La aviación en tiempos del fascismo trumpiano

La aviación une pueblos, culturas, razas, creencias, atrae paz, unidad y hermandad. La aviación formó parte de la revolución industrial del siglo XX, y es una de las creaciones más imponentes en la historia de la humanidad.

Si contemplamos -como lo indican los anales históricos- que el comienzo de la aviación fue a partir del primer vuelo de los hermanos Wright en los médanos de Kitty Hawk, en 1903, la aviación podría dar uno de los peores tropiezos en su historia.

Las locuras fascistas, las perversiones reciales, las hostilidades y la belicosidad del accionar del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump se han convertido en una amenaza para la aviación internacional. A sus 7 días de posesión, hizo un atroz caos en la aviación comercial, luego de la aprobación de una orden ejecutiva donde se le prohibía a siete nacionalidades ingresar a los Estados Unidos de Norte América.

Desde el 27 de enero, decenas de aeropuertos en la comunidad americana estallaron con protestas en contra de la orden ejecutiva, además de dejar a pasajeros varados en las terminales aeroportuarias, unos sin poder ir y otros sin poder regresar.

Las compañías aéreas salieron “bailando con la más fea”; la orden hecha “fast track” confundió a las aerolíneas, autoridades y a los usuarios con pasaportes de Irak, Yemen, Irán, Libia, Sudán, Somalia y Siria.

El impacto negativo de estas decisiones de irracionalidad dio un fuerte golpe principalmente a las aerolíneas Qatar Airways, KLM, Egyptair y Emirates, esta última tuvo que hacer un cambio de roles en sus vuelos para reprogramar a tripulaciones con dichas nacionalidades.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), pidió al Gobierno de los Estados Unidos, prudencia, coordinación, eficiencia y claridad, ante la envergadura de los cambios realizados por la administración de Donald Trump. Un claro ejemplo que los caprichos y las locuras que emanan del fascista del siglo XXI no corresponden con las necesidades actuales de la industria.

  • Sentencia.

1. Recordemos que anteriormente, cuando Trump era el presidente electo, crítico el elevado costo del nuevo Air Force One, un Boeing 747 valorado en 4 mil millones de dólares; también hizo lo propio en contra del programa para construir la nueva generación de aviones militares F-35 para su milicia, argumentando que el costo estaba “fuera de control”.

Si bien ambas compañías, Boeing y Lockheed Martin, respectivamente, le hicieron ver que es un pendejo, está claro que hasta él mismo se da un balazo en el pie.

2. La inestabilidad podría traer descensos financieros a las compañías aéreas. Principalmente las autoridades aeronáuticas locales e internacionales y órganos reguladores, deberán mantener la estabilidad al no permitir ocurrencias que golpeen a la industria aeronáutica. Existen muchos pedidos de nuevas aeronaves.

3. Y para México. Tengamos cuidado con Southewst, pues no han obtenido la respuesta que ellos esperaban con la reasignación de los slots que dejará Aeroméxico y Delta y ha decidido que Trump abogue para que esos horarios de despegue y aterrizaje los exploten aerolíneas “made in USA”, y no unas “mexican”, pues argumentaron que las nacionales ya tienen muchos slots y… “no se vale”.

Southwest le dijo a Trump: “… una de las metas claras de su administración es poner los intereses de los americanos PRIMERO”.

Esperemos que estos cuatro años se vayan “volando”.

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