El vuelo que estuvo desaparecido 26 años: SAETA 232

Tiempo de lectura: 3 minutos

El 15 de agosto de 1976, se operaba el vuelo doméstico 232 de la aerolínea privada de Ecuador SAETA, a bordo de un avión Vickers Viscount 785D matrícula HC-ARS. La ruta partía desde Quito con destino a Cuenca, ambos en Ecuador, a bordo se encontraban 55 pasajeros y 4 miembros de la tripulación. El vuelo despegó sin inconveniente, el tiempo pasó y al final nunca llegó a su destino, autoridades decidieron reportar el vuelo 232 de SAETA como desaparecido, siguiendo los protocolos, realizaron varias búsquedas en la zona donde el avión podría haberse accidentado, pero después de varios días buscando, los esfuerzos por encontrar el avión no arrojaron ningún resultado.

Comenzaron a surgir varias versiones del posible paradero del vuelo 232, donde lo más probable era que sufriera un accidente a mitad de la ruta, y todo apuntaba al volcán Chimborazo. También surgieron rumores que había sido secuestrado por la guerrilla del país, pero esta versión perdió fuerza con el tiempo.

Los familiares de las víctimas incluso buscaron explicaciones sobrenaturales, pidiendo la ayuda hasta de psíquicos, incluso algunos llegaron a pensar que habían sido secuestrados por extraterrestres. La búsqueda se dio por terminada sin encontrar ningún rastro de avión.

Después de 26 años del accidente, el andinista Miguel Cazar mencionó que habían visto restos de metal y humanos en el glaciar García Moreno del volcán Chimborazo. Después los andinistas Pablo Chiquiza y Flavio Armas, junto con comandos de la Brigada de Fuerzas Especiales «Patria», realizaron una expedición hacia el volcán.

En octubre del año 2002 durante una ascensión por el lado noreste del nevado, la cual era una cara casi inexplorada debido al mal clima y lo dificultoso de su terreno, el primer día lograron llegar a la base de la montaña y ahí pernoctaron; al segundo día iniciaron el ascenso y a los 5,550 metros, finalmente localizaron con los restos un avión.

A su descenso de la montaña le preguntaron a un campesino de la zona acerca de un avión accidentado, él respondió que: «ya los militares subieron hace años y no hallaron sobrevivientes». Esta respuesta les dejó en claro que el avión ya había sido descubierto, pero nunca se informó del hallazgo. Por lo que decidieron iniciar su propia investigación.

Un militar en servicio pasivo llamado Galo Arrieta, contactó a Pablo Chiquiza y se comprometió ayudarles con su investigación. El 23 de diciembre del mismo año Chiquiza y Armas volvieron a subir al Chimborazo, esta vez expresamente a buscar alguna prueba contundente. Al final lograron encontrar un documento de identificación de uno de los pasajeros.

Los familiares de las víctimas manifestaron su tranquilidad porque después de 26 años, al fin pudieron saber con certeza el paradero del avión. Debido a la dificultad para poder recuperar todos los cuerpos, los militares así como los andinistas sugirieron que ese lugar se declarará campo santo. Y así fue, hasta estos días continúan ahí los restos del vuelo 232 de SAETA y sus 59 víctimas.

  • author's avatar

    Por: Miguel Márquez

    Licenciado en Diseño Gráfico, con más de 15 años en medios de comunicación, editor y productor de medios audiovisuales, espacios radiofónicos y podcast. Soy un hombre, Amoroso, Poderoso, Abundante y Libre.

  • author's avatar


Deja tu comentario.

También te podría gustar...