El rover ‘Opportununity’ de la NASA murió en la superficie de Marte

Cuando levantamos el vuelo en el primer artefacto más pesado que el aire ganamos una batalla que marcaría un parteaguas en la historia, sin embargo cuando la raza humana envió artefactos al espacio a explorar extraños nuevos mundos marcamos una revolución en el progreso de la ciencia.

El 4 de enero de 2004, por primera vez la raza humana tenía una extensión de sí, sobre Marte, y pudimos empezar a realizar experimentos de primera mano gracias a Spirit y su robot gemelo Opportununity, el cual hace unos días fue declarado “muerto”.

“My battery is low and it´s getting dark” (mi batería esta baja y todo se está tornando obscuro) fue el último y emotivo mensaje que el rover mandó hacia la tierra antes de apagarse bajo una tormenta de arena que impediría volver recargar sus celdas, dejándolo varado en el planeta marciano, del cual ahora formará parte por siempre.

Debido al retraso de 20 minutos que es lo que tarda en llegar la señal a Marte, la exploración en el espacio fuera de la Tierra, representó todo un reto para los ingenieros quienes tenían que enviar los comandos de recolección de muestras y desplazamiento después de realizar numerosos análisis, ya que si los rovers caían por ejemplo en algún acantilado, la señal que ellos pudieran mandar desde la tierra llegaría demasiado tarde hasta los pequeños rovers.

Lo que precisamente estas misiones extraordinarias de ingeniería como la del robot Curioso “Curiosity”, “Spirit” y “Opportunity” hacen en territorio marciano es buscar rastros para explicar si la vida que surgió en Marte está relacionada de alguna forma con la vida en la Tierra, o si hubo un intercambio de vida entre ambos y en este caso estamos emparentados; es decir, todos nosotros podríamos tener algo de marcianos.

Ahora, hablando de Opportunity (Oppy), este rover de 400 millones de dólares, recorrió en total 45,16 kilómetros en la superficie marciana, más que cualquier otro en suelo marciano o incluso más que el rover utilizado en la misión Apolo17. Además tomó imágenes de vastos planos, dunas arenosas y cráteres, y encontró pruebas de que hay agua en el Planeta Rojo. ¡Así es! el planeta posee agua, temperaturas adecuadas, carbono y nitrógeno, es decir, que tiene los elementos químicos y los recursos energéticos para afirmar que bien pudo haber albergado vida microbiana. Y lo cierto es que Marte, incluso muerto, puede contestar preguntas acerca de la vida. Y ésta es la promesa que mueve a nuestra curiosidad y espíritu terrícola para ir a aquel planeta a contestarnos ¿Cuál es el origen de la vida?

Sin duda la búsqueda de vida de cualquier tipo fuera de éste planeta ha sido un capítulo que ha quitado el sueño a muchos científicos por mucho tiempo. ¿Y quién diría que en aquel planeta rojizo, árido e inerte en el que depositábamos tan pocas esperanzas podrían encontrarse las respuestas a todas nuestras interrogantes?

Ahora sabemos que es el lugar más accesible e idóneo para buscar una respuesta a muchas preguntas, ya que Marte, posee una historia muy similar a la de la Tierra.

Algunos de los hallazgos más importantes de Oppy sobre este planeta rojo fueron vastos y en uno de ellos fue el primer rover en identificar y caracterizar rocas sedimentarias en un planeta distinto a la Tierra. Las mediciones de Opportunity mostraron que estas rocas se formaron en antiguas playas marcianas. Opportunity también descubrió pequeñas esferas de hematita apodadas “arándanos” que se formaron más tarde a partir del agua subterránea ácida y creciente. Una vez que se alcanzó el borde del cráter Endeavor, el rover encontró vetas blancas del mineral de yeso, un signo revelador de agua que viajaba a través de fracturas subterráneas. Opportunity también encontró signos más convincentes del pasado acuático de Marte en las rocas del cráter Endeavor: minerales de arcilla que se formaron en agua de pH neutro (no demasiado ácido, no demasiado básico). De todos los lugares estudiados por Opportunity, el ambiente en Endeavour tenía las condiciones más amigables para la vida microbiana antigua.

Además, Opportunity y Spirit fueron ávidos documentalistas, y nos dieron una visión a escala humana de lo que era estar en Marte. Devolvieron más de 342,000 imágenes en bruto, que se publicaron rápidamente en línea para el disfrute de todos. Estos dos rovers también produjeron 31 impresionantes panoramas en color de 360 grados.

 El éxito de los robots exploradores en Marte ayudó también a impulsar el crecimiento del programa “Mars” de la NASA, creando soportes para futuros orbitadores y nuevos tipos de vehículos. Spirit y Opportunity mostraron cómo los robots móviles en Marte podían comunicarse de manera confiable con la Tierra.

De todo esto surge una conclusión que se irá consolidando en el futuro cercano. Y es que los análisis derivados de las misiones a Marte resolverán muchas de las incógnitas que ahora nos intrigan; pero, como siempre pasa, las respuestas que obtengamos, generarán otras, quizá en mayor número que las que ahora tenemos.

El espacio nos reta y nos atrae, porque nos obliga a pensar más allá de esta visión miope de nosotros mismos, en el sentido de que somos pequeñas manchas de cosas estelares afortunadas de ser miembros de algo tan vasto e increíble. Las misiones como Opportunity, Cassini, Juno, Curiosity, Chang´e, Rosetta etc, nos ayudan a entender que somos miembros de algo más grande que nosotros mismos, incluso más grande que la Tierra misma.

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