Concluye el reinado de Ricardo del Valle al frente de ASSA

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La semana pasada finalizaron elecciones entre los agremiados de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA), agrupación que lleva los contratos colectivos del Grupo Aeroméxico, Aeromar y de lo que queda de Mexicana de Aviación. La votación tenía el objetivo de nombrar al Secretario General del sindicato para el siguiente periodo de 3 años que inicia el 1 de febrero de 2023, y aunque Ricardo del Valle quería eternizarse en el puesto, finalmente la mayoría logró hacerlo a un lado y a partir del 1 de febrero la nueva Secretaria será Ada Salazar.

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De acuerdo con el conteo final de la elección, que se llevó a cabo entre el 1 y el 10 de noviembre, hubo 2833 votos de los afiliados de las 3 aerolíneas en operación y de los agremiados en demanda de Mexicana de Aviación; de ellos 1814 fueron para Ada Salazar y del Valle obtuvo apenas poco más de 1000 votos, por lo que no tendrá más remedio que entregar la administración del sindicato, muy a su pesar y al de sus rémoras.

La salida de Ricardo del Valle no es por nada, a lo largo de los años ha habido quejas crecientes entre los agremiados, y a pesar de ello, justo antes de las elecciones, infló el padrón de ASSA con 197 sobrecargos supuestamente de “nuevo ingreso”, que pretendía que votaran por él. Aunque lo hubiera logrado, no eran suficientes. Así que se pone fin a su reinado de 12 años, que por estatutos era ilegal que estuviera más de 3 periodos de 3 años, y que inició poco después de la quiebra de Mexicana, entre otras cosas prometió a los sobrecargos de la empresa que daría solución ya sea impulsando el reinicio de operaciones de la empresa o que se les liquidara como marca la ley. Obviamente luego de 12 años no sucedió ninguna de las dos cosas.

Y no es que él tuviera la culpa de todo, de hecho cuando él llegó la empresa ya se había declarado en quiebra y no había mucho qué hacer, pero no debió comprometerse de esa manera con los sobrecargos. No vamos a quitarle culpas y responsabilidades a la desastrosa administración de Gastón Azcárraga y Manuel Borja, que literalmente aventaron a la empresa al precipicio favoreciendo al Grupo Posadas, pero también hubo responsabilidades por parte de los sindicatos, en especial ASSA.

Desgraciadamente, el la Asociación llevaba ya demasiados años politizada, lo que llegó a su punto más alto cuando Alejandra Barrales fue Secretaría General y la utilizó como trampolín para buscar una carrera política, y como sus “logros” tenía siempre las “conquistas sindicales” de la época de CINTRA, en que siendo empresas del gobierno era muy fácil pedir aumentos de sueldos y prestaciones que eventualmente causaron estragos en las empresas cuando necesitaban ser más eficientes para competir. Aun después de su gestión, Barrales tenía injerencia en el sindicato y se sentía apoyada por el Partido de la Revolución Democrática, de ideología totalmente izquierdista, y por ello su “consejo” a los nuevos líderes sindicales fue siempre que no se diera marcha atrás en nada porque “las conquistas sindicales son inalienables”.

Y ese fue uno de los factores que incidieron en las finanzas de Mexicana, repetimos, sin quitarles la responsabilidad a Azcárraga y compañía, pero la empresa tenía problemas muy serios agravados por la pandemia de H1N1 de 2009 y la falta de apoyos del gobierno que en vez de ayudar quería impulsar una fusión forzosa y absurda entre las aerolíneas nacionales. La empresa planteó una serie de medidas tendientes a reducir costos que, obviamente involucraban recortes en sueldos y prestaciones, pero también en aumentos de jornadas y en ocupar realmente las 90 horas mensuales de vuelo de las tripulaciones sin tener que pagar como horas extras las últimas 20. El sindicato de pilotos, ASPA, luego de varias pláticas entendió lo importante que era hacer las modificaciones para lograr eficiencias importantes en la empresa, pero ASSA, azuzados por la gente de Barrales y el PRD, no aceptaron los cambios porque “atentaban contra sus conquistas”.

Así que Mexicana no pudo implementar los cambios porque no era viable hacer cambios de tripulación de sobrecargos cuando los pilotos todavía tenían horas por delante, y luego cambiar pilotos y que los sobrecargos se quedaran, sería un problema de logística impresionante.

Por lo que la empresa metió un recurso en la Secretaría del Trabajo con el que pretendía cancelar el contrato colectivo por imposibilidad de cumplirlo y lo ganaron, ASSA metió un recurso contra el veredicto en su contra y mientras se desahogaba en la Secretaría, la aerolínea se declaró en quiebra. Cuando finalmente se tuvo una reunión para resolver la queja interpuesta por ASSA ya no había parte patronal, por ley le tuvieron que fallar a su favor no porque tuvieran razón, sino porque no había empresa ni representantes. Así que, aunque “ganaron”, no había ya nada qué hacer para recuperar sus trabajos ni sus prestaciones.

Ricardo del Valle llegó justo cuando estaban así las cosas, no podía hacer mucho, pero intentó mantener su posición de no ceder en las “conquistas sindicales” a pesar de la fuerte competencia de las nuevas aerolíneas de bajo costo en donde el sindicato no tenía cabida. Llegó un momento en donde no quedó más remedio que ceder en muchas cosas por la supervivencia de Aeroméxico y Aeromar, en donde quedaron muchos de los ex sobrecargos de Mexicana.

Para mantenerse como Secretario General, muchos afiliados señalan malos manejos y negocios “turbios” en el sindicato, incluyendo despidos injustificados de algunos opositores, aunque hasta el momento no hay ningún proceso en su contra. Veremos si la nueva administración hace algo al respecto o prefiere nadar “de muertito” en este asunto. De todas formas, no la tendrá fácil Ada Salazar, pues tendrá el problema de Aeromar a punto de estallar y es prácticamente cuestión de si sobrevive la aerolínea o no, si se van a huelga seguro se declara en quiebra, pero si no lo hacen tienen que ver cómo lograr que les paguen a los sobrecargos todo lo que les deben.

Y de Mexicana no hay mucho qué hacer, mientras no se vendan los activos o alguien la ponga a funcionar de nuevo, como pretende el gobierno federal a través de la empresa del Ejército Mexicano, no hay manera de pagarle a los antiguos empleados todo lo que les quedaron a deber de sueldos, beneficios y liquidaciones. Y aún si arranca de nuevo, no hay garantía de nada, ya que operaciones en Santa Lucía, administradas por el gobierno y ejército, no son precisamente una garantía de éxito sino todo lo contrario.

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Así que no tendrá una tarea fácil, pero al menos los agremiados lograron quitarle el poder a del Valle antes de que se convirtiera en otro de esos líderes vitalicios en un sindicato y a pesar de las crecientes quejas en su contra en los juicios por despido así como amenazas y agresiones a compañeros que estaban en contra suya. Ojalá y la nueva Secretaria no deje impunes todos estos casos por el bien de ASSA y el Estado de Derecho del país.

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    By: Erick Haw Mayer

    Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

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