AUDIO-CRÓNICA: Controladora de Medellín en el momento del accidente de LAMIA

  • Dependencia de control: Medellín Aproximación, Sector Sur
    Frecuencia: 121.100 MHz

Me despierto en la mañana, veo salir el sol, me dispongo a iniciar un día más de trabajo como cualquier otro. Entrada la tarde me dirijo al aeropuerto, ingreso al Centro de Control y recibo el turno como lo hago todos los días. Me conscientizo del tránsito que voy a tener bajo mi control y empiezo a controlar. Llegan y salen aviones en mi sector. Cada día hay algo diferente, así es mi trabajo, así vivimos los Controladores de Tránsito Aéreo.

Pasadas las 21:00 horas, llega un avión con una falla técnica que solicita aterrizar en mi aeródromo y entonces hago todo lo que está en los protocolos y le doy la mayor prioridad, así podrá llegar a tierra sin contratiempos. Pasan unos minutos, estoy atento a la situación de mi emergencia, mientras mantengo varios aviones en un patrón de espera atentos a que la situación se normalice, pendientes de que les dé la autorización de aproximación.

De repente, el último avión de la secuencia -que está encima de todos los que le preceden- llama a decir que solicita prioridad por un problema de combustible. Pienso rápidamente que no puede ser, he de haberme levantado con el pie izquierdo… ¿otra emergencia hoy?, le pido a la tripulación que me confirme lo que dijeron; es real, tengo otro avión en emergencia y un puñado de aeronaves interponiéndose en su camino a la pista de aterrizaje.

Los siguientes 5 minutos, tal vez los más fuertes de mi vida, son una eternidad. Trabajo al 100% de mi capacidad para despejarle el camino a esta tripulación que desesperadamente me pide que les colabore, que los guíe a la pista.

Después de un esfuerzo comparable a haber corrido una maratón o jugado 10 partidos de fútbol en un día, me doy cuenta de que el avión no responde, ni volverá a responder. Es difícil de creer, se quiebra la voz, se arruga el corazón. Sé que hice todo lo que pude por salvar ese avión, pero no lo logramos.

Paso los siguientes días recordando el momento, pensando en lo que pudo ser y no fue, intentando analizar cada una de mis acciones. Es sin duda una de las situaciones más duras que he vivido. Lamentablemente, comienzan a hablar de mi actuación en los medios de comunicación tradicionales, no es precisamente la forma en la que uno quiere hacerse famoso.

Hay un ambiente de especulación y escucho cientos de conceptos acerca del accidente, escucho mi propia voz en una grabación que se ha filtrado en las redes sociales y que nunca debió salir de la custodia de los investigadores, son los minutos más intensos de mi vida… ahora son un audio viral.

Esta crónica anónima enviada exclusivamente a Transponder 1200 Comunicaciones, es un homenaje y mensaje de apoyo para la Controladora de Medellín y todo el personal aeronáutico que se vio involucrado en el accidente del pasado 28 de noviembre. Las conclusiones con respecto a lo que realmente pudo ocasionar este accidente solamente podrán ser determinadas por el informe oficial de la investigación y mientras éste no salga, los comentarios preliminares no son más que especulaciones. 

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