Sin duda el impacto que ha experimentado la industria de la aviación a nivel mundial por el grave impacto de la pandemia del Coronavirus, es preocupante. Las aerolíneas –principalmente-, han sufrido una baja demanda de sus operaciones lo que produce escepticismo sobre el futuro de ellas que luchan constantemente para mantener un equilibrio financiero en medio de esta pandemia.

Por lo preocupante de esta emergencia sanitaria que afecta –entre otras industrias-, al sector aeronáutico en México y el mundo, JPMorgan Chase & Co., con sede en Nueva York, y reconocida como la empresa evaluadora de riesgos financieros difundió un informe donde coloca al sector aeronáutico en el escenario más desesperanzado, donde el 89.3% de los vuelos a nivel mundial han quedado suspendidos.

Bajo este marco desalentador, las líneas aéreas de América y/o Latinoamericanas podrían sobrevivir entre 2 y 9 meses bajo este panorama, donde  aparentemente bajo la supervisión y análisis efectuada por los especialistas del banco de inversiones, las aerolíneas tendrán esa capacidad financiera para soportar la pandemia.

¿Qué se espera se espera en los siguientes días? Que las compañías renegocien mejores condiciones de pago, algo que ya está sucediendo con los distintos proveedores de servicios privados y federales.

Como era de esperarse, ya en Latinoamérica, los representantes de las líneas aéreas, grupos aeroportuarios, aeropuertos independientes, proveedores de servicios de navegación en el espacio aéreo, proveedores de la industria y otros sectores relacionados en América Latina y El Caribe, se han unido para hacer un llamado conjunto a los gobiernos y autoridades para trabajar de forma coordinada y mantener la viabilidad de la industria aeronáutica.

De manera conjunta la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), el Consejo Internacional de Aeropuertos para América Latina y el Caribe (ACI-LAC) y la Organización de Proveedores de Servicios de Navegación Aérea (CANSO) emitieron una serie de recomendaciones que consideran pertinentes deben ser tomadas en cuenta.

Refieren que hasta el día de hoy, las distintas aerolíneas preocupadas por finalizar esta pesadilla, vienen colaborando de manera desinteresada en el traslado urgente e imperativo de personal médico, medicamentos, vacunas a través de vuelos humanitarios.

Pero por si fuera poco y lejos de estos vuelos de alto impacto sanitario, el sector de transporte aéreo restante en Latinoamérica se ha paralizado súbitamente por las limitaciones de transito libre, cierre de fronteras y las cancelaciones de vuelos, entre otras.

Distintas organizaciones por medio de un documento emitido en días pasados mencionan que:

Reconocemos y aplaudimos las medidas ya implementadas por algunos gobiernos para apoyar esta situación crítica y alentamos enérgicamente a otros a tomar urgentemente medidas propias. Estamos atravesando una reducción masiva de tráfico aéreo sin un final a la vista y debemos asegurarnos de que los proveedores del transporte aéreo sobrevivan a esta crisis, ya que tendrán un papel esencial que desempeñar en la recuperación socioeconómica.”

Como otras alternativas temporales y particulares que se emiten en el documento se integra el apoyo y seguimiento a la continuidad de todos los servicios emitidos por los permisionarios aéreos, aeropuertos, proveedores de servicios de navegación aérea y servicios asociados que continuamente apoyando y colaborando para retornar el tráfico comercial y no comercial y así garantizar el apuntalamiento financiero y económico del sector aéreo nacional e internacional.

En este sentido, se solicitó la integración del sector aéreo en algún programa o esquema internacional de ayuda para así dar una bocanada de aire y alivio a esta situación de grave inestabilidad.

Llaman a la facilitación de la renegociación de la deuda y permitir que los presupuestos gubernamentales se reinviertan en el sector de la aviación. Las organizaciones de la aviación claman también por un ajuste de las condiciones laborales para empresas y empleados bajo acuerdos conjuntos como medida de contingencia.

Se pide igualmente un alivio temporal en el requerimiento de desarrollo de infraestructura aeroportuaria, particularmente para cumplir con las obligaciones o proyectos de nivel de servicio que la industria no requiere de inmediato, además de flexibilidad con las obligaciones de calidad de servicio hasta que las operaciones vuelvan a la normalidad.

Ante este escenario, la industria de la aviación o más que nunca debe estar unida y demostrar –cómo siempre-, que la fuerza de la aviación deja, por lo menos en México-, un 3% al Producto Interno Bruto (PIB) y deja 1,4 millones de puestos de trabajos directos e indirectos. Vale la pena hacer los esfuerzos necesarios para una reactivación, paulatina, ordenada y necesaria para el mundo.

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    Por: Arturo Estrada

    Piloto Comercial de ala fija y rotativa con más de 20 años de experiencia e instructor de vuelo.

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