Uno de los problemas más graves a los que se puede enfrentar un avión es la falta de combustible, todos los manuales son sumamente estrictos y existen procedimientos precisos para poder actuar ante esta situación. Pues el 6 de junio de 1983, un caza Sea Harrier propiedad de la Royal Navy del Reino Unido matrícula ZA176, se vio forzado a aterrizar de emergencia en la cubierta de un buque español.

Al mando de la aeronave se encontraba el subteniente Ian Watson, en esos momentos era un piloto junior y se encontraba realizando su primer ejercicio con la fuerza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde el portaaviones de la Royal Navy HMS Illustrious, que operaba frente a la costa de Portugal.

El capitán Watson se encontraba realizando un ejercicio en condiciones de combate que consistía en localizar un portaaviones francés, y como parte de su misión debía realizar la localización con la radio apagada así como el radar. El piloto completó su misión y al intentar regresar al portaaviones Illustrious, simplemente no pudo localizarlo.

El Harrier contaba con poco combustible, cuando intentó contactar con su base se percató que su radio no funcionaba, rápidamente Watson se dirigió hacia una ruta marítima, donde hizo contacto visual con un buque portacontenedores de nacionalidad española de nombre Alraigo.

La primera opción del piloto era expulsarse cerca de la embarcación civil, pero al estar cerca, se dio cuenta de que la carga estaba acomodada de tal forma que se formaba una superficie lo suficientemente plana, como para poder realizar un aterrizaje. El barco transportaba una placa que serviría como base para el telescopio del Observatorio de La Palma en las Islas Canarias.

Cuatro días después, el buque carguero Alraigo llegó a Santa Cruz de Tenerife, y para la sorpresa de las personas que estaban en el puerto Sea Harrier, este se encontraba en la posición en la que aterrizó sobre los contenedores. Esta singular vista fue cubierta por medios locales y causó mucho revuelo.

Gracias a la visión de Watson, la aeronave era operable y había sufrido daños menores. Como reconocimiento la tripulación y los propietarios del barco recibieron una compensación por £570,000 libras.

Después del incidente se abrió una intensa investigación, la conclusión fue que Watson solo había completado el 75% de su formación antes de entrar en servicio y que fuera enviado a las pruebas en el mar. Watson resultó culpable y fue reasignado a un trabajo de escritorio. Después de varios años regresó a los cielos y logró cumplir casi 3,000 horas de vuelo antes de que renunciara a su cargo en 1996.

El Sea Harrier matrícula ZA176 se convirtió a su variante FA2 en el año de 1992 y fue retirado del servicio activo el 20 de septiembre de 2003. Actualmente el avión se encuentra en exhibición en el Museo del Aire de Newark en Nottinghamshire Inglaterra.

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    Por: Miguel Márquez

    Licenciado en Diseño Gráfico, con más de 15 años en medios de comunicación, editor y productor de medios audiovisuales, espacios radiofónicos y podcast. Soy un hombre, Amoroso, Poderoso, Abundante y Libre.

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