Análisis 1: China y Rusia quieren acabar con el duopolio Boeing – Airbus

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Cómo se llegó al duopolio Boeing – Airbus

Durante la segunda mitad del siglo XX, sobre todo con el surgimiento de la era del jet para el transporte de pasajeros, The Boeing Company tomó el liderazgo de la industria que tenía Douglas Aircraft Company, que con sus aviones de hélice se había convertido en el fabricante más grande del mundo.

Con sus aviones Boeing 707, 720, 727 y 737 se apropió del mercado mundial, en mucho por el apoyo de su fuerte mercado interno que le daba un volumen de ventas al que los fabricantes europeos no podían aspirar, y de paso acabó con los intentos de General Dynamics y Lockheed para entrar al mercado de jets de pasajeros. Solamente Douglas se mantuvo, pero el costo de competir tan rápido agotó sus reservas luego del lanzamiento del DC-9, por lo que buscaron fortaleza en la fusión con McDonnell, quien tomó el control de la nueva empresa.

Boeing transformó después el mercado mundial con el 747, que masificó los viajes largos con costos que nadie podía igualar. McDonnell Douglas y Lockheed ofrecieron un avión trimotor de fuselaje ancho, con menor capacidad, de manera simultánea y ninguno tuvo el éxito esperado, lo que ocasionó que Lockheed se retirara del mercado comercial y McDonnell Douglas no volviera a invertir en un nuevo desarrollo que a la postre los llevó a su desaparición.

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En los 80s, Boeing volvió a ofrecer nuevos productos con los 757 y 767 que resultaron exitosos, y en los 90s el 777 se convirtió en el nuevo líder de los aviones de cabina ancha. En ese entonces se hicieron de lo que quedaba de McDonnell Douglas cuyas divisiones militar y espacial le interesaban, y se fusionaron en una sola empresa que parecía tener en una mano el mercado aéreo del mundo.

La industria aérea europea, por su parte, había quedado diezmada luego de la Segunda Guerra, los ingleses quisieron tomar el liderazgo de los jets de pasajeros con el De Havilland Comet, pagaron el precio de ser los primeros y sus fallas las aprovechó Boeing en el desarrollo de su primer avión. A partir de ahí no lograban ver la suya, ya que los costos de desarrollo no les permitían ser competitivos con los americanos por el volumen, aunque sus productos no eran malos.

En los 60s los ingleses y franceses decidieron embarcarse en una aventura conjunta que les permitiera competir mejor con los norteamericanos, buscaron dar el siguiente paso en la aviación al desarrollar el primer transporte supersónico. Aunque el resultado no fue exitoso comercialmente, el desarrollo del Concorde les mostró que trabajando juntos podrían tener mejor oportunidad.

Los alemanes tomaron entonces la estafeta para impulsar un proyecto más aterrizado que no compitiera con los americanos y que fuera adecuado a las necesidades de las aerolíneas europeas. Así, impulsaron el proyecto “Airbus” (autobús volador) que ofreciera capacidad para 300 pasajeros con 2 motores y bajos costos, que interesaba a las grandes aerolíneas europeas. Al final se tuvo que reducir el número de pasajeros para que fuera de solo 2 motores y no competir de nuevo con los americanos y sus trirreactores, pero así nació el “A300” de su empresa conjunta de interés económico “Airbus”.

Más adelante desarrolló una versión corta y más avanzada que denominó A310, pero se dieron cuenta de que si realmente querían ser un jugador importante debían competir en el mercado de volumen, por lo que desarrollaron el novedoso e innovador A320 con miras a hacerlo una familia, que superó por mucho al Boeing 737. Boeing lo vio con menosprecio, pero pronto comenzó a perder ventas hasta en su propio mercado, aunque Airbus no tenía entonces la capacidad para producir un alto volumen.

Boeing discutió internamente hacer un nuevo avión para superarlo, pero finalmente decidieron hacerle mejoras al 737, creando la generación “NG”, pero no fueron suficientes. Esta mala decisión fue impulsada por el entonces presidente de la empresa Harry Stonecipher, un sobreviviente de la fusión con McDonnell Douglas con la filosofía de “maximizar el rendimiento para los accionistas” que con los años llevó también a Boeing a fuertes problemas que todavía hoy no logran sacudirse del todo.

Airbus desarrolló también nuevos aviones de gran capacidad aprovechando la tecnología del A320 que permitía a las tripulaciones operarlos indistintamente. El bimotor A330 acabó desbancando al entrado en años 767, pero el A340 no fue muy exitoso por sus cuatro motores justo cuando las restricciones ETOPS se relajaron para permitir operaciones más largas con bimotores.

Boeing buscó entonces desarrollar un avión novedoso en el segmento intermedio con fuselaje de fibra de carbono, que ofrecía alta resistencia y poco peso. Pero cometieron errores de ingeniería que retrasaron el programa varios años y subieron sus costos de manera significativa.

Mientras tanto, Airbus se engolosinó con un avión más grande que el venerable Boeing 747, pensando que los aeropuertos congestionados darían cabida a un avión de gran capacidad. También tuvieron errores y retrasos, al final el avión fue bueno, pero nunca logró las ventas estimadas porque el mercado se volvió más disperso. En cambio, para enfrentar al nuevo Boeing 787 desarrollaron también un nuevo avión con más capacidad y también de fibra de carbono, denominado A350 que sí ha sido muy bien aceptado por las aerolíneas.

En el último enfrentamiento, Boeing consideraba seriamente hacer por fin un reemplazo del 737 completamente nuevo y superior a la familia A320, pero Airbus se les anticipó con una nueva versión con mejoras y nuevos motores denominada “Neo”, y cuando American Airlines quería firmar por 400 aviones Boeing aventó el nuevo desarrollo para hacer otra iteración del 737 con nuevos motores denominada “MAX”, que por las prisas y contener costos salió al mercado con deficiencias que costaron accidentes, y derivado de ellos una puesta en tierra del modelo por casi dos años.

En resumen, luego de 40 años los europeos lograron darle la vuelta a la tortilla y ahora tienen la mayor parte del mercado mundial. Sus aviones de un pasillo demostraron superioridad al viejo modelo de Boeing, aunque en aviones de cabina ancha Boeing mantiene por ahora una rebanada mayor del pastel.

En la siguiente entrega analizaremos qué pasó en este mismo lapso de tiempo con la industria aérea rusa.

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    Por: Erick Haw Mayer

    Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

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