Mexicana de Aviación… ocho años sin la primera

Decir que la aerolínea pionera de la aviación en México ha muerto sería una cruel mentira, la empresa de aviación más añeja en nuestro país dejó de volar hace ocho años pero su legado sigue presente hasta nuestros días.

El 28 de agosto de 2010, una noticia tan fuerte como una turbulencia severa sacudió los cielos de este país, se anunciaba que Mexicana de Aviación cesaba operaciones por la falta de liquidez para enfrentar sus compromisos y deudas, ya que el hasta entonces dueño de la aerolínea, Gastón Azcárraga, se había encargado de una genial pero maligna maniobra para vaciar literalmente los tanques de combustible de la empresa y parar sus motores de golpe.

Más de un centenar de aeronaves quedaron en tierra y unas cuantas, incluso varadas, mientras se veía como concentrar aviones y tripulantes en sus bases de mantenimiento en la Ciudad de México y Guadalajara, en tanto se determinaba el futuro de la aerolínea pionera de la aviación en México. A su vez los empleados, que se contaban por miles, quedaron en la indefensión mientras el gobierno del presidente Felipe Calderón, anunciaba a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes el cese de operaciones.

Nada se logró a pesar de los posteriores intentos de reactivarla, ya que las propuestas de posibles compradores se convirtieron en un circo romano donde las autoridades y la competencia se deleitaban viendo como el León destrozaba las aspiraciones de los ilusos competidores, las rutas y los slots en el AICM fueron entregados a aerolíneas nacionales y extranjeras para “garantizar” la conectividad dentro y fuera del territorio nacional.

La compañía que había construido la mayor parte de los aeropuertos del país, así como sus rutas, dejaba de volar, dejando un legado  de prácticamente nueve décadas y una huella imborrable en generaciones enteras que vieron en sus aviones la mejor manera de viajar. Su salida significó un daño patrimonial enorme y la pérdida de una de las aerolíneas más importantes del orbe; su valor como marca sigue siendo moneda de cambio que muchos quieren jugar en este apasionante mundo del negocio del aerotransporte.

Los activos de Mexicana eran enormes: equipo, propiedades, instalaciones, uso de sus marcas y cuentas en México y el extranjero, le daban un gran valor conjunto, ello sin contar su capital humano, rutas y slots, sin embargo, la feroz rapiña cortó sus alas, dejando atrás años de esplendor y lucha. Ni la peor crisis de mediados de los sesenta pudo acabar con la aerolínea, sólo que entonces el campo de batalla era más digno y los contrincantes, de honor.

Hoy el panorama poco nos habla de cómo esta gran aerolínea fue la primera en abrir una ruta en nuestro país en 1921 al transportar en aviones “Lincoln Standard” de cabina abierta a un pasajero y un piloto entre la Ciudad de México y el Puerto de Tampico el mismo día, mover correo, conectar el lejano territorio de Yucatán con el centro del país o cuando la ciudad de Los Ángeles, California, meca del cine, recibió el primer vuelo procedente del extranjero. Ni de cómo sus astros viajaban a bordo de sus naves, desde el Lockheed 10 “Electra”, los Douglas DC-3, DC-4 y DC-6, propulsados por plateadas hélices, hasta el novedoso reactor De Havilland “Comet” que inauguró la Era del Jet el 4 de Julio de 1960.

Personajes como Plutarco Elías Calles, Charles Lindbergh, Lázaro Cárdenas, Marilyn Monroe, Liz Taylor o Juan Pablo II, quedaron plasmados en las imágenes que forman el monumental expediente de la aerolínea, aquéllos tri-reactores Boeing 727 formaron la mayor flota de este modelo fuera de los Estados Unidos, país fabricante de este gran avión que significó la permanencia de la aerolínea en el mercado nacional y regional. Y fue con la llegada en 1981 de los Douglas DC-10-15, de cabina ancha con capacidad de 315 pasajeros, que se aumentó la oferta de asientos a muchos destinos.

Uno de los mayores logros de Mexicana fue el lanzamiento de los paquetes VTP (Viaje todo pagado), en los que se integraba una atractiva oferta de avión- hotel-alimentos y transportación a precios muy razonables al alcance de más bolsillos, instrumento que benefició a muchas familias que de otra forma difícilmente podrían pasar unas vacaciones a precios accesibles.

Años más tarde, la integración de Aerocaribe-Aerocozumel y Aeromonterrey,  como aerolíneas regionales alimentadoras y la llegada de los modelos  Airbus A320 y Fokker -100, marcaron cambios significativos, entre éstos el de la tradicional imagen corporativa de Mexicana de Aviación. Coloridos diseños y un nuevo concepto dejaron atrás años de glamour y un servicio a bordo inigualables.

La expansión a rutas más distantes marcó otro hito, primero hacia Sudamérica y después a Europa, un sueño que tras varias décadas se alcanzó y que marcó la llegada de aparatos con mayor autonomía, así se integraron los Boeing 767 y Airbus 330. Las marcas Mexicana Click y Link formaron parte de nuevos esquemas, hasta que llegó ese funesto 28 de agosto, que significó el cierre de una gran empresa, no sólo en el sector aeronáutico sino de un gran símbolo de México en los cielos del planeta.

Texto por: Alfonso Flores, Vicepresidente de la SMEAL.

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