Elecciones presidenciales deja incertidumbre en la aviación

  • La política y la aviación siempre se cruzan y coexisten, aunque no siempre con los mejores resultados.

Acabamos de presenciar unas elecciones en los Estados Unidos las cuales levantaron pasiones, dividieron a la sociedad y hasta que el candidato electo no tome posesión, no sabremos el destino cierto de la política en conjunto que hace que se mueva un país y con ello la aviación.

No podemos separar la política de la aviación

La aviación moderna se convirtió en un arma económica, es la carta de presentación de un país donde se demuestra su poderío económico, es la forma en que se mueven sus ciudadanos y los productos de exportación de primera necesidad.

Los aeropuertos son la cara de bienvenida de los países; es el lugar donde los extranjeros se percatan de la modernidad o atraso en la infraestructura real, no ficticia. Hay países donde se pretende hacer de un aeropuerto un vil centro comercial y otros, donde la ostentación rebasa la imaginación digna de Walt Disney. 

El Presidente electo Donald Trump manifestó durante la campaña que a su parecer, los aeropuertos de la red americana son deprimentes, de tercer mundo, carecen de infraestructura moderna y están atrasados porque no se les trata como centro multimodal de negocios. 

Es la visión de un empresario que no es político.

¿Qué es lo que va a pasar en realidad? ¿Debemos esperar un tiempo razonable para ver el desarrollo de la política interna de los Estados Unidos? ¿Podemos esperar un embate inmisericorde de las aerolíneas americanas hacia México y sus destinos?

Yo creo que no. Y la razón es que las aerolíneas americanas si bien se han fusionado unas con otras originando verdaderos gigantes, la realidad es que en número de flota no han crecido, es decir, no han adquirido más aeronave de las que ya se tenían. Tampoco han surgido nuevas empresas.

Lo que ha pasado es simplemente una apertura de las restricciones que impedían hacer “espejo” en las rutas internacionales.

American Airlines con US Airways, Delta con Northwest, United con Continental, Southwest, Alaska y JetBlue son las empresas que a partir de la firma del convenio multilateral de aviación están entrando al mercado mexicano lentamente. Sin embargo, debido a la capacidad limitada de aeronaves, las arriba mencionadas, no son capaces de abastecer el total del mercado y todo, por la reciprocidad que les limita los segmentos de ruta.

La pregunta políticamente incorrecta es: ¿Qué van a hacer las aerolíneas mexicanas? ¿Se van a quedar igual y sin crecimiento?

Cierto es que las tres principales aerolíneas en México están concentrando más aeronaves, lo interesante es saber si las empresas serán sólidas en la parte nacional o van a privilegiar sólo  las operaciones internacionales.

¿Nos tiene que preocupar una eventual modificación en el NAFTA?

En lo que respecta a aranceles puede ser que no, pero en materia de aviación sí.

Una de las promesas de campaña del Presidente electo fue “regresar los empleos foráneos a Estados Unidos”. Todos los fabricantes que ya están establecidos en México como Gulfstream, Bombardier -aunque es canadiense-, Goodrich y demás que tienen que ver con partes de aeronaves, podrían pensar en reducir la fabricación de partes en México, sin embargo, tenemos que ver cómo se renuevan los segmentos de industria firmados en el NAFTA original, así como las normas oficiales derivadas del tratado que pasan por lo técnico y por lo educativo. No hay certeza de un abandono súbito de empresas pero si hay sospechas de uno paulatino.

Otro posible efecto en caso de que las aerolíneas americanas tuvieran una súbita expansión, sería el regreso paulatino de sus pilotos expatriados, lo cual, abonaría a la falta de pilotos a nivel mundial y entonces, pondría en jaque las operaciones de esas empresas tanto en Asia como en los países árabes. Algunas de ellas posiblemente no resistan el movimiento.

Se generaría una crisis en el mercado aéreo por la falta de pilotos que llevaría a una cancelación de operaciones, afectando las finanzas de las aerolíneas y con ello, la interconectividad de pasajeros en países es como China donde el Presidente electo tiene puesta la mirada.

Lo que en este momento nos tiene que preocupar es el poder adquisitivo de los pasajeros y la relación peso-dólar que marca la tendencia en cuestión de viajes. Hasta el momento, la cámara de industria del turismo se ha manifestado al respecto. Tampoco debemos asumir que habrá una crisis por el tema de posibles cancelaciones.

Muchos de ustedes no recuerdan o vivieron el Estados Unidos de los años 80’s donde viajar significaba ir a Los Ángeles, Miami o San Antonio. Lugares que si bien no eran del todo amigables con el extranjero, si había un código de no agresión al latino. Es de la mayor preocupación el ver cómo se puede contener el clasismo, racismo y xenofobia ante los turistas extranjeros.

Y ustedes colegas en las aerolíneas, deben estar vigilantes de ese fenómeno pues el pasado viernes, se presentó un evento a bordo de una aeronave americana donde los pasajeros discutieron acaloradamente sobre las elecciones y recuerden que un amotinamiento a bordo no es necesariamente una bonita experiencia.

¡Vuelos seguros para todos!

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