destinos internacionales como Bogotá, Miami, Nueva York y Santiago de Chile.

Fue fundada hace veinte años como una aerolínea de táxi aéreo con sede en Río de Janeiro por el naturalizado brasileño German Efromovich con una única aeronave ejecutiva que había ganado como forma de pago de un deudor del sector petroquímico. Es erróneamente asociada con su hermana colombiana Avianca Holdings, sin embargo, las dos aerolíneas operan totalmente de forma separada e independiente una de la otra, siendo propiedad exclusiva del Grupo Synergy, que se convirtió en el principal accionista de la colombiana hace nueve años. 

Su flota está compuesta actualmente por cincuenta y tres aeronaves, todas del fabricante aeronáutico europeo Airbus, específicamente, el A318, A319, A320, A330 y en el futuro, el modernísimo A350-900 XWB, el cual tuvimos el privilegio de conocerlo su línea de producción en Toulouse por invitación del fabricante.

El primer tramo en el que volaremos será entre el Aeropuerto de São Paulo-Congonhas y el Internacional de Brasília, en una fría mañana de sábado en la capital paulista, a bordo del vuelo O66172. Mi reserva para este vuelo fue hecha a través de su sitio web utilizando puntos de su programa de viajero frecuente, el Amigo. El vuelo está programado para despegar a las 09:00LT (GMT-3), pero me dirijo a Congonhas, en el corazón de São Paulo, tres horas antes, a las 06:00 de la mañana, para acompañar a mi madre también a Congonhas, donde tendría un vuelo más temprano con Azul Linhas Aéreas a otra ciudad.

Poco más de una hora antes del embarque, realizo mi check-in a través de los quioscos de autoservicio y me dirijo al área de embarque. Curiosamente, mi madre está en la puerta de embarque al lado, esperando su vuelo con un retraso de una hora. Mientras me destrayo hablando, Avianca cambió la puerta de embarque y sólo me di cuenta de este cambio después de la llamada por el sistema de megafonía; una pequeña maratón a la puerta de embarque veintiuno, ubicada en el piso inferior, es decir, nuestro embarque se realizará en la plataforma remota. 

Alrededor de las 08:40 de la mañana, soy uno de los últimos pasajeros en la fila a presentarse en la puerta de embarque, donde esperamos por el autobús que nos trasladaría al avión, éste, como marcado en el sistema de reservas, un A319. Después de unos minutos y un recorrido de unos 600 metros de autobús, luego estamos al lado del avión … Para mi sorpresa, el Airbus A318 de matrícula PR-ONC, uno de los cinco últimos que permanecen activos en la flota de Avianca Brasil. La brasileña es actualmente el único operador en todo el mundo del BabyBus equipado con motores Pratt & Whitney PW6000, lo que dejó buena parte de la flota en tierra por falta de piezas de repuesto. 

Durante el embarque en el avión, somos recibidos por una de las tres sobrecargos en la puerta delantera. Por mi nivel de cansancio y falta de sueño en las últimas horas, me dirijo rápidamente a mi asiento, el 6K, donde esperamos unos diez minutos más hasta el cierre de las puertas, puntualmente a las 09:00 de la mañana. Mientras estoy sentado, mira la pista a través de la ventana, observo el avión que mi madre estaba a bordo de iniciar su carrera de despegue.

Con las puertas cerradas, se inicia el procedimiento de pushback y puesta en marcha de los motores para el rodaje hasta la tan conocida cabecera 17R. A diferencia de las demás aeronaves de su flota, el A318 de Avianca Brasil no posee pantallas de entretenimiento en los asientos y ni dispone de conexión WiFi, sistema al que fue la primera en toda Latinoamérica a ofrecer en vuelos domésticos. El único sistema para entretenimiento disponible para este vuelo será pantallas sobre los asientos o revistas disponibles en los bolsillos delante de los asientos. 

Por ser una mañana de sábado, Congonhas, uno de los aeropuertos más concurridos del país, tiene un tráfico más reducido en comparación a los otros días de la semana; siendo así, después de once minutos de rodaje, estamos alineados con la pista para despegar. En la pantalla delante de mí, The Big Bang Theory. Veinticinco minutos después del despegue, estamos en vuelo de crucero a 38 mil pies de altitud y a través del sistema de comunicación, la tripulación anuncia el inicio del servicio a bordo. 

Por ser mañana, el servicio de a bordo será frío, con sándwich natural de pecho de pavo con queso, como postre, manzana, además de bebidas, café, jugo o soda. Después de la comida, con mis auriculares, descanso por el resto del vuelo observando el hermoso paisaje natural de Brasil hasta el aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Brrasília después de una hora y diez minutos de vuelo, a las 10:29LT. 

Durante el desembarque, encuentro con el capitán en la puerta delantera de la aeronave, un conocido. Espero en la galley frontal junto con la tripulación el desembarque de los pasajeros para charlar un poco con el capitán, que posteriormente, me acompaña a la puerta de embarque, donde pronto regresaría a la misma aeronave para volarla nuevamente a otro destino (Juazeiro do Norte). 

La conexión en Brasilia es rápida ya las 11:10 de la mañana, ya estoy en la puerta para embarcar con destino a Aracaju, ciudad en el nordeste brasileño donde resido actualmente por cuenta de la universidad. El encargado de cumplir el vuelo O66222 será el Airbus A320 matrícula PR-ONL, entregado a Avianca Brasil en 2012 y al que tuve el privilegio de volar un año más tarde, con olor a nuevo, entre São Paulo y Brasília (también en el vuelo O66172). Soy uno de los primeros en abordar el avión y pronto estoy en mi asiento, el 9K. Puntualmente a las 11:50, luego de cuarenta minutos de empezar el embarque, las puertas fueron cerradas y luego estamos nuevamente en el pushback y puesta en marcha de los motores.  

Trece minutos más tarde, estamos alineados con la pista 11L del Internacional de Brasília para iniciar el despegue en dirección al Internacional de Aracaju/Santa María. Como he comentado anteriormente, la excepción del BabyBus, todas las aeronaves están equipadas con sistema de entretenimiento individual y algunas de ellas, con Wifi, como este avión al que estoy a bordo. La conexión a Internet está disponible a través de paquetes que se pueden adquirir directamente en el móvil, lo que no hice ni lo haría para un vuelo con una duración un tanto corta.

También, para mi infelicidad, el conector del auricular para el sistema de entretenimiento delante de mí está roto, impidiendo que pueda escuchar el audio de los programas, películas, series, música y juegos disponibles; don’t worry, be Spotify. Veinte y tres minutos después del despegue, estamos en vuelo de crucero a 37 mil pies de altitud. Y de nuevo, como en el vuelo anterior, se inicia el servicio a bordo, ahora  caliente, pero con la misma opción disponible en el vuelo anterior, a excepción del café y de la manzana de postre. Coke Lover. Después de dos horas y diez minutos de vuelo, puntualmente a las 14: 10LT, tocamos tierra por la pista 11 del Aeropuerto de Aracaju y rápidamente, por su pequeño tamaño, estamos en la terminal desembarcando.

Ahora me preguntan, ¿Cómo fue mi experiencia con Avianca Brasil? ¿Y el costo versus beneficio? ¿Volaría de nuevo con ella? ¿Y la comodidad? Esta fue mi cuarta vez volando con Avianca Brasil y en comparación con los vuelos anteriores, pude observar un ligero deterioro en su servicio de a bordo y en la preservación de la cabina de pasajeros. Sin embargo, las aeronaves entregadas más recientemente, poseen interiores mucho más modernos y bien cuidados, lo que desafortunadamente no ocurrió en este vuelo, pero para mí, no afectó mucho la calidad de vuelo. 

Para mí, hablando de esta ruta específicamente, Avianca ofrece la mejor opción de horario y con un servicio conforme al precio promedio practicado, alrededor de 80 dólares con equipaje de mano de 10 kilos sin opción de equipaje facturado y 98 dólares con equipaje de mano más equipaje facturado de 23 kilos, aunque este vuelo he emitido con puntos del programa de fidelidad, limitándome sólo al pago de los impuestos (tasas de embarque). 

Asignando notas de cero a diez a diferentes aspectos del viaje, yo diría que, de atención, nueve; servicio de a bordo, ocho; calidad del interior de las aeronaves, siete; espacio y confort, nueve; precio practicado, ocho; opción de conexión, nueve; programa de fidelidad, seis. Así, el promedio para este viaje es de ocho puntos de un total de diez. Sin duda, Avianca Brasil continuará en mi lista de viajes.

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